Reseña: Black Communion «Miasmic Monstrosity» (Dunkelheit Produktionen 2020)

Nos hemos ido hasta Barranquilla, capital del departamento Atlántico de Colombia, para encontrarnos con el segundo largo de los black death metaleros de Black Communion. Formados en 2013 y habiendo realizado un par de demos en los años 14 y 16 verían editado su primer largo “Vomit of Azathoth” en 2018 con el sello ecuatoriano Tanatofobia Productions. Un año más tarde autoeditarían el Ep “Funeral Incantation” y el directo “Live – Envenoming the Graves” hasta llegar al presente y nefasto año que nos ocupa y editar junto con la banda ecuatoriana Destroyer Attack el que es el primer split de su trayectoria vía Dark Recollections Productions.

La formación actual de la banda incluye a Tortor Animarum (batería), Mortum P. (bajo) y Necro Pervertor (guitarra y voz). Este «Miasmic Monstrosity» se grabó y mezcló en los Fénix Studios de Soledad, Atlántico (Colombia) y cruzó el charco para su masterización en el Liquid Aether Audio de Schleiden, Alemania. La portada ha corrido a cargo de la peruana Katiuzca Guerrero. Se estrenó el pasado 25 de julio en CD y digital vía Dunkelheit Produktionen y está pendiente para el próximo 9 de octubre una edición más en vinilo de 12» también con el nombrado sello germano.

Bueno la introducción está muy bonita y detallada pero a esto a qué suena. Para empezar hay que superar la escueta y caótica intro que no nos mete en materia aún pero sí que nos conduce hasta el pildorazo, de apenas dos minutos, que resulta “… of Doom and Necromancy”. Black tan simple como rabioso, de cierto aire a los fundamentales Blasphemy canadienses. El sonido es en general menos chatarrero de lo que cabría esperar en una producción de este tipo y el tema funciona bien como apertura. Más extensa, también más caótica y de sonido algo más enfangado, “Sinister Evocation of the Black Lord” sube hasta casi los cinco minutos para introducir rasgos más death a lo primeros Bolt Thrower en una composición que no alcanza a sorprenderme en lo estructural pero que entra, casi punto por punto, dentro de lo que cabe esperar de una banda del género.

Gateway to the Nebular Crypt” arranca a medio gas, con un aire más rockero, dentro de lo que cabe, apenas un guiño de segundos antes de que se desate la consabida tormenta de blast beats, riffs y bramidos. Todo muy de manual, es cierto, pero este cuarto tema del álbum se las arregla para erigirse en uno de los mejor estructurados de todo el trabajo. El puente central, más pausado y machacón, pone la guinda. “Funeral Vomit” es puro metal negro y odio, deudor de los Black Witchery más cerriles. Sin aspavientos extraños ni nuevas fórmulas de cara a la galería. Pura rabia colombiana en el que quizá sea el corte más cafre de todo el disco. “Blood Deluge” ahonda en el black death más oscuro y cabrón, pero se apoya en riffs que no me atraen tanto como su predecesora. Uno de los temas más cortos del álbum y con el que menos empatizo de todo el track list.

El homónimo “Miasmic Monstrosity” redunda en un verdadero monolito de puro black metal a lo viejos Darkthrone con ese riff repitiéndose una y otra vez hasta taladrarse en tu cerebro. Un larguísimo tour de force acelerado y lineal que conforma otro de los momentos más sólidos del álbum apoyado en en el más absoluto minimalismo y que apenas se atempera unos instantes durante el epílogo. “Infinitely Rotten” viene con su propia introducción primero, un pasaje a medio gas después y alcanza su zona intermedia con el cuenta revoluciones en la zona roja. Contrasta con el tema precedente mientras se erige en otro de los cortes más diversos y mejor construidos del disco. Lo último antes del “outro” final es “Evil Nocturnal March”, que engaña con ese inicio lento y pesado para luego derivar hacia el acostumbrado black death de la banda colombiana. Esos riffs pesados del comienzo irán yendo y viniendo del tema en cuestión, construyendo un penúltimo corte, para bien o para mal, huérfano de elementos exógenos al tono general del disco.

Ni me sorprende ni me aburre. La media hora de este “Miasmic Monstrosity” transcurre sin sorpresas pero se las arregla para dejar un par o tres de buenos temas por el camino, siendo el que da nombre al álbum mi favorito de ellos. Black death o viceversa que hará las delicias de los habituales de bandas como Bestial Mockery, primeros Beherit, Blasphemy y compañía.

Texto: David Naves

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