Z! Live Rock Fest 2026: Cambios En El Cartel

Evil Invaders y Dominium toman el relevo de Crematory y Adam And The Metal Hawks (AMH) mientras que Brothers Of Metal pasan a la programación del sábado 13 de junio.

Crematory cancelan su participación en el festival debido a problemas de salud de uno de sus miembros mientras que la causa de Adam And The Metal Hawks (AMH) son complicaciones logísticas en su gira. Los relevos mantienen y elevan el nivel del plantel, Evil Invaders, han labrado una gran reputación gracias a su combinación explosiva de speed, thrash y heavy metal clásico. Dominum han irrumpido con fuerza gracias en la escena con su particular universo conceptual, metal melódico y el power metal se mezclan en una narrativa oscura y cinematográfica inspirada en el imaginario zombie.

Abono completo y todas las modalidades de entradas disponibles a través del siguiente enlace:
https://zliverock.com/entradas/

Crónica: Vargas Blues Band (Oviedo 8/5/2026)

Apenas año y medio después de su paso por el Teatro El Llar de Corvera (crónica) regresaba a los escenarios asturianos la Vargas Blues Band, o lo que es lo mismo, Javier Vargas a la guitarra, Peter Kunst a la batería y Luis Mayol al bajo. A falta de nuevo disco que presentar,  «Barrio Blues» verá la luz en el mes de junio, el repertorio contaría con una nutrida representación de temas de su último trabajo discográfico «Down Under Blues«. Disco editado en julio del pasado año profundamente influenciado por la extensa estancia de la banda en Australia e incluido en su libro autobiográfico «Historias De La Carretera» que un servidor y un buen puñado de asistentes nos llevamos gustosamente a casa.

Más comunicativo que en Corvera, el guitarrista departió en varias ocasiones con el público pasajes incluidos en el libro. La charla con Eric Clapton tras un concierto en el Royal Albert Hall londinense gracias a su buena relación con el malogrado Tim Bogert sirvió como antesala a la interpretación de «Sunshine Of Your Love«, el clasicazo de los Cream.

Viajes de ida y vuelta a través de su trayectoria con la dupla Kunst/Mayol alternando la voz solista nos hicieron degustar temas tan dispares en el tiempo como «Hard Time Blues» de su segundo álbum «Madrid – Memphis«, «Black Cat Boogie«, «Texas Tango» a composiciones más recientes como «Magic Train«, «Long Way From Home» o «Conductores Suicidas«, escrita originalmente para Joaquin Sabina allá por 1992 y que formará parte su mencionada anteriormente próxima obra de estudio. La que parece fija en el repertorio es «Blues Local«, canción que reivindica la maltratada escena musical casera.

Comentó la espiritualidad que abraza el actual Carlos Santana, que seguro copará un episodio del libro. Recordemos que Santana grababa allá por 1994 una versión de «Blues Latino«, clásico tema instrumental del maestro madrileño. Fruto de esa buena sintonía el próximo disco contará con la colaboración de Andy Vargas, voz de la formación liderada por el guitarrista mexicano. Hubo tiempo para recordar al tristemente desaparecido Gary Moore a través de una interpretación sobria y comedida de «Parisienne Walkways» del genio irlandés.

Casi 2 horas de show, buen sonido y complicada iluminación para quien intentara tomar pruebas gráficas de la velada, que dejaron satisfechos a la mayoria del medio centenar de incondicionales que se acercaron la noche del pasado viernes al Gong Galaxy Club y la sensación de «un día más en la oficina» para los de paladar más exigente.

Turno para fotos y firma de unos libros que practicamente volaron del puesto de merch. Siempre es un placer charlar un rato con unos protagonistas tan amables en las distancias cortas como profesionales encima de un escenario. Como nos recordó en uno de sus «speech» el maestro del blues latino, gracias al blues por poner voz a un planeta sin voz.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Estreno: «Tras Los Pasos De La Rubia Platino»

«Tras Los Pasos De La Rubia Platino» comedia policiaca rodada en Asturias que cuenta con la participación de Warcry en su banda sonora y de Víctor García como actor secundario, se preestrena en el Teatro Filarmónica de Oviedo. A las 19 horas tendrá lugar la apertura de puertas y a las 20 horas la proyección de la película con entrada libre hasta completar aforo.

Obra de los actores y directores Eduardo Castejón y David V. Muro, la grabación se está llevó a cabo en diferentes localizaciones de la geografía asturiana. Con guión del cineasta estadounidense afincado en Madrid J. D. Shapiro está protagonizada por los propios Eduardo Castejón, que interpretó el papel de Jack en el videoclip de la banda «La Hora De Sufrir» y David V. Muro y cuenta en su reparto con Víctor García, Pepe RuizZorion EguileorCarlota GarcíaLaura Vignatti y Tammy Nsue, cantante de Sweet California, además de las colaboraciones de María Luisa MerloDaniel FreireAlberto VázquezCarlos Urrutia o Lluvia Rojo.

El estreno oficial tendrá lugar el 21 de julio a través de una premiere internacional en los cines de la Gran Vía en Madrid.

Crónica: State Of Crime & Science (Oviedo 9/5/2026)

El que quiere buscar pretextos para no ir a un concierto, esta vez lo tenía fácil: noche desapacible, una única banda en el cartel… Pero son eso; excusas. Pocas salas dan las facilidades que los Kuivi Almacenes de Oviedo ofrecen al público, y especialmente el parking propio a pocos pasos es todo un puntazo. Si además le sumamos que S.O.C.S. llevaban sin pisar los escenarios desde que en octubre el Seronda Rock avilesino sirviese de despedida al batería Iván Fernández, y que este concierto suponía la presentación de Mathias Monzón a los parches, pues no se me ocurría mejor plan. El uruguayo no es ya un desconocido en los ambientes rockeros de Asturias (tal vez algunos lo descubrieseis en las jam del Savoy) y desde febrero contribuye a que la banda se haya convertido, literalmente, en la más internacional de estos lares.

No pudieron empezar mejor: si aún no los conoces, “S.O.C.S.”, su tema homónimo, es un buen punto de partida para ver de que va esto. Un riff inicial que te puede llevar a pensar en AC/DC, pero que inmediatamente te traslada a sonidos próximos al post-rock-metal, con la voz de Osana llevándote hacía un delicioso universo melódico. Y es que la etiqueta de inclasificables les viene que ni pintada. Continúan con “Lost”, tema que se remonta a los inicios de la formación y que supuso su primera nominación a mejor canción rock en los Premios AMAS 2022, algo que ha terminado convirtiéndose en una tradición. Hasta cinco atesoran y todas pasaron por el setlist.

Last Days” sirve para presentar en sociedad al nuevo miembro. Se trata de uno de esos temas pegadizos que se quedan fácilmente en la mente del que lo escucha. Ligera bajada de intensidad para “Cursed Gift”, con pasajes que incluso pueden llevarte a atmósferas folk. “Through The Mirror” es otra de esas canciones potentes y pegadizas. El tándem MarcVíctor suena demoledor. “Self-Delusion” comienza con un ramalazo funky que deriva en una energía contagiosa en la que brilla especialmente la base rítmica. José y Mathias son sobrios en la puesta en escena, pero soberbios en su sonoridad.

Llega el momento de la habitual versión del “Losing My Religion” de R.E.M. algo que habla de la amplitud de influencias que converge en la banda. En este punto, la frontwoman bromea a cerca de que esta ya se la sabía el nuevo a las baquetas. Continúan con “The Rain”, otro de esos temas con regusto del pasado, y no solamente en lo musical, según cuenta Osana. Esta es otra de las canciones que les valió nominación a los AMAS, lo mismo que la siguiente, “The Hole” y no es para menos. En lo personal es otra de mis preferidas, con pasajes que incluso tienen sabor a los Metallica del álbum negro.

Entramos en la recta final y para ello cambio incluso de idioma. Todo apunta a que compositivamente se sienten más cómodos en el de Shakespeare, pero está muy bien que nos dejen estas pinceladas en el de Cervantes. El tempo de “Tanto Por Hacer” nos pone ante una balada que ablanda hasta al metalero más aguerrido. En cuanto a “Vortex”, es ya por derecho propio otro de sus temas bandera. Lo tiene todo (menos el esquivo premio).

Y llega la hora de cerrar el bolo. Una vez más es “Should I?” el reservado para ello, otro de aquellos temas con que se estrenaban en 2021. Un broche que no por esperado es menos festejado, dejando el clímax en todo lo alto. A la treintena larga de asistentes nos supo a poco la hora y cuarto de concierto, pero es un buen motivo para reencontrarnos con esta fantástica banda en el futuro. De momento habrá que conformarse con escucharlos enlatados.

Texto y Fotos: Tômi Röckdríguez

Rockvera 2026: Primeras Confirmaciones

La proxima edición del Rockvera Fest que tendrá lugar el sábado 5 de septiembre en el Teatro El Llar de Corvera va tomando forma. La Asociación Monorock va desvelando a cuentagotas un cartel que ya cuenta con las confirmaciones de la banda vasca de heavy metal Valkyria, el combo metalcore astur Teksuo y los manchegos Maldito Matas, una de las formaciones de punk rock con mayor proyección del panorama estatal.

Valkyria ya posee una trayectoria consolidada en la escena nacional gracias a su potente directo y tres discos de estudio «Principio y Fin«, «Tierra Hostil» e «Indómito» en su haber. Fuerza, melodía y un sello propio los ha colocadoo como una de las bandas a tener en cuenta en el heavy metal patrio.

Teksuo presentará su más que notable nuevo álbum de estudio «The Glow Before I Go» (reseña) candidato a uno de los grandes lanzamientos del año. Consolidados como una de las propuestas más interesantes del metal más vanguardista en la escena nacional, regresan al Rockvera Fest para dejar patente una imparable evolución sonora.

Por su parte Maldito Matas presentará su último disco «Himnos Desde El Infierno» en la que que será la su primera actuación en Asturias.

El festival, de carácter gratuito, matiene su ya característica mezcolanza de géneros musicales en su cartel para volver a convertirse en cita imprescindible para los amantes el rock, el punk y el metal.

Crónica: Breakdown Fest (Oviedo 8/5/2025)

Y el metal extremo, en sus distintas formas, de nuevo se hizo carne en la capital del Principado. Regresó el Breakdown Fest y lo hizo con Estilo como epicentro, reuniendo en la remozada sala a los canarios The Zeronaut, los ciudarealeños Incordian, los vigueses Titano y los asturianos Sound of Silence. En un fin de semana sobre saturado de oferta, aún cuando se cayó alguna de las citas, el sarao que nos ocupa no lo tenía nada fácil…

Ni tampoco The Zeronaut cuando toman el escenario de la sala. Poca gente aún, algo que, de todas formas, lejos de arredrar a los de las islas, nos conminó a seguir bien de cerca su death melódico de corte clásico. Una forma de entender el melodeath que, de entrada, me recordaba a los catalanes Ravenblood (mi última visita a esta sala había sido precisamente para verles, lo que son las cosas) y un sonido donde, al comienzo, se echaba en falta una batería con más presencia. Inconvenientes que se irían arreglando con el trascurso del set y que, de todos modos, tampoco empañaron su descarga.

Pero ellos tienen buenos temas. “Dead Machines” cae como una losa sobre la sala. Víctor Nassar, bajista y voz, había ironizado con que querían “traer algo de sol pero no cabía en la maleta”. Aquí se mostraron sólidos, casi rocosos, añadiendo unas pizcas de pesadez a su metal extremo. El propio Nassar agradeció a la gente su presencia allí, “somos pocos pero dispuestos”, para después arremeter con la cara más vigorosa del cuarteto. “Under The Righteous’ Flag” entrega una visión algo más épica. Lástima que no pudiéramos oír esa segunda voz de Ruymán Santana. En cualquier caso, bien están esos solos que trama junto con Francisco González. “Ahora vamos a bajar un poco el tono”, adelantó Nassar. Y procedieron a descargar “Through The Night”, con un tiento más heavy en melodías con pasajes más tranquilos y, ahora sí, esa segunda voz de Santana.

Nos veía “muy peinaos” aún Nassar, de ahí que procedieran con “In The Throes Of Bliss”, que encerraba su cara más vibrante y nerviosa. No fue mucho el rato del que dispusieron, apenas media hora, pero a fe mía que lo aprovecharon. Sin olvidarse de los debidos agradecimientos, cuesta (como es lógico, por otro lado) ver a bandas de las islas por estos lares, procedieron con un tramo final donde destacaron los solos doblados de “Slowly We Rust” o esa pesadez final de “What Lies Below”. A buen seguro que más de una cabecita se quedó con su copla.

Le llegaba el turno entonces a los thrashers Incordian. La banda, que hubo de cancelar su paso por el Mosh Fest (crónica) hace ahora un año, tenía el viernes una ocasión que ni pintada para sacarse esa espinita. Y desde luego le pusieron ganas y empeño. Arribaron a Oviedo en formato cuarteto, lo que de todas formas no amilanó a los chicos. Y es que ya desde la inicial “Su Ley y Su Dios” ponen todo de su parte para que la gente se lo pase en grande. Tal es así que ya desde ese arranque se pudo ver algo de movimiento frente al escenario. “Gasolina y Llamas” propone después a unos Incordian rebosantes de pesadez y groove. Paco Sánchez al micro, no cesaba de moverse por todo el escenario, buscando siempre la conexión con la gente a cada momento.

Sería el propio frontman quien aparecería con una señal de tráfico por el escenario, pidiendo a los presentes que se movieran en círculos. Todo para una “De-Mente” que, sí, desató algún que otro circle pit en Estilo. Con sentidos deseos de fallecimiento para algún que otro genocida, que cada cual se haga su composición de lugar, “¿Dónde Está La Muerte?” destapa su cara más venenosa. Blast beats en baterías y mucho baile frente al escenario, Incordian no hacían prisioneros. Todo ese thrash incendiario y venenoso no oculta, no obstante, la cara más lúdica del eventual cuarteto. Y es que “vamos a hacer una romántica”, exclamó Paco Sánchez, y lo que resultó de ello fue “Peste”, esa pequeña broma perteneciente a su último largo “De-Mente” (reseña).

Y no, Diva Satanica no estaba allí para sumar sus voces en “La bestia Ya Despierta”. Lo que despertó, sin embargo, fueron las ganas de fiesta tanto de los presentes como del propio vocalista, quien no dudó en bajar a mezclarse con el público. Para la recta final quedan la tan fugaz como cómica “Muerte x Churro”, “Mugre Humana” (con Txeffy sumando voces en estribillos) o la muy bailonga “Thrashtornaos”. Si usted tiene un problema y se los encuentra, “¡cuidado con el cerdo!”. Tan contestatarios y protestones como divertidos y contundentes.

Titano, recentísima formación deathcore viguesa, asaltaba la capital asturiana con apenas una referencia bajo el brazo, el Ep “Apex”, y muchas ganas de derribar la sala hasta sus mismos cimientos. Se les puede echar en falta (o no) el escaso material con el que irrumpieron en el Breakdown Fest, pero de ningún modo el buen sonido del que gozaron y lo compactos que acertaron a sonar.

Porque ya desde que atruena esa Harley Benton de ocho cuerdas y nos inundan las diversas bombas de sonido, uno palidece ante la pegada de los gallegos. Triple M en voces mostró una gran habilidad a la hora de bailar entre registros agrios y oscuros. Haciendo buen uso del podio que colocó al frente del escenario y retando en todo momento al público. Fue la cara más visible de una banda por otro lado sobria en lo escénico. En cualquier caso, “Last Of The Brood” añadió algo más de nervio a su deathcore. Y, en consecuencia, la batería sufrió los rigores del directo. Un kit que a un tris estuvo de echar por tierra su descarga.

En cualquier caso los disfruté cuando exhibieron algo más de músculo técnico. También un pulso más melódico. Y aunque me costó reconocer la versión que introdujeron (“Disengage” de Suicide Silence según nos chivaron, nos hacemos mayores sin remisión), la gente a mi alrededor la recibió de muy buena gana, coreando incluso las melodías provenientes de la ocho cuerdas de Dyable. Precisamente él junto al batería Elvis Hernández se quedarían a solas sobre las tablas para darle un descanso a Triple M. Él y la banda al completo volvieron para intentar demostrar su mejor cara. Que fue el hecho… solo a medias. Al punto de que Titano acabaría por repetir el corte porque las cosas se hacen bien o no se hacen. Para el cierre quedaría, qué cosas, otra repetición, la del primer corte que habían tocado, “Deo Vashara”, dejando claro que son una banda joven, algo escasa aún de repertorio, pero con mimbres suficientes para armar mucho ruido en la escena deathcore estatal. Queda dicho.

El pasado viernes, Sound of Silence se tiraron desde un octavo y sin red. “A New Level Of Suffering” (reseña) veía la luz hace escasas fechas y la presentación del mismo resultaba, quizá, algo temprana. Dio igual. Tienen la lección tan aprendida, suenan tan sólidos y engrasados, que uno piensa cómo es que esta banda no ha alcanzado cotas mayores en su ya larga travesía por la escena estatal.

Y es que ya en “Life After Magma” queda patente que van a hacer lo que quieran con nuestras cabezas. Con nuestros cuellos. No hay concesión de ningún tipo. A degüello, Jorge Rodríguez marca el paso y la dupla Nague & Rubo empasta riffs y melodías sin perder agresividad ni tampoco clase. El tema que da título a ese último trabajo los devuelve a sus raíces más melodeath y, al final, a Nefta, voz del quinteto, le sobraban la sudadera y hasta los pantalones. En “Ritual Massacre” están sonando intensos como demonios. De un lado al otro de las tablas, Viti paseaba su bajo y también su gesto risueño mientras engranaba con las violentas andanadas de Jorge en baterías. “Uncertainty / Path To Hope”, Rubo con sus poses de toda la vida, y unos Sound of Silence que acertaron a sonar más melancólicos de cara al epílogo.

Hasta aquí llegaba la presentación del nuevo álbum. De ahí en adelante el set consistiría en un cumplido repaso a obras anteriores, con alguna que otra sorpresa. Hubo “Tensa Calma”, si bien Nefta hacía poco honor al título, correteando de un lado al otro del escenario, subiéndose al podio y no dejando una sola gota en el tintero como, por otra parte, viene siendo habitual en él. Hablaba antes de las poses habituales de Rubo. Otro de los gestos que acostumbran a repetirse es el de Nefta pasando por entre las piernas de Viti. Un clásico ya de la banda asturiana y que sucede en “Nunca Seré Feliz”. Sí que eran felices, no obstante, quienes se encontraban frente al escenario. Pienso que no era para menos.

Dmitry Stalingrado dio un pequeño descanso a Nague para “Felices Bajo Tierra”. “Abajo, arriba, abajo…” bromeaba Nefta antes del breakdown. Incluso hubo ronda de espontáneos aquí. Pelayo López primero, Gin (After Salem) después. Más que nunca: una fiesta. Esto se llama “Sacrificio…” (de una vida atormentada) exclamó Nefta. Y, con él y su banda, nos retrotraímos hasta el álbum de 2009 “El Funeral De Las 10 Almas”. Hubo wall of death aquí, con presencia del propio frontman (“espera que voy p’allá”) y en general mucho movimiento entre sus fieles. Para el tramo final fueron quedando viejas perlas del quinteto. A saber: “Un Nuevo Anochecer” o “Viendo Al Cielo Llorar”, pero mi favorita de este tramo final, qué le vamos a hacer si la cabra siempre tira al monte, es “Densa Niebla”, con un Nefta llevado en volandas, una vez más (y van…) y la banda confirmando que sigue tan enérgica, efectiva e incluso disfrutona como siempre. Todo clase y pegada.

Puede que el público no respondiera en el número que barruntamos algunos antes de llegar a la sala. Puede que la oferta del pasado fin de semana, como dije más arriba, fuese de todo punto desproporcionada, hipertrofiada… Pero ello no quita para que las cuatro bandas aquí presentes dieran lo mejor de sí para otro buen Breakdown Fest. Que no muera la idea, siga viva en el futuro y nosotros que lo veamos (y lo contemos). Por mi parte nada más. Agradecer a Nefta el trato y las facilidades dispuestos en favor de esta crónica, mandar un saludo tanto a bandas como a los habituales de siempre, de toda la vida, y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Erundina Artidiello

Reseña: Megadeth «Megadeth» (BLKIIBLK Records 2026)

Una leyenda que se extingue. “Megadeth” es, según parece, la última parada en la trayectoria de la legendaria formación norteamericana. Es, al mismo tiempo, la primera para Teemu Mäntysaari (Wintersun), reemplazo del brasileño Kiko Loureiro (ex Angra) en guitarras. En baterías Dirk Verbeuren (The Project Hate MCMXCIX), al bajo James LoMenzo (ex Black Label Society) y, claro, a la voz y guitarra el ínclito Dave Mustaine. Chris Rakestraw junto a los propios Mäntysaari & Mustaine produjeron los once cortes que ocupan esta obra final. Adornado por el arte de Blake Armstrong, el álbum ha visto la luz vía BLKIIBLK Records, sello hermano de Frontiers.

Tipping Point” es un buen inicio. Seco y contundente. Y aunque no porte riffs extraordinarios, dispone buenos detalles en lo técnico, una producción sólida y un ritmo que recuerda a los mejores Megadeth. Aunque no logre deshacerme de la misma sensación que, en su día, me provocó “Spit Out the Bone” de Metallica: recuerda a sus mejores tiempos pero es, a ratos, tan auto consciente que roza la parodia. Tampoco me malinterpretéis: me parece un más que decente inicio de álbum. Al menos es capaz de decirme algo, cosa que otros cortes apertura recientes del viejo Dave ni alcanzaban.

I Don’t Care”, si logro deshacerme de esa letra tan infantil, me agrada por el modo en que, a grandes rasgos, me recuerda a una de las obras magnas del americano: “Peace Sells”. Dirk Verbeuren está más que ágil tras los parches. Es el mejor fichaje que ha hecho Mustaine en años y aquí pone de su parte para sacar adelante un corte vivaracho, de riffs más serviciales que ágiles, donde el nivel técnico en cuanto a solos vuelve a estar a buen a la altura. Y aunque ya digo que me cuesta creer que una letra como esta haya sido compuesta por un tipo que el próximo septiembre cumplirá los 65, también pienso que merecía algo más que esos poco más de tres minutos que marca en el reloj.

Hey, God?” sigue siendo pura idiosincrasia Megadeth. En lo bueno y en lo malo. El riff principal, sin que nadie se haya roto los cuernos en componerlo, tiene ese gancho y esa pegada tan clásica de la banda. Aquí y allá hay buenos adornos entre los versos. Verbeuren está de lo más disfrutón tras los parches. Desde luego uno de los baterías más sólidos que han acompañado a Dave desde la partida del tristemente desaparecido Nick Menza. Todo resulta una plegaria al modo Mustaine. Un diálogo entre este y su Dios, aparentemente ausente, que no obstante sabe sacar lo mejor de la banda en cuanto a despliegue técnico. Me agrada.

Y al menos “Let There Be Shred” hace por insuflar un poco más de nervio al asunto. Orgullosa y absolutamente auto referencial, me funciona de tanto en cuanto parece directamente extraída de las sesiones del indiscutible “Rust In Peace”. Aunque tenga que despegarme de su aspecto lírico, al que encuentro de nuevo un tanto naif, lo cierto es que musicalmente acierta a mantener alto el nivel en cuanto a despliegue técnico se refiere. Al menos mientras Verbeuren transita por las partes más veloces y no tanto en otras que he sentido algo más forzadas. Otro corte que salvo de la quema en cualquier caso.

Entonces llega “Puppet Parade”, Mustaine vira hacia su registro más hosco y empiezan mis problemas con este, aparentemente, último trabajo. No comulgo en gran medida con esas estrofas casi susurradas. Pero es que tampoco con unos estribillos mecánicos, sin atisbo alguno de alma. Y es una pena porque, al menos en lo puramente musical, su puente central sorprende con tonos algo más alternativos, que quizá recuerden al periplo noventero de la banda, aquél que entregara álbumes como el recordado por unos, odiado por otros “Youthanasia”. Pero a grandes rasgos (y aunque la sección solista vuelva a estar a la altura) me resulta un corte muy carente de chispa.

Another Bad Day” resulta llamativa, al menos, por ese fuerte poso melódico del prólogo. Y Dave vuelve a poner algo más de ímpetu en voces. No como para recordar al de sus mejores tiempos, tampoco es cuestión de exigirle tanto a estas alturas del cuento, pero sí que con un poco más de nervio e incluso pasión. Lo que no quita para que el corte en su conjunto, no deje de sentirse (otra vez) algo mecánico y sin alma. Como digo él hace un mayor esfuerzo tras el micro. Pero ni por estructura, ni por los solos que alberga en su tronco central resulta un corte capaz de capturar mi atención. ¿Me habré vuelto yo demasiado exigente con estas viejas glorias? ¿Por qué esto iba a ser mejor que, yo que sé, el nuevo de Exodus?. Aquél puede que tampoco sea el mejor trabajo de Gary Holt y compañía, pero al menos han probado a hacer cosas distintas. A llevar su thrash metal un par de pasos más allá. Todo lo contrario a lo que sucede aquí.

Made To Kill”, y su prólogo a mayor gloria del belga Dirk Verbeuren, puede ser lo más digno de esta segunda mitad del disco. De trazo sencillo que no simple, de ritmos vivos y riffs a un rato inteligentes, al otro de lo más serviciales, funciona del mismo modo como vehículo para enseñar la pericia técnica de la banda y también de testigo de que el viejo Dave, cuando le da la gana, aún es capaz de trazar cortes de metal candente, vigoroso incluso, al nivel de otros tantos músicos de su misma generación. No descarto que, con el paso de los meses, acaba siendo mi favorita de las diez (más una).

Obey The Call” borra pronto esa sonrisa. Mustaine vuelve a esos tonos casi anodinos de “Puppet Parade” y el corte, a grandes rasgos, vuelve a ser incapaz de capturar un mínimo de mi atención. Ni siquiera me parece que las melodías con las que el de La Mesa se acompaña en los distintos versos sean dignas de un álbum de Megadeth. Y suerte que, al menos, alguna de las distintas secciones solistas que trazan aquí poseen un mínimo de alma y nervio. Pero es que estamos hablando del que no deja de ser el álbum homónimo de la banda. El que se supone que es el último trabajo de una leyenda de esto. Con razón hay fans a quienes les resulta dolorosa la sola escucha del álbum. Y no les culpo.

Pero la que me duele especialmente es “Obey The Call”, que desaprovecha su elegante prólogo en pos de otro desarrollo mecánico, tenue, casi indolente, con Dave vocalizando con una desidia, una apatía impropias del hombre que una vez comandó la que fue, fácilmente, la banda más avanzada del género. Supongo que el tiempo a todos nos alcanza. Cuatro minutos largos que parecen diez y recuerdan a los peores momentos de unos Metallica post “Death Magnetic”. Ni siquiera ese epílogo acelerado y vistoso en lo solista logra sacarme del sopor.

I Am War”, que levante la mano quien este prólogo no le recuerda a Accept, al menos tiene ciertos riffs con gancho. Dave vuelve a cantar sin grandes pretensiones. Pero al menos se reviste de buenas melodías bajo estribillos y permite que LoMenzo gane ciertos enteros en la mezcla. Ese mayor empaque de la base rítmica opera en favor del corte en general. La banda suena más sólida ahora, si bien es otro corte que, desde el punto de vista gramático, no viene a ofrecer grandes sorpresas, engarzando con ese espíritu algo dejado de los últimos trabajos de Mustaine. Cumpliendo con el expediente, al menos.

The Last Note” es la despedida final. Un Dave más hosco y oscuro que de costumbre nos recibe en el prólogo. Nada de tristes baladas. Si va a decir adiós, que éste se rubrique con un corte para el recuerdo. Que es el caso… solo a ratos. Porque del mismo modo que me llaman la atención ciertas decisiones (el llamativo uso de guitarras acústicas ), me resulta de nuevo algo mecánica y falta de alma en estrofas. A ratos, también en estribillos. Elegía a mayor gloria del pelirrojo:

“The final curtain falls, a quiet end to it all”

Y tanto que sí.

Para el cierre queda una “Ride The Lightning” que muchos nos preguntamos si era realmente necesaria. Versión (o no, pues él mismo constaba en los créditos como bien sabréis a menos que hayáis aterrizado en este planeta antes de ayer) del clásico que daba nombre al segundo de Metallica, y aquella donde más salen a relucir las (actuales) carencias de Mustaine al micro. Intachable en lo musical, solo cabía esperar eso de una alineación como esta, pero que, pienso ahora, se queda a mil millas del original que Hetfield y compañía grabaran allá por 1984.

Si este es verdaderamente el adiós de la banda, ésta ha venido a firmar el que puede ser su trabajo más flojo (o desequilibrado) en años. Y fíjate que cuando el disco arranca con “Tipping Point” me las prometía felices. Una idea inicial que la apatía de Dave Mustaine, cierto conformismo en la construcción de las canciones, incluso algunas letras algo infantiloides mandaron al cuerno. Una pena. Dirk Verbeuren, que puede ser sin mucho esfuerzo uno de los mejores baterías vivos, deja apenas tres o cuatro detalles memorables a lo largo del álbum. De LoMenzo apenas hay noticias y suerte que entre el pelirrojo y Teemu Mäntysaari han dibujado algunos buenos riffs y mejores solos. Todo, en cualquier caso y ahora mismo lo siento así, muy por debajo de lo que muchos esperaban como elegía a una de las bandas más importantes no ya del thrash sino del heavy metal en general. No diré que me dan ganas de llorar, pero casi. Hasta siempre y gracias por todo.

Texto: David Naves

Agenda: State Of Crime & Science En Oviedo

Regreso a la capital del Principado para los gijoneses State Of Crime & Science. Tras su paso en enero de 2025 por la Lata De Zinc el próximo sábado 9 de mayo recalarán en las instalaciones del Kuivi para presentar su nueva alineación tras la llegada de Mathias Monzón como nuevo batería.

A partir de las 21 horas y con acceso libre la formación alternativa presentará su última obra de estudio (reseña) publicada el pasado año a través de Tunguska Media Factory

Tensa Calma: «Busco Un Lugar» Como Segundo Sencillo

El gijonés Dani Casielles, guitarra del combo metalcore Rorshack nos presenta el segundo sencillo de Tensa Calma, proyecto personal que apuesta el hard rock y los sonidos melódicos.

Grabado, interpretado y producido por Casielles en su propio estudio Fraguando Records, el proceso de mezcla y masterizado ha corrido a cargo de Ibón Alonso. El videoclip creado para la ocasión es obra de Néstor Fernández (Báltico).