
Primer Ep tras dos largos autoeditados “Harbinger” en 2013, en realidad una regrabación del disco homónimo que la banda grabó bajo su anterior denominación Morbid Theory, y “Kingsbane” en 2017 en la trayectoria de los canadienses progresivos de Osyron. La banda se compone a día de hoy de Krzysztof Stalmach y Bobby Harley (guitarras), Cody Anstey (batería), Reed Alton (voz) y Tyler Corbett (bajo). El propio Corbett fue el encargado de la mezcla mientras que el master corrió a cargo de Alan Sacha Laskow (Divinity, Red Cain, Titans Eve, Ravenous…) en Perfect Filth Productions. Finalmente el arte corresponde a Piotr Jamroz (@arachnea_ en ese enorme cajón de sastre que es Instagram). “Foundations” salió al mercado el diez de julio a través del sello con base en Hannover SAOL.
“The Cross” rompe el hielo inundada de pompa y boato, machacona y hasta cierto punto marcial, con coros grandilocuentes y un buen equilibrio en la afinación de las guitarras, que resultan a un tiempo pesadas y a otro ligeras conforme el tema se va construyendo desde ese inicio un tanto cinemático hacia territorios más progresivos. Se enfangará en su último tercio, donde incorporará voces más agresivas y riffs considerablemente más pesados. Es un inicio diverso y policromático que pone las miras muy altas. “Ignite”, primero del par de adelantos del Ep, incide en esa pesadez con que culminaba el corte anterior teñida aquí con pequeños aires orientales y acompañada a su vez de guiños al metal más contemporáneo en algunas estrofas. Reed estira su registro en estribillos mientras que el tercio final se yergue en toda una celebración del prog más tocón.
“Battle of the Thames” arranca tranquila entre guitarras acústicas y arreglos de viento donde Reed acomoda su registro más meloso para construir un primer tercio conde aires pretendidamente diecinuevescos. Toda vez irrumpen la dupla de eléctricas, un elegante crescendo nos conduce hacia un puente central un tanto melodramático pero bien ejecutado en cualquier caso. Por alguna razón mi única neurona me recuerda “The Bard’s Song – In the Forest” de Blind Guardian, sin que ambas se parezcan demasiado a decir verdad. Sea como fuere, merece la pena pararse a escuchar el solo de guitarra que lidera su parte final. Con mucho el tema más diferente de “Foundations”. El que fuera segundo adelanto “The Ones Below” vira hacia el metal más ligero en un medio tiempo que lo mismo guiña a Deep Purple en ciertos arreglos que a los Nightwish de la era Olzon. Con eso y con todo, es mi tema menos favorito de todo el trabajo.
Queda para el final el corte más extenso “Foundations”, que transita hasta más allá de los ocho minutos, partiendo desde otro manso inicio de cuerdas acústicas y voces livianas donde emerge tímidamente el bajo de Corbett para conducirnos hacia un metal de agradable cadencia y cierto regustillo a sus vecinos Kamelot. Reed despliega la mejor línea vocal del Ep, irrumpen de nuevo esos arreglos del medio oeste a lo “Ignite” y vuelta a la calma en el puente central. Sorprende en su último cuarto mostrando la cara más agresiva del quinteto que deja algún que otro blast beat por el camino y cumple con creces a la hora de dejarte un buen sabor de boca.
Bueno, claro, es que es un Ep de cinco temas que apenas llega a los 29 minutos. Bien producido, diverso en cuanto a influencias, tono y estructuras. Bien interpretado, sin que las demostraciones técnicas deriven en meras artes masturbatorias y poniendo sus habilidades al servicio de las canciones y no al revés. ¿Original? Pues no demasiado, pero entretenido en cualquier caso. Una invitación a descubrir el par de largos que lo preceden.
Texto: David Naves