
“Graveblaster” es el nuevo Ep de los nórdicos My Funeral. Cuatro fineses amantes del thrash en todas sus vertientes que hasta la fecha han visto editados tres discos largos y otro par de Ep’s, al tiempo que han girado profusamente por su país de origen y distintas ciudades europeas. Ellos son Ilkka Sepponen (bajo y voces), Joonas Kiviniem y Carlos Correa (guitarras) y Tomi Louhesto (batería).
Ahora que, de repente, estamos en un mundo post-Slayer, el grito que profiere Sepponen en el arranque de “Thrascrusher” no podría recordar más a Tom Araya. Y apenas hay espacio para mucho más. Minuto y medio con el pedal a fondo y apenas descanso. “Thrash n’ Destroy” tampoco da lugar a mucho miramiento. Sigue la veloz senda del tema inicial en su arranque e incorpora cierto groove en el puente que precede al ese solo de guitarra caótico y chillón que por momentos parece rendir homenaje a la figura del desaparecido Jeff Hanneman.
“Nuclear Storm”, único corte del Ep que supera los cuatro minutos rebaja la velocidad y toma sendas más densas con un pesado y repetitivo riff. La velocidad desciende un peldaño en las postrimerías del tema y el influjo de Pantera sobrevuela conforme encaramos el final. En respuesta, los primeros pasos de “Retro Satan” apuestan por la velocidad al tiempo que Louhesto se aplica insistente en el doble bombo. Nuevamente posee un puente previo al solo con mucho groove. Mucha presencia del bajo de Sepponen en el tema final “Disappear”, así como la voz más grave de todo el Ep y el tema más épico y repleto de coros de todos. Cuatro minutos de thrash a medio tiempo que evoca a los Exodus menos veloces.
Cada vez le veo menos sentido a muchos discos que se editan hoy en día superando ampliamente la hora de duración. Has de ser muy bueno en lo tuyo para lograr mantener tanto tiempo la atención de un oyente fiel y ya no te digo la de alguien que no lo sea. De igual forma, trabajos tan escuetos como este han de ser extremadamente buenos para resultar de algún modo útiles en tiempo tan escaso. Y aunque tiene sus momentos, este tímido ”Graveblaster” no da para gran cosa.
Texto: David Pérez Naves