Reseña: Zenobia «VI» (Maldito Records 2020)

Carrera bien aprovechada la de los riojanos Zenobia desde que se formaran allá por 2003 en Lardero para debutar dos años más tarde con el largo “Luchando Hasta El Final”. Ahora, quince años después de aquel debut nos presentan este “VI” con producción de Dan Díez (Aposento, Steel Horse, Ebony Ark…) y artwork de Pierre-Alain Durand (At The Dawn, Withering Soul, Kronos…) Ellos son actualmente Ernesto Arranz (teclado), Javi Herrero (batería), Héctor Hernáez (bajo), Mario Suárez, Marcos Lorente (guitarra) y finalmente Jorge Berceo (voz). El álbum salió a la venta el pasado 4 de septiembre de forma independiente y la distribución de Maldito Records.

Tras la cuenta atrás que domina la corta introducción que da nombre al álbum nos adentramos en la corta y alegre “Sin Perder La Pasión”, donde ecos de los argentinos Rata Blanca confluyen con melodías más cercanas a Avalanch. Jorge Berceo suplió durante varias fechas a Israel Ramos al micro de la banda asturiana y de alguna forma por ahí me rima bien el paralelismo. Buen sonido en general, con ajustada presencia de todos los elementos en liza. Estupendo build-up final donde se funden teclado y guitarras antes de volver al estribillo. Buen arranque. “La Danza Del Diablo” lleva, una onda mucho más hard rockera. Berceo estira su registro para conformar unas estrofas bien construidas y si algo me chirría es la letra. Más allá de eso, un corte con ecos de los discos más recientes de Magnus Karlsson en solitario. Cuatro minutos de hard heavy de toda la vida. Con “El Último Bastión” emerge la cara más power del quinteto riojano. Estrofas que me recuerdan a los Symphony X de Michael Romeo y un estribillo al galope que debería hacer las delicias de los fans del estilo. El duelo de solos final corona el que es con mucho uno de mis cortes favoritos del álbum.

Tu Amistad” evoca de primeras al metal felizón y despreocupado de unos Freedom Call para después entregar otra agradable dosis de doble bombo y melodías alegres para el que es uno de los temas más agradables de todo “VI” en lo musical, aunque más tristón en lo lírico. Uno de mis solos favoritos del disco se despliega aquí en todo su esplendor para dar fuste al epílogo final. Notable. “No Me Dejes Caer” recupera la onda de “La Danza Del Diablo” y se desarrolla amparada en una buena melodía de Arranz a los teclados para luego evolucionar hacia un sonido parejo al de los Avalanch más recientes. A destacar las guitarras dobladas del solo final. No es un tema que me sorprenda pero sí que aprecio en él una buena escritura y mejores intenciones. “Buscando Una Luz”, uno de los temas más pesados de todo el álbum se apoya en uno de mis riffs favoritos del mismo al tiempo que la voz de Berceo aparece filtrada en las estrofas y limpia en ese estribillo clásico y resultón. Sorprende más por el tono más agresivo y pesado que por estructura.

Sigo Rugiendo” persiste en la idea de mostrar la cara más directa y agresiva de Zenobia, arropada por las buenas teclas de Arranz por un lado y el registro más rugiente de Berceo por otro. El tono cristaliza al alcanzar el estribillo, nuevamente clásico y bien medido, pero en líneas generales pasa por ser uno de los cortes más envilecidos de todo el disco. “Jamás” arranca más electrónica que sus compañeras de track list. Apenas un detalle pues tras esa tímida introducción procede a traer de vuelta la cara más luminosa y amable de la banda en otro corte de fácil digestión cuya letra me arroja ecos de mi paisano Víctor García. Sorprenden los aires maquinales que muestra el arranque de “El Laberinto”, que termina por convertirse en uno de los cortes con más personalidad de todo el trabajo, con dúo vocal incluido. Pegadiza y diferente, especialmente en lo tocante a la producción.

Arreglos de cuerda para abrir “Mi Mundo Por Volver”, que carga con la a veces complicada responsabilidad de ser la balada del disco. Apoyada en las teclas de Arranz y de buenas melodías, desde luego no sorprende en cuanto a escritura, pero no me resulta un corte olvidable. Ni mucho menos. “El Príncipe De La Oscuridad” se va hasta casi los seis minutos de un power metal clásico y resultón para plantarle una sonrisa en la cara a los aguerridos fans del género que queden en la audiencia. Un solo muy Gamma Ray / Helloween, doble bombo doquiera que mires y un estribillo con ecos de los ahora detenidos WarCry. Un cierre que debería encandilar a los fanáticos del sexteto.

Quitando un par de detalles, “VI” es básicamente lo que esperarías de una banda como Zenobia a estas alturas de su carrera. Que no sorprende ni tampoco aburre, que quizá repita en exceso ciertos ticks a la hora de escribir pero está apoyado en cierta diversidad estilística que lo hace, al menos, entretenido. Que no emergerá de repente y convertirá a la banda en la nueva punta de lanza del género (o sí, quién sabe) pero dejará buen sabor de boca a los suyos. Y ganas de saltar en los conciertos, si es que la pandemia reinante lo permite algún día. Ver veremos.

Texto: David Pérez Naves

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