
Tercer largo para estos brutal death metaleros procedentes de Ufa, la capital de República de Baskortostán, en Rusia. Ossuary Anex, formados allá por 2008, no verían editado su primer largo hasta cuatro años más tarde, de título “Awakening” y auspiciado por el desaparecido sello ruso SFC Records. Dos años después y con Lord of the Sick Recordings ve la luz el segundo “Mutilation Through Prayer”. Ahora en 2020 contraatacan con este “Obscurantism Apogee” vía Xtreem Music, quienes también editarían su Ep de 2018 “Holy Blasphemition”. El nuevo álbum, con arte a cargo de su compatriota Vladimir Chebakov (Hideous Divinity, Rossomahaar, Katalepsy), veía la luz el pasado 22 de septiembre. Ellos son a día de hoy Kirill (voces), Max y Chiba (guitarras), Azamath (bajo) y Sergey (batería).
“Contempt of God” despliega la cara más pesada de los rusos, duramente confrontada con estrofas más veloces (y algo genéricas) en un primer tercio un tanto disfuncional. El sonido está a buen nivel dentro del género. Empasta bien voz e instrumentos y no resulta nada farragoso. El puente bordea el slam menos artificioso y el tema se eleva en su parte final al tiempo que la base rítmica gana en diversidad y presencia. “Firestorm”, con el crono rebasando los cinco minutos, recuerda mucho a sus paisanos de Abominable Putridity, con esas partes arrastradas tan típicas de los moscovitas. Dicha pesadez confronta con cierto aire a los viejos Cryptopsy. El tercio final vira sin remisión hacia el slam, se suceden las partes lentas y personalmente empatizo menos, pero no puedo negar que el epílogo esté bien construido en cualquier caso. “Obscurantism Apogee” por su parte opta por entregar la cara más veloz, a ratos también más técnica, del quinteto ruso. Estupendo en esas estrofas cambiantes, donde el bajo de Azamath emerge cual martilleante y la pareja Max & Chiba entrega alguno de mis riffs favoritos no ya del tema sino de todo el disco. Más pesada en su tercio final, resulta en una de mis preferidas de este “Obscurantism Apogee”.
“Revelation (Apocalypsis Ioannis)” incide en la cara más veloz de la banda, recordando en parte a bandas como Suffocation aunque sin la excelencia técnica que la banda de Long Island llegó a alcanzar en sus obras más pretéritas. Más pesada en su puente central, como no podía ser de otra forma, con un doble bombo que vuela, y un tercio final que sorprende por lo atmosférico del mismo. Uno de los momentos más personales y distintivos de todo el track-list. Tras la pequeña introducción inicial, “Path to Golgotha” sorprende con un primer arranque en la más pura onda sueca de principios de los 90. Quizá no el tema más sorprendente en cuanto a escritura, pero desde luego sí en cuanto a albergar un tono dominante que contrasta con el resto del álbum. “We Are the Antichrist” se adhiere a la tónica general aportando de nuevo la cara más técnica de O.A., donde se adivinan influencias de bandas como Defeated Sanity, con quienes por cierto giraron tras la edición de “Awakening”. Fresco y diverso, muy matón en determinadas estrofas y preñado de notables riffs en su buen final.
“According to Their Deeds” arrampla con todo a base de tupa-tupas en sus primeros compases para más tarde deslizarse hacia alguno de los pasajes más pesados y monolíticos del álbum, donde vuelven a emerger las cuatro cuerdas de Azamath. Es otro corte diverso, frenético a un tiempo, pesado al otro, y más técnico al final. “The Beyond-Man” parte de una pequeña introducción, pesada y atmosférica, hacia otro tema entre dos aguas, pero que no luce tanto como alguna de sus compañeras de álbum. Con eso y con todo le encuentro cosas: el parón antes del puente, los alaridos cavernarios de Kirill y ciertos ritmos bailongos del epílogo. Correcto, pero no brillante. Del fin de fiesta se encarga “The Great and Celestial Massacre”, entregada de forma irremisiblemente a la pesadez más monocromática primero y al death más feroz y enérgico después. Siendo como es muy poco sorprendente en términos compositivos, cierra el disco con buena nota gracias a una buena serie de riffs bien insertados sobre una estructura, como digo poco original, pero bien construida de todas formas.
Brutal death metal pesado del que la madre Rusia acostumbra a facturar de manera más o menos regular. Florida escena la del mayor país de la tierra y diverso el disco que nos entregan Ossuary Anex. Brutal y pesado, como cabría esperar, con un par o tres de grandes cortes y otros tantos menos sorprendentes pero igualmente disfrutables. Ineludible para fanáticos del género.
Texto: David Naves