
Jovencísima banda medellinense formada en 2017 y que viene a presentarnos su debut en larga duración “Chasing Diamonds” vía Fighter Records. Ellos son Jhon Denis Rojas (bajo), José Manuel Cárdenas (batería), Ramiro Álvarez y Juan Figueroa (guitarras) y Stiven Giraldo (voz y teclados). La banda debutó en 2018 con el single autoeditado “Stranger Things” y el posterior Ep “Chained In Tokyo”, este bajo el abrigo del sello también colombiano Repulsion Records. Ya en febrero de este año vería la luz el single “Diamond Chazer / Poltergeist” y, finalmente, el disco que nos ocupa hoy y que veía la luz el pasado 3 de noviembre.
Con la intención de dar carpetazo a la primera etapa de la banda, ésta se propone recopilar el Ep “Chained In Tokio” junto con el single “Diamond Chazer / Poltergeist” y dar comienzo a un nuevo ciclo dentro del quinteto, para lo cual registran tres canciones inéditas y es cuando este “Chasing Diamonds” ve la luz. Así pues, “Zero To Hero” inaugura el álbum sin introducciones ñoñas ni prolegómenos artificiosos para entregarse sin reservas a una rendición incondicional del metal clásico de la década de los ochenta del pasado siglo. La producción, con demasiado protagonismo para la voz de Giraldo, no es que me enamore precisamente. Buen trabajo en el puente central, que derrocha buen hacer de la dupla de guitarras y se envuelve en teclados antes de traer de vuelta las estrofas. Simple, clásico y efectivo, aunque no sorprendente. El bajo de Jhon Denis Rojas comanda el arranque de “The Whip”, que gana en pegada respecto al tema previo inundada en dobles bombos que le confieren un aire más cercano al power metal europeo más primigenio. La ganancia en potencia no esconde una escritura que repite, casi palmo a palmo, la estructura del tema previo. De nuevo sin sorpresas, de nuevo a un nivel más que aceptable.
“Swords And Chains” aparecía originalmente en “The Unknown”, disco debut de los suecos Gotham City, editado por el ya desaparecido sello Fingerprint Records allá por 1984. Diamond Chazer se entregan a una versión que reproduce palmo a palmo la original, si acaso con una línea vocal con algo más de color, pero desde luego respetando en gran medida el clásico nórdico.
“Tokyo Rendezvous”, y entramos en el Ep “Chained In Tokyo”, posee uno de los prólogos más periféricos de todo el disco, arropado únicamente por las teclas de Giraldo y que da paso a un primer ataque de la dupla guitarrera que pasa por ser uno de mis momentos favoritos de todo el disco. Es un corte que, por alguna razón, me transmite más que sus compañeras de track-list. El final, con ese regustillo a los Iron Maiden post-Di’Anno, termina por redondear el conjunto. “Breakin’ The Chains”, que no guarda relación alguna más allá del nombre con el tema de los angelinos Dokken, resulta en un corto y básico aunque funcional ataque de metal añejo, ideal para abrir los directos de la banda colombiana. A destacar su tercio final, más vigoroso en todas las facetas, desde la base rítmica hasta el registro de Stiven Giraldo pasando por el doble ataque de Álvarez y Figueroa. “I Need You” profundiza en la veta del tema anterior, pero no me termina de carburar igual de bien. Todos los elementos que conforman la música de estos Diamond Chazer están presentes, pero por algún motivo no logro empatizar de igual forma.
“Freedom” posa un pie en los Iron Maiden de “Seventh Son of a Seventh Son” para entregar un corte travestido en balada primero que emergerá después, cabalgando desbocado hacia un metal elemental, efectivo, bien cuadrado y mejor medido, con gran derroche de melodía y el estribillo más frontal de todo este ramillete de canciones. La calma inicial retorna tras el puente central como anticipo del buen solo que habrá de coronar el final. Otro de los temas grandes del disco. “Stranger Things”, corte más largo de todo el trabajo, aporta el arranque más oscuro y sintético del álbum, que precede a un riff juguetón en un corte diverso en cuanto a escritura lastrado por un estribillo un tanto plano y simple.
El bajo de Jhon Denis Rojas comanda “Diamond Chazer”, que procede del single editado allá por el mes de febrero y resulta en otro corte simple y directo, no exento del colchón que proporcionan las casi omnipresentes teclas de Giraldo. Estribillo al margen y aunque el parecido sea más bien escaso, me ha traído a la mente “He’s a Woman She’s a Man” de Scorpions. Final de fiesta con “Poltergeist” apoyándose en riffs a lo Toni Iommi y unas teclas más presentes que nunca para que la banda se arrime al doom en un prologo que rompe la tónica general del álbum. Por suerte o por desgracia, tras el prólogo se desliza hacia terrenos más convencionales y con mayor rima dentro del disco, para recuperar esa oscuridad al final. Lástima, sí, pero de todos modos tampoco me parece un corte desdeñable, de tanto en cuanto aporta otro color al disco.
No hay nada que te pueda engañar aquí dentro. Desde el artwork hasta las fotos promocionales todo casa con la idea que pretenden transmitir como banda y la música que realizan. Comentan desde Fighter Records que el quinteto colombiano tiene sus miras puestas ya en 2021 cara a grabar nuevo material y que este supondrá “un salto cualitativo en todos los aspectos para esta prometedora banda”. Quedamos emplazados pues. Mientras tanto queda entregarse a este irregular aunque entretenido recopilatorio / disco de larga duración de los medellinenses y suspirar por tiempos mejores por venir.
Texto: David Naves