
Hoy nos hemos ido hasta Valladolid para encontrarnos con Hurraco’s Massacre, banda formada allá por el año 2014 y que, tras diversos cambios en su seno, alcanza 2020 con David C. en voces, Alex y Rodri en guitarras, Pedro al bajo y David M. tras la batería. “Chaosmology”, que sucede al Ep debut de 2016 “The Night of the Madness”, fue grabado en Corte 3 Estudio y mezclado y masterizado por un nombre que suena cada vez más fuerte a la hora de hablar de metal contemporáneo patrio y que no es otro que el de Diego Teksuo. A la venta desde el 13 de noviembre vía Lady Stone Music.
Si bien la introducción que anticipaba su Ep debut aludía directamente a los hechos acaecidos en Puerto Hurraco en el verano de 1990, todo un hito en la historia negra de nuestro país y que ya dieran lugar a una de las canciones más célebres del rock nacional (y como dijo una vez un idiota: “si no es así, desmiéntemelo”), la de este “Chaosmology” se revela menos discursiva y más atmosférica, introduciendo a un disco que pretende ser un paso más en la trayectoria de los vallisoletanos. Tras la mencionada introducción irrumpe furibunda “There Is Nothing Left”, un conglomerado de riffs veloces y estrofas cambiantes tanto en ritmo como en tono. Nada de empezar con un corte plano y predecible. Hurraco’s Massacre entregan un corte diverso y con fuste, capaz de fundir el thrash más contemporáneo con riffs más propios del metal extremo y circular hasta ese marcadísimo breakdown final. De la producción me chirría el sonido de la caja, pero en líneas generales aprueba con sobrada nota.
Sin resultar en ningún caso aburrido, es verdad que “Circle Of Fear” no alcanza las cotas de diversidad del tema previo. Tampoco es un corte plano, ni mucho menos. Parte de un thrash bien inyectado de melodía para introducir buenos blast beats primero y estribillos más frontales y pesados después hasta que desemboca en un tercio final que recupera los aires del comienzo. Estructura sencilla, pero un corte más que resultón en cualquier caso. “Soul Eater” irrumpe más pesada y arenosa, arrastra un riff marcadísimo, algunas de las voces más desarrapadas de David C. y una notable línea de batería. Pesada y monolítica en primer término y más briosa conforme alcanza un breakdown que anticipa un puente donde se sitúa uno de los solos más notables de todo el trabajo. Más llamativa por ejecución que por escritura.
“Håkan” trae consigo varios de los riffs con los que más he empatizado de todo el disco. Tras una corta introducción reclama la atención del oyente con un thrash pesado y por momentos cabalgante, muy contemporáneo pero nada edulcorado, que exhibe de nuevo una escritura rica y variada, entroncando directamente con “There Is Nothing Left” y que alberga una riquísima diversidad tonal pero sobre todo rítmica. Del puente central al epílogo entrega un cuidado trabajo en cuanto a guitarras y todo en conjunto me deja más que satisfecho. En lo lírico un ataque frontal y nada sutil contra el sistema que nos asfixia y oprime, “Join The Massacre” resulta en lo musical una vuelta a los parapetos del thrash con aires d-beat que exhibía su debut de 2016. Amodorra el paso para albergar la llamada a las armas de su puente central y deriva hacia un final pesado y monolítico. De escritura sencilla pero de gran contraste tonal con el resto del álbum.
“Entropy”, corte más reducido en cuanto a duración del disco, resulta curiosamente uno de los más diversos, amén de uno de los más briosos. Se fundamenta sobre una línea de batería por parte de David M. que no sólo no desfallece sino que alterna una buena ración de cambios de ritmo con total naturalidad. El oscuro y desesperanzado cierre final “Kaala Aag Ka Raag” sube hasta los nueve minutos desde el inicio más melódico del álbum para después albergar un par de las mejores estrofas del mismo. Riffs y patrones llenos de groove, voces descarnadas y un transitar que se beneficia de una mayor presencia del bajo de Pedro en las partes más arrastradas. Presenciaremos el breakdown más poderoso de todo el trabajo justo antes de entrar en un epílogo acelerado como no cabía otra. Un gran cierre a mi juicio, aunque menos cromático y diverso de lo que anticipaba su mayor duración.
La formación vallisoletana Hurraco’s Massacre ha pergeñado para su debut en formato largo un metal seco y directo, desprovisto de cualquier adorno superfluo pero rico tanto en composición como en influencias. La desnudez que exhibe el disco contrasta con la habitual sobreproducción que poseen no pocos álbumes contemporáneos y funciona como un reloj a la hora de amplificar la comentada riqueza compositiva que alberga. Por ahí el disco resulta de una sinceridad aplastante, quedando sólo lastrado por un sonido de batería (en mi opinión, al menos) no todo lo redondo que cabría esperar. Notable debut y banda a seguir.
Texto: David Naves