Reseña: Oeste «La Ausencia Del Miedo» (Autoproducción 2020)

Oeste son una joven banda de hard-heavy radicada en Mallorca. Ellos son José Antonio Cánovas (voz y guitarra), Jaume Genovart (bajo y coros), Miguel Ángel Valverde (batería) y Juan Pedro Colomar (guitarra solista). Siendo “La Ausencia Del Miedo” su primer largo, cabe añadir que la banda debutó en abril de 2015 con el EP autoproducido “Corazón De Metal”, que les sirvió para poner pies más allá de su isla de origen. El álbum que nos ocupa comenzó a fraguarse a finales de 2019 en Estudis Swing para editarse en el presente año como conmemoración de sus diez años de trayectoria. Ha sido producido por Tomeu Janer, masterizado por Pablo Ochando y cuenta con diseño gráfico de Juan Manuel Vidal. Salió a la banda el pasado 16 de mayo y puede adquirirse a través de su perfil en bandcamp.

Toda vez atravesamos la pequeña introducción nos topamos inmediatamente con el tema más largo del álbum. “Har-magedón” profundiza en el uso de dobles bombos y riffs machacones donde el groove parece más un medio que un fin. Vira hacia territorios más tranquilos en el puente central, recordándome a los Pantera más mansos y vuelve a elevarse en un final, ahora sí, imbuido de groove Hamletiano. Quizá la voz esté demasiado alta por momentos en la mezcla, pero no le pongo demasiadas pegas a la producción en líneas generales. “No Volveré” se enseñorea con un riff de aire maquinal y la linea vocal de José Antonio Cánovas juega entre tonos y registros en un corte más lineal que su predecesor, también más crudo y descarnado.

La homónima “La Ausencia Del Miedo” entrega un buen crescendo mientras se conduce hasta un puente central en el que habrá de endurecerse y transitar por un medio tiempo de aroma clásico acompañado por uno de los mejores solos de todo el disco. Viramos a la lengua de Shakespeare para  “Like A Bird”, que sorprende con esos arreglos de aires orientales del inicio y pronto deriva a terrenos más pesados, especialmente en estrofas, donde aporta el riff más machacón y milimétrico del álbum. Personalmente habría dado más protagonismo a esos arreglos que exhiben tanto al principio como al final de este quinto tema del disco, pero supongo que eso ya va en gustos.

José Antonio Cánovas entrega sus tonos más altos en la balada / medio tiempo de aires grunge “La novia Del Kaos”, una buena forma de insuflarle aire al disco, que encaja como un guante entre tanta influencia noventera como destilan estas canciones. Atención al solo que corona la parte central. “Destino Final” es la apuesta más decidida de todo el disco por el groove en un corte que tranquilamente podrían haber firmado los pamplonicas Koma, lastrada quizá por lo exiguo de su minutaje. “Última Parada” viene apuntada como “Outro” en la información que nos ha llegado, pero posee una parte cantada de todas formas. Y un solo de grandes proporciones durante buena parte de su desarrollo. Un buen final.

Denoto obligados ticks de banda primeriza en estas canciones. También varios destellos de calidad, especialmente en la inevitable búsqueda del, a veces tan huidizo, sonido propio, buscado aquí a base de enfrentar el hard/heavy clásico de siempre con sonoridades más propias del rock alternativo y el metal pesado que nació (y a punto estuvo de desaparecer) en la década de los noventa del pasado siglo. Un buen punto desde el cual crecer y establecerse y una buena adquisición para fans del metal pesado y mestizo.

Texto: David Pérez Naves

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