Reseña: Ruadh «The Rock Of The Clyde» (Northern Silence Productions 2020)

«One man band» procedente de la ciudad portuaria de Glasgow (Escocia), tras la que se esconde la figura de Tom Perrett, quien montara Ruadh allá por 2018. Al año siguiente debutaría con el disco “Sovereign”, editado vía Red Glen Productions en digital y Northern Silence Productions en físico. Perrett se acompaña en el este “The Rock Of The Clyde” de Kim Copland al bajo y Phil Morrison a la batería mientras que Ceiti aporta las voces femeninas. La portada ha corrido a cargo del valenciano radicado en Edimburgo Joan Llopis Doménech. Veía la luz el 22 de mayo en edición limitada a quinientas copias.

Arrancan los diez minutos de “Embers” y el sonido se sitúa cercano a bandas como Winterfylleth, Saor, Sojourner, etcétera. Black metal atmosférico y grandilocuente, alternancia entre la voz rasgada de Perrett y la operística de Ceiti, coros pomposos y, sobre todo, buenas melodías en los momentos en que la batería transita a ritmos medios. En el puente central todo el armazón metálico desaparece y surgen delicados arreglos de viento. De ahí al final se funden ambos mundos y el tema adquiere un nuevo color. Es un buen tema inicial. La producción vuela por encima de la media en bandas de este estilo, quizá porque esta es una banda de un solo hombre algo engañosa, de tanto en cuanto no es un único miembro quien carga con toda la labor instrumental del álbum. El tema que da título al álbum arranca desde un reposado páramo folk para crecer hacia un medio tiempo con un ligero toque épico. Posee un buen solo con guitarras dobladas, tras las cuales asoma el registro limpio de Perrett y buenos arreglos durante sus dos primeros tercios. En su última parte vira hacia el black metal sin olvidarse de añadir preciosistas melodías de guitarra. Es un tema con dos almas, al que quizá su parte lenta le pese demasiado, y la agresiva dé la impresión de terminarse antes de tiempo. Me agrada de todas formas.

Winter Light” es un medio tiempo en primer término algo lineal. Pomposo y grandilocuente, claro, con esos casi omnipresentes arreglos de viento, pero que por alguna razón no me enganchan igual que en “Embers”. No obstante y tras un pequeño parón nos encaminamos a la parte central en un mar de blast beats, que conforma uno de los momentos más agresivos del álbum, y de ahí hasta el final la linealidad inicial salta por los aires para embarcarse en un ir y venir de tempos y ambientaciones que terminan por convertir a este tercer corte en uno de los momentos álgidos de este “The Rock Of The Clyde”. El cuarto tema del álbum, “Fields Of Heather” nos introduce en una auténtica montaña rusa de sensaciones, partiendo desde ese inicio clásico y melódico para luego inmiscuirse en un largo trecho de aires casi marciales y desembocar en otro de los pocos blast beats del álbum, que me recuerda a los primeros Emperor en el tratamiento de las ambientaciones. Quizá el tema más centrado de todos y seguro el que más tiempo dedica a desarrollar cada idea planteada, en lugar de apelotonarlas unas encima de otras como en algún que otro disco que ha pasado por mis orejas en fechas recientes. El final, con ligeras reminiscencias a los seminales Bathory, es uno de mis momentos favoritos del disco.

Para el final quedan las dos partes en que se divide “Only Distant Echoes Reign”. La primera es una balada trufada de cuerdas acústicas y arreglos tranquilos sobre los que Perrett despliega su registro más almibarado. La segunda deja el reloj cerca de los nueve minutos y parte desde unos bonitos arreglos de cuerda hacia un black metal melancólico y acompasado que de pronto se torna agresivo sin dejar de lado la melodía. Transita entre guitarras dobladas primero y se hunde en la calma para acomodar la tierna voz de Ceiti. Hasta el final se desenvuelve tranquila y sin sorpresas.

No, claro, la propuesta de Ruadh no resulta original a estas alturas. Capta mi atención no obstante gracias a unas canciones de ritmos diversos en particular y estructuras bien construidas en general. Un disco, además, de esos a los que le vas apreciando nuevos detalles con el correr de las escuchas, que intenta con todas sus fuerzas no resultar en exceso reiterativo y que huye de subrayados absurdos y/o cargantes. Un buen par de escuchas las merece si eres fan del black metal de corte atmosférico y folkie.

Texto: David Pérez Naves

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