
Disagradablement se formaron el pasado 2019 en la capital del estado y vienen a presentar su debut homónimo en forma de Ep con una formación que incluye a Héctor Lekuona (batería), Víctor Rodríguez (bajo), Arturo Lekuona (guitarra) y Sergio Ajenjo (voz). Lanzado vía autoedición el pasado diez de octubre, se grabó bajo las órdenes de Óscar Del Río e Ismael Endrino en Blackthorn River Sound para luego ser mezclado y masterizado por Óscar Del Río.
El Ep da comienzo con la rocosa “Beyond The Seventh Mountain Range” con un doom rugoso de voz aguardentosa y riff monolítico apenas roto en el puente central que acomoda al exiguo solo de guitarra. La producción no es cristalina, ni falta que hace. La base rítmica tiene presencia, las guitarras son legibles y todo encaja mejor que bien dentro de los cánones estilísticos en que se mueve la banda.
El arranque de “Carnage Eternal” tiene algo del doom death abigarrado de Cianide, o en menor medida, del doom fumeta de unos Dopethrone, pero si hay una banda que me viene a la memoria conforme el tema transcurre y adquiere nuevos bríos, esa es Convulse. Mi favorita de este Ep gracias a esa escritura juguetona que la lleva a saltar entre ritmos y adquirir en el proceso una personalidad más pronunciada que sus compañeras de Ep. Ojo a las guitarras del epílogo.
“Black Mist Burial” se apoya en un muy buen riff para volver a postulados más arrastrados y dejar las partes menos complacientes con el oyente de todo el trabajo. Seca, casi monocorde, despliega la cara más árida del joven grupo madrileño y apenas abandona esa pesadez en su último suspiro. Eficaz sin más.
Tras el fugaz interludio de inequívoco nombre (“Interlude”) encontramos la versión de los Death de Chuck Schuldiner “Sacrificial” del seminal “Scream Bloody Gore” de 1987. Correspondientemente alterada para acercarla al sonido de la banda. Curiosa por la confrontación de estilos y disfrutable en su hibridación entre el death metal fundacional del original y esta revisión ennegrecida, mugrienta y crujiente.
Como he dicho otras veces, es que es un debut. Uno, además, parido por una banda que apenas lleva un año en esto. No dejan de ser apenas tres cortes más el interludio y la versión de Death, alcanzando a duras penas los dieciocho minutos de duración. Poca oferta en tiempo, pero con ideas suficientes en su interior como para dedicarle alguna escucha que otra, en particular a “Carnage Eternal”, donde se aprecian destellos de calidad, tanto en lo técnico como en lo compositivo, que bien merecen posar las miras en la jovencísima banda madrileña. Estaremos atentos.
Texto: David Naves