
Tercer disco para estos alicantinos de Horizon tras debutar con “The Last Man In Terminus” en 2014, afianzarse con “Tales From Hydra Cluster” dos años más tarde y finalmente entregar el Ep “Pigs” en 2019. El trío lo componen Nicolás D’Andrea (guitarra, voz), Cesar Tenorio (bajo, sintetizadores) y Paula V. Domínguez (batería). “The White Planet Patrol”, con arte de Toni Agustí (Creu Estudio) y colaboraciones de Judit Aliaga (violínes) y Juan Ángel Slang (sintetizadores), lo grabó, mezcló y masterizó El Rojo en el Red Records Studio. Vio la luz el pasado 16 de octubre vía Violence In The Veins.
“The Backyard” irrumpe espacial para reconducirse toda vez entran las estrofas. Buen sonido, eminentemente centrado en los riffs de D’Andrea pero capaz de equilibrarse para dar justa cabida tanto a voces como a base rítmica. Todo dentro de su parcela sin irrumpir en lindes ajenas. Un corte largo, por momentos monolítico, para entrar al disco con buen pie. “King Serpent” se muestra más pesada y apática. Irrumpe el violín de Judit Aliaga y todo tiene un tono más sombrío, más doomie. Recupera brío en el puente central, anticipo de un estupendo tercio final que no escatima en arreglos.
En contraposición a los cien colores que desplegaba el corte anterior, “Death & Teddies” resulta en una entrega menos contemplativa que aquella y de alguna forma más centrada. Gana en pegada lo que pierde en diversidad, apoyada en los buenos riffs de D’Andrea y en una estupenda línea de batería de V. Domínguez. El puente central no tiene el brillo, quizás el atrevimiento, de sus homólogos del resto del álbum, pero de todas formas está lejos de empañar el resultado final. “Blind World”, más que conducirse, se arrastra. Los riffs ganan peso y la garganta de D’Andrea resuena alta en la mezcla, dominando, ahora sí, al resto de elementos. La pesadez del tercio inicial contrasta con el toque lisérgico que precede al puente central. Bastante elemental en cuanto a estructura, pero desde luego notable en cuanto a ejecución.
“Idiots Game” parece arrimarse a los Earth de Dylan Carlson y Adrienne Davies en ese caminar lento y acompasado. Un primer tercio dominado por la calma, apoyado en guitarras más ligeras y donde sobresale el registro más atemperado de D’Andrea. Un crescendo bien construido que nos conduce hasta un final liviano en cualquier caso. Un oasis en mitad del desierto. Entramos en lo que sería la cara B del disco con la instrumental “Look To The Temple”, que en lo musical parte de territorios cercanos a los de “Idiots Game” para reconducirse después a una tormenta de riffs y un baile de estructuras que tienen mejor encaje con el resto del álbum.
Tema título y entrega más extensa del mismo, “The White Planet Patrol” sube hasta los siete minutos desde otro inicio tranquilo y circula hacia un primer tercio, donde incluso irrumpen guitarrazos de aires grunge, para terminar construyendo un corte que comprime buena parte del ideario de la banda alicantina. Caben desde los arreglos de cuerda a la cara más lisérgica y alucinada pasando por la explosión, rítmica y riffera, del epílogo. En contraste, “End Of Utopia” es un directo, despreocupado y feliz hard rock de estructuras sencillas y baterías aceleradas. Atractiva más por el contrapunto que supone dentro del contexto del álbum que la escritura que despliega. Anticipó al disco allá por el lejano mes de septiembre.
“L.A. (HoneyMoon)” es la apuesta más corta del álbum en cuanto a minutaje y una de las más diferentes en cuanto a tono con ese transcurrir tranquilo, clásico y bluesero. Tan sencilla como diferencial y un buen ejercicio de introducción cara al tema final. “Meet The Forest” trabaja a destajo para cerrar el disco con un buen sabor de boca. La comanda otro inicio a medio gas, engarza estrofas de puro hard rock clásico y engarza todo el conjunto con varios de mis riffs favoritos de todo el trabajo. Un final con el que empatizo en gran medida.
Y el riff se hizo carne y habitó entre nosotros. Horizon han llegado a estas alturas de su por otra parte joven carrera con las ideas meridianamente claras y un ramillete de canciones atractivo y poliédrico. Psicodelia, hard rock, desierto y arena. Buenos riffs, algunos habitando mi cabeza desde hace días, y una escritura que denota un abanico de influencias más rico de lo que intuí en primeras escuchas. Nunca os fiéis de las primeras impresiones. La mía, ahora, es que poblará algún que otro Top 10 al final de este 2020 en que todo se fue pa’l carajo.
Texto: David Naves