Reseña: Descend «The Deviant» (Aftermath Music 2020)

Procedentes de la legendaria y siempre prolífica escena sueca, Descend se formaron allá por 2003 en la capital del país nórdico, Estocolmo. El guitarrista Andreas Lindström se mantiene como único miembro original del combo sueco, rodeado a día de hoy del también guitarra Alexander Wijkman, Emil Nissilä a la batería, Raúl Vicente al bajo y Nima Farhadian Langroudi como vocalista. Tras una demo en 2006 y un single al año siguiente, entregarían el EP autoproducido “The Reckoning” en 2009 y su primer largo con Supernova Records, “Through The Eyes Of The Burdened”, dos años después. Sería ya en 2014 que ve la luz su segundo elepéWither” con Inverse Records. Ahora ya bajo el paraguas del sello noruego Aftermath Music nos llega “The Deviant”, producido por Sverker «Widda» Widgren, guitarrista de Diabolical y que ha trabajado para bandas como Obscure Infinity, Centinex, Urn o Svartsyn entre muchos otros. Vio la luz el pasado 26 de junio.

Rompe el hielo la pequeña introducción “Avalin”, la cual habrá de conducirnos hacia el primer tema con fundamento, que diría cierto cocinero, del álbum. “Blood Moon” despliega sonoridades cercanas al power melódico en un inicio atemperado que se torna juguetón en cuanto a tono e incorpora medidos cambios de ritmo. Elegantes partes lentas, convencionales arremetidas más cercanas al habitual melodeath de aquellas tierras y, por lo general, un tema con miras altas que dibuja un buen inicio de álbum. Con una producción cortesía de Widda que sabe brillar tanto en la calma como en la tormenta.

El inicio de “The Purest One” me trae a la cabeza, casi de inmiediato, a sus compatriotas Opeth de la era “Blackwater Park” (Music for Nations. 2001). Dupla vocal (lástima que el sello no adjunte quién se encuentra tras la voz femenina) para un corte cuyo primer tercio es pura elegancia. Tras ese primer tercio, Descend acometen el habitual despliegue técnico donde incluso las cuatro cuerdas de Raúl Vicente tienen su rinconcito y Farhadian se desgañita como si en el proceso le fuera la vida. Blast beats y mucha alternancia en una parte central comandada por otro de esos riffs que se te quedan en la cabeza por días y después solos elegantes y mucha variedad tanto tonal como rítmica.

Lily”, que fuera single adelanto del disco allá por primeros de junio, ofrece un arranque semiacústico al que se suma una línea eléctrica de guitarra que me recuerda al bueno de Paul Masvidal. Tras el inicio calmado surge la vena más extrema del combo envuelta en el death más oscuro de todo el álbum. Ejerce gran contraste con el tema anterior, posiciona a la banda en torno a influencias más extremas y anticipa sonidos recurrentes de la mitad final del disco. La línea de batería de Emil Nissilä bien merece unas escuchas bien atentas para apreciar la diversidad que es capaz de desplegar. Pese a que se va más allá de los nueve minutos, puedo entender los motivos que llevaron a Lindström y sus chicos a elegirla como punta de lanza de este su tercer disco.

Delicado arranque acústico para “Wallow” con Lindström desplegando su registro más meloso sobre una tímida guitarra acústica para después,en apenas un parpadeo, electrificarse e introducir un death metal a medio tiempo donde el guitarra sueco acomoda su registro más gritón. A medida que nos encaminamos hacia el puente central, el tema se atempera primero y se oscurece después, en uno de mis pasajes favoritos de todo el disco donde por caber, cabe hasta un saxo. Tanto por arreglos como por escritura, de lo más elegante de todo el álbum, también de lo más diverso y, seguro, lo más personal.

La final y extensa “The Deviant” arranca en puro death melódico sueco, alterna en cadencias más cercanas al prog y enseñorea alguno de mis riffs favoritos del disco. Lindström se deja las cuerdas vocales en varios de los gritos más feroces del álbum y tira de galones conduciendo al tema homónimo hacia páramos tranquilos toda vez culmina el primer tercio. Entra en su parte central añadiendo pesadez, gritos con un halo de desesperación y un riff pesado y machacón. Contrasta la tristeza que emerge en este cierre en relación al resto del track-list y lo aleja del, un tanto manido, final grandilocuente y pomposo. Un muy buen cierre.

Pudiera considerarse a esta tercera obra de los suecos Descend como un rip off de sus compatriotas Opeth, pero sería un poco injusto. Sí, hay bastante de la banda de Åkerfeldt sobrevolando estos casi cincuenta minutos de metal retorcido y pesado, pero pesan más aquellos en los que Lindström y sus chicos despliegan un sonido que en nada se emparenta al de la banda que parió “Bleak”, lo que no quita para que los fans de Mikael Åkerfeldt puedan encontrar puntos de interés en este “The Deviant”. Para ellos y cualquiera que busque death melódico enrevesado y bien construido.

Texto: David Pérez Naves

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