
Purtenance Avulsion se formaron allá por 1989 en Nokia, Finlandia, llegando a editar sendas demos en 1990 y 1991. Sería precisamente en 1991 cuando pasan a ser sólo Purtenance y editan el EP de tres temas “Crown Waits The Immortal” con el desaparecido sello madrileño, también propiedad de Dave Rotten, Drowned Productions. De nuevo con Drowned pero en 1992 editan su primer largo “Member of Immortal Damnation”. La banda se disuelve ese mismo año y no retorna hasta pasados veinte años con el EP “Sacrifice the King”, ya con Xtreem Music. Desde entonces han editado, siempre con dicho sello los largos “Awaken From Slumber” (2013), “…To Spread The Flame Of Ancients” (2015) y el EP “Paradox Of Existence” (2017). Este «Buried Incarnation” que nos ocupa tiene prevista su salida para el 23 de junio. El arte del disco ha corrido a cargo del legendario Christophe Moyen. La banda está formada a día de hoy por los miembros originales Harri Salo (batería) y Juha Rannikko (guitarra), y los nuevos Tero Aalto (bajo de 2015 a 2019, guitarra desde 2019) y Aabeg Gautam (voz desde 2018 y ahora también bajista).
La voz del nepalí Aabeg Gautam resuena con fuerza en la breve introducción “Into The Arctic Gloom” y, aunque en mi opinión no hace olvidar del todo a Ville Koskela, cumple del todo en este corto a la par que grandilocuente arranque del cuarto disco largo de los fineses. La producción es más limpia que en entregas anteriores. No, claro, esto no suena como un disco de Stratovarius, pero sí que hay algo más de luz que en obras previas de la banda. En primer término “Shrouded Vision Of Afterlife” es puro doom metal. Gautam derrama su registro más osco entre riffs apesadumbrados hasta un tercio final en que el tema amaga con acelerarse, quedándose no obstante a medias. Algo más de “alegría” y sobre todo de doble bombo tiene “Under The Pyre Of Enlightenment”. Es juguetona, incorpora sus ya celebres interludios lentos entre un ir y venir de dobles bombos y de alguna manera resuena mucho más suecas que sus compañeras de tracklist.
Empecé a escuchar a Purtenance con la reedición de Xtreem Music de su álbum “Member of Immortal Damnation” en 2011 y si algo me enganchó de ellos fueron precisamente temas como este “The Malicious Moon”, que se eleva hasta los cinco minutos de duración desde un inicio marca de la casa desarrollando en el proceso todos los clichés de la banda. El inicio a medio gas, las bajadas de ritmo adornadas con buenas melodías de guitarra y gritos demoledores y el final acelerado. Tan clásico como eficaz. Pese a ciertos detalles “Lifeless Profoundity” resulta más lineal, menos sorpresiva. Aún así le encuentro un par o tres de riffs decentes, especialmente en su primer tercio, pero no consigue engancharme del todo.
“Deathbed Confession” es la propuesta más extensa de “Buried Incarnation”, también la que incorpora alguno de los pasajes más veloces del disco, aunque lejos de la rapidez que desplegaban en temas como “What Whas Hidden” de “Awaken The Slumber” por citar uno. Me gusta aún así, atendiendo especialmente a la línea de batería de Harri Salo. “Wrapped In Lamentation” engaña con un inicio muy melódico para luego derivar en un tema pesadísimo primero y más ágil después donde la cavernosa voz de Gautam se mueve como pez en el agua. Es con mucho el tema más variado de todo el álbum.
“Dark Womb Of Nothingness” es uno de mis temas favoritos. En el aparecen los pocos blast beats del disco, también buenas andanadas de viejo death metal a la Dismember y descensos a los infiernos en partes limítrofes con el doom perfectamente ejecutadas. Delicioso en su decrepitud. El cierre “Burial Secrecy” es un cierre cuyo primer tercio se apega a los ritmos pesados que coronan el disco, gana algo de color en el puente y vuelve a hundirse en profundidades abisales en su parte final. Buen cierre, sin más.
El ir y venir de miembros ha dejado por el camino la velocidad que tenían sus discos anteriores. No son necesarios todos los dedos de una mano par contar todos los pasajes rápidos que hay a lo largo del álbum. Qué duda cabe que la lentitud ha ganado peso en sus composiciones y no estoy muy seguro de hasta qué punto les beneficia del todo. Evidentemente no es igual grabar un disco con veinte años que con cincuenta, y hasta puede que este disco esté en el fondo mejor compuesto y ejecutado que los precedentes, pero como digo echo en falta una pizca más de velocidad en sus temas. Por lo demás sigue siendo un más que notable disco de doom / death finés de toda, toda, toda la vida.
Texto: David Pérez Naves