Reseña: Frust «The Advent Of Adhara» (Records DK 2020)

Enésima one man band que servidor se emperra en traer a estas líneas para quienes pueda interesar. Tras el epígrafe Frust encontramos la figura del austríaco Mario Steiner, encargado a tiempo completo de lo concerniente a este trabajo salvo las voces femeninas de Julia Rauscher y el artwork de Elena Schulz. Previo a este “The Advent Of Adhara«, el proyecto ya editó en 2019 otro largo de nombre “Recurring Dreams” y el Ep “Elements” un año antes, además de un par de singles. Todos ellos trabajos autoeditados. El disco está disponible en su perfil de bandcamp desde el pasado 20 de mayo.

Tras una fugaz introducción nos topamos con “Frozen Sun” que despliega un post-black metal a lo An Autumn For Crippled Children, Lascar, Violet Cold y similares. No, la producción no es la mejor. De hecho las voces incorporan un efecto un tanto extraño y la batería suena en exceso mecánica. Pero en cierto modo todo contribuye a otorgarle a la grabación cierto halo de autenticidad del que carecen producciones mayores. Son cinco minutos largos, que se benefician del remanso de paz del puente central y culminan con el habitual tono triste y melancólico de este tipo de grabaciones. “My Final Day May Never Come” vira tímidamente hacia el post-punk y terrenos limítrofes donde Steiner atempera su registro sobre un doble bombo que percute de forma constante durante las estrofas, interrumpidas de tanto en cuanto con la irrupción de guitarras prístinas de melodías apagadas. Sorprende, cabe decirlo, ese final más cercano al doom metal refinado de unos Mournful Congregation o Evoken. El comienzo de “Alone” recuerda a los Alcest más prístinos en un corte tan apesadumbrado como lineal, roto de forma unilateral en su último tercio con la voz, melodiosa y aterciopelada, como no podía ser de otra forma, de Julia Rauscher.

Es la vocalista austríaca la que nos introduce en el tema título “The Advent Of Adhara”, oscilando entre registros sobre una nube de de leves guitarras y esa mecánica batería desluciendo un tanto el producto final. Esa calma inicial irá jugando con partes más agrestes tanto por la afinación de las guitarras como por la irrupción del registro más seco de Steiner.

Y hablando de afinaciones, “The Feast” contiene las más pesadas de todo el álbum. Tal es así que rompe por completo la tónica general del álbum entregándose a un metal pesado, casi rayano con el groove más condescendiente, para lograr desubicar al oyente y descolocar al disco por completo. Acierto o error, dependerá de cada uno, pero lo cierto es que resulta tan sorprendente en lo tonal como plana en lo estructural. “Disbelief” retorna a la senda en un corte en la onda de la inicial “Frozen Sun”, pero incorporando pasajes más rápidos e incluso algún blast beat que otro. Instrumental de cabo a rabo, se las arregla para quitar el mal sabor de boca, o el sabor de boca extraño y/o cierta incomprensión, del corte precedente.

On The Last Day” es pura elegancia. Desde el ritmo tranquilo con que discurre hasta el dueto vocal pasando por las tímidas líneas acústicas de guitarra que incorpora. Cierto es que me fastidia cómo dicho dueto vocal no llega a empastar del todo. Peccata minuta en todo caso porque pese a los pequeños defectillos de producción es uno de los cortes más relevantes del disco. “Forever In My Mind” recupera aires post-punk de primeros del disco y los confronta con otros que rayan el doom triste y reverberante. Es un tema extraño. Apagado y tristón, que no obstante encaja como un guante entre estas canciones. La final “Verfall Pt.2” (la primera parte se encuentra su debut de 2019) recupera los ambientes post-black metaleros arriba citados, los rellena de doble bombo y los alterna con otros donde parece que vaya a emerger Neige de un momento a otro. Steiner despide su segundo álbum de estudio con una nueva instrumental que no rompe moldes en cuanto a originalidad pero se maneja bien como broche final.

El lastre de muchas de estas propuestas suele estar en el sonido final y este “The Advent Of Adhara” se emperra en no ser la excepción. Por lo demás pues bien en su conjunto, pues aun sin resultar del todo original, sí que contiene detalles de interés. El tono general (que quiebra “The Feast”) me resulta agradable cuando debe y me transmite cuando lo pretende. Sin enamorarme, le daría más síes que noes a este segundo disco de Frust.

Texto: David Pérez Naves

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