
“Fist to Face” representa el segundo trabajo de Holycide, banda madrileña de thrash metal con el líder de Avulsed (e innumerables proyectos adyacentes) a la cabeza. El line up de la banda se completa con Jorge Utrera a la batería, el Dark Moor Dani Ferández al bajo y la dupla guitarrera Miguel Bárez y Salva Esteban. La portada ha corrido a cargo de Alberto Quirantes («Akirant Illustrations»). El disco se grabó en los Cadillac Blood Studios y se espera vea la luz el próximo catorce de febrero a través del propio sello del vocalista Xtreem Music.
Tenemos al amo del mundo libre en la portada del álbum y también en “Intrump” con alguna de sus ya habituales salidas de tono en la raquítica introducción que da paso a la centelleante “Fist to Face” que da nombre al álbum. Thrash veloz en que Dave abandona su habitual registro gruñón en pos de otro más agudo que encaje en el estilo de la banda. El sonido otorga gran protagonismo a la dupla guitarril y entierra un tanto al bombo de la batería. Tampoco termino de encajar del todo la afinación que llevan las guitarras en este primer corte. Me suenan demasiado “maquinales” en ciertos pasajes para el tipo de thrash rápido y agresivo que pretender imbuir. Este sonido maquinal aún es más notable en la siguiente “Empty Cyber Life”, donde eso sí, el bajo gana en presencia con respecto a la primera andanada. En el puente central hay varios blast beats, la aparición del bien conocido registro bronco de Rotten y una bajada en el tempo donde se acomoda un buen solo de guitarra. “Vultures” oscila entre partes machaconas y giros hacia rapidísimos interludios en los que la batería de Jorge Utrera vuela casi literalmente. Blast beats diversos, cambios de ritmo por doquier y de resultas de todo ello, uno de mis temas favoritos de todo “Fist to Face”.
Para una banda que ha versionado en el pasado a Dark Angel no sorprende encontrarse con temas como “Nuclear Fallout”. Un escueto correcalles de apenas tres minutos y medio donde prima la velocidad de forma constante. Simple, sencillo y disfrutón. “Trapped by the Crappy Trap”, el ataque frontal de Dave a la moda imperante del trap (¿había alguna necesidad? Pregunto) en lo musical redunda eso sí en uno de los temas más diversos de todo el disco, con cierto aroma a Angelus Apatrida en las partes a medio gas. “Mentality Packs” posee el inicio más enrevesado de todo el álbum. Tras él aparece un medio tiempo juguetón que parece confeccionado a medida para ser coreado en vivo y a pleno pulmón. Desprende un inconfundible olor a los viejos Sepultura antes del solo y desemboca en “The Aftermath”, versión de los thrashers Recipients of Death cuyo inicio y final son con mucho los más violento de todo el álbum. El bajo comanda el inicio en “Napalm Sweet Napalm”, tema más largo del álbum que engaña como medio tiempo primero, pone el tacómetro en zona roja después y entrega un solo en su puente central que en su particular caos parece rememorar a Slayer. Como uno de los cortes más cortos de todo el trabajo, “Innocent Hate” apuesta casi de principio a fin por velocidad desbocada, interrumpida por un estribillo gritón primero y un notable solo de guitarra después. “Fake Libertarian” cierra con buena nota, entregada a la velocidad pero sin alcanzar la furia desatada que tienen algunos temas de la segunda parte del álbum.
“Fist to Face” son algo menos de tres cuartos de hora de thrash vigoroso y enérgico. Quizá eche en falta más equilibrio en su sonido, más presencia del bombo y unas guitarras menos “maquinales” en diversos pasajes, pero es un trabajo que obtendrá buena pesca en los caladeros indicados. Aquellos llenos de peces que olvidan las veleidades del abigarrado thrash noventero y se entregan sin tapujos a la encarnación más cazurra del género. Buena pesca.
Texto: David Pérez Naves