Reseña: Dormanth «Complete Downfall» (Xtreem Music 2020)

Nacidos allá por el año 1993, lo que les sitúa como una de las primerísimas bandas en practicar death melódico dentro de nuestras fronteras, Dormanth debutarían en el terreno largo con “Valley Of Dreams” (Arise Records) en 1995 para desaparecer como banda al año siguiente, no sin antes autoeditar el Ep “Voice Of The Soul… Under The Tears Of Sun”. Volverían en 2015 para ya al año siguiente alumbrar “Winter Comes” (Base Record Production). “IX Sins” (Necromance Records) vería la luz en 2018 y el Ep “Abyss” en el 2019. Ahora nos llega este “Complete Downfall” (Xtreem Music) con producción del Vhäldemar Pedro J. Monge (In Thousand Lakes, Rise To Fall, Incursed…) y arte de The Blind Gallery. La banda se compone a día de hoy por el batería y miembro original Javi Martínez a quien acompañan Isma Fernández (bajo), Miguel Angel Richart Jiménez (guitarra) y Óscar Del Val (voz, bajo y guitarra).

Tonos alternos y buenas líneas de guitarra para la inicial “Dreamcatcher”, donde destaca la voz del In Thousand Lakes Óscar Del Val. Corte primario en cuanto a escritura, de sonido sólido y batería incansable, que nos introduce de lleno en el tono triste y melancólico que marca a fuego la música del combo vasco. Acompaña un sonido quizá un pelín comprimido en ciertas fases pero que no lastra el resultado final en ningún caso. “Fire”, uno de los cortes más reducidos de este cuarto de los bilbaínos, se apoya en riffs más tímidamente más luminosos que el tema inicial, si bien reconduce a tonos dominantes toda vez alcanza las estrofas. Bien apoyada por la incansable labor de Javi Martínez a los bombos y notable gracias al buen solo de guitarra durante el puente central. “Tragicomic Day”, adelanto del disco allá por finales del mes de octubre, se empapa de ritmos más pesados, llega a flirtear con el metal y deja buenas sensaciones en general. En especial gracias a la línea vocal de Óscar, una de mis favoritas de todo el álbum.

Beyond The Gates” constituye una de las entregas más directas del disco, amén de una las más diferenciales en cuanto a tono, mucho menos alicaído. Preñada de varios de los mejores riffs del disco, menos triste y mucho más cortante. Sin sorprenderme en cuanto a estructura, insufla otro aire al disco y lo eleva de forma notoria. “Odyssey In Time” vuelve al tono predominante ya desde el prólogo, envuelto en unas guitarras dobladas que pronto dan paso a una estrofa muy en la línea de comienzos del disco. Otra de las ofertas cortas del mismo, pródiga en buenas melodías (de guitarra y voz) pero con la que empatizo solo a ratos. “The Origin” en cambio es uno de los temas más ricos en cuanto a escritura de todo el disco. Arranca con un riff plegado al doom más primario, que se diseminará después a lo largo de sus cuatro minutos de, por otro lado, un melodeath de lo más diverso y juguetón. Otro de los cortes donde el disco respira y huye de andamiajes predecibles y tediosos.

Dark Times For The God’s Creation” vuelve a percutir con gracia, alargando propuestas del tema anterior pero dentro de una estructura más lineal y primaria. No importa porque el buen hacer de la dupla Angel Richart & Óscar Del Val entrega algunas de las mejores melodías de todo el conjunto de canciones. Quizá algo corta en cuanto a duración (3:53) pero un tema destacable en cualquier caso. Le sigue la pequeña “-273° K” que nos introducirá en el trío final de temas. El primero de los tres, “Brainstorm”, recupera en parte el tono de “Tragicomic Day” así como un ritmo más pausado que da pie a un buen despliegue melódico, lastrado quizá por lo exiguo de la propuesta en cuanto a duración. Conecto con ese riff pesado y esos paisajes apesadumbrados, pero me deja con ganas de más.

Crystal Bone” es otro de los temas grandes del disco en cuanto a diversidad se refiere. La más extrema en cuanto a bpm, gracias a las estrofas más impetuosas de todo el álbum, que contrastan en gran medida con un estribillo más apagado pero insuflado de muy buenas melodías. Notable y diferencial. “Bloody Scars”, corte más largo de todo “Complete Downfall” concluye el nuevo festín de los bilbaínos recuperando tonos de comienzo del disco, disperso aquí en su primer tercio sobre ritmos más densos e incluso cadenciosos. Esto es Dormanth y no los viejos Anathema, pero algo me dice que unos arreglos de cuerda engarzando estrofas le habrían venido como anillo al dedo. En cualquier caso es un final que resalta sobre temas precedentes, en especial con ese último tercio donde emerge la cara más atmosférica de la banda y con el que simpatizo en gran medida.

Complete Downfall” es un disco, ante todo, canónico. No ha lugar para arreglos orquestales ortopédicos, voces operísticas chirriantes o breakdowns supurando grooves inconexos. Sólo puro y auténtico melodeath en la mejor tradición del género. Adolece, eso sí, de un par de cortes o tres demasiado elementales pero se maneja bien en la entrega de ritmos y melodías. Especialmente en cortes como “The Origin”, “Crystal Bone” o la final “Bloody Scars”. Los fans del género en su versión más pura harían bien en darle una oportunidad cuando vea la luz el 15 de diciembre.

Texto: David Naves

Deja un comentario