
Cuarto largo para los brutalistas técnicos de Incinerate. La banda ahora radicada ahora en Canadá editó con el sello Brutal Bands “Dissecting the Angels” en 2002 y “Anatomize” en 2008 antes de fichar por Comatose Music para su “Eradicating Terrestrial Species” de 2015 y este “Sacrilegivm” que nos ocupa hoy. La formación actual de la banda se compone de Jesse Watson (voz), Sasha Wilczynski (bajo), Ted Isac y Jared Deaver (guitarras) y finalmente Phil Cancilla (batería). Si nada lo impide verá la luz el nueve de octubre en CD y digital. Y me encantaría facilitaros otros datos de importancia como quién ha producido esto y dónde, o quien se encuentra detrás del artwork del álbum, pero el sello no nos ha facilitado más información que esta.
“Lux in Tenebris” arranca agarrada punto por punto a lo que esperas al echa a rodar un disco de brutal death técnico como este. Baterías aceleradas y una miríada de cambios de ritmo sazonados por la alternancia vocal y una línea de bajo que viene y va en la mezcla de forma constante. Se abotarga en su puente central, derivando hacia el slam tan en boga y ofrece una buena escritura en su epílogo con esa tonelada de cambios de ritmo bien coronados por el aceleradísimo solo de guitarra final. Bien para empezar. “Cast Out and Condemned” porta un primer tercio violentísimo a lo viejos Cryptopsy donde Cancilla vuela tras los parches. Pese a los múltiples cambios de ritmo que incorpora durante buena parte de su desarrollo, no puedo evitar pensar que se trata de un tema mucho más plano que su precedente, donde echo en falta una mayor variedad en los riffs y el doble juego vocal del corte que abría el disco. “Trumpets of War” es el primer corte que se atreve a jugar con el tono general del álbum, introduciendo pasajes más atmosféricos dentro de lo que sigue siendo brutal death metal técnico ahora, veloz más tarde. Riffs a la Schuldiner sobre baterías fulgurantes y un puente central donde despachan alguno de los mejores solos de todo el trabajo. Aún así mi parte favorita ese ese cierre entre lo técnico y lo clásico que pasa por ser uno de mis momentos predilectos de todo “Sacrilegivm”.
Y en contraste con el tono más atmosférico del tema anterior aparece “Thrown to the Fire” para volver a poner las cosas en su sitio y entregar uno de los temas más putrescentes de todo el álbum. Tanto por esos riffs monolíticos como por ese registro de Jesse Watson por momentos enfangado hasta la nausea. La cara menos técnica y más gorrina de Incinerate en toda su gloria. Como nadar en el desagüe de una ganadería. “Holy Irreverence”, que arranca sobre un riff de la escuela clásica estadounidense, ofrece una suerte de death a lo Deeds of Flesh (de quienes Jared Deaver fue miembro en el pasado) que pasa por ser uno de los cortes con los que menos empatizo de todo el álbum. Todo quizá demasiado medido, parapetado en una escritura un tanto predecible y desprovista tanto de la gracia más atmosférica de “Trumpets of War” como de la mugre de “Thrown to the Fire”. Olvidable. “Fallen Is Your Kingdom” es un tour de force tan frenético como escueto con esos escasos tres minutos que marca el reloj cuando suena la última nota. Heredero directo del death más primigenio, resulta en la entrega más elemental de todo el disco, ejerciendo un fuerte contraste roto únicamente al final con ese pequeño guiño a sus paisanos Devourment.
“Fleeting Opulence” devuelve la cara más técnica de Incinerate para que Cancilla deje una de las líneas de batería más diversas de todo el álbum y la dupla Ted Isac y Jared Deaver perpetre una colorista muestra de riffs y solos en que construyen uno de los cortes más completos de todo el trabajo, lastrado quizá por ese final un tanto predecible. “Inexorable” actualiza a Suffocation en un death técnico pero veloz que incorpora las guitarras más pesadas de todo el disco. El bajo de Wilczynski resuena como nunca en uno de los temas mejor construidos de todo el álbum, donde la diversidad es patente y no hay ni rastro de la predictibilidad que desluce a alguno de sus compañeros de track list. Felizmente apoyada en la vertiente más técnica y retorcida de la banda, así como la más policromática, está “Absence of Divine Power”, que confronta partes pesadas que bordean el slam a la Devourment con momentos más técnicos primero y más veloces después. Otro de los cortes grandes del álbum en lo que a variedad se refiere. “Cenotaph of Celestial Corpses” engaña con ese arranque melódico para luego perderse en un intrincado laberinto de estructuras cambiantes y death rugiente. Es el corte más extenso del disco con 4:17 en el reloj y despacha todas las sonoridades del álbum. Partes pesadas, otras veloces, guiños atmosféricos o toques negruzcos a lo “Thrown to the Fire”. Quizá un tanto forzado por momentos en ese afán por concentrar todo el trabajo en un solo corte, pero un gran resumen del disco en cualquier caso. Cierre para la pequeña outro “A Lamentation to the Fallen”.
Si este “Sacrilegivm” pasa a la historia no será por la originalidad que despliega, pero sí por cómo a partir de un death técnico muy básico es capaz de incorporar una nutrida gama de colores dentro de un género a veces tan ensimismado en su propio ombligo como es el death metal. Nunca sabremos qué disco habría sido este cuarto de Incinerate si la mugre de “Thrown to the Fire” se extendiese a otros cortes del álbum, o si por contra la vertiente más atmosférica de “Trumpets of War” tuviese poso en más de un corte, así que lo que nos queda es disfrutar de los varios altos y algunos bajos de este “Sacrilegivm” y pasar a la próxima reseña.
Texto: David Naves