Reseña: Disgusting Perversion «Eternity Of Death» (Black Sunset 2020)

Formados allá por el año 2013 en Kaufbeuren, al sur del estado de Baviera, Disgusting Perversion vienen para presentarnos su primer largo “Eternity Of Death” tras debutar con el Ep “Morbid Obsessions” en 2015. Componen la banda Andreas Gabriel (bajo), Marcus Nagel (batería), Simon Hörmann y Tobias Ruf (guitarras) y Stefan Bauer (voz). El disco, con arte de Hand Rotart (Aeon of Disease, Cerebral Desecration) vio la luz el pasado  30 de octubre via Black Sunset.

Cosmic Circle”, de introducción lenta y apagada, pronto nos introduce dentro de un death metal con la economía de riffs de unos Bolt Thrower, el percutir incansable de unos Centinex y un registro vocal con trazas de Martin van Drunen. Death metal entre pétreo y cadencioso, que emerge más melódico en el puente y culmina a caballo entre lo arrastrado y lo brioso. La producción está a la altura, con guitarras inteligibles y una base rítmica donde no escasean pegada o nitidez. “The Forgotten Grave” muestra un generoso prólogo de cercano al death doom para pronto transitar hacia un death metal a la Entombed. Demasiado clásica y predecible en lo estructural, pero beneficiada por la notable labor solista de Hörmann y Ruf en el puente central. El tema título “Eternity Of Death” descansa sobre la buena labor del dúo de guitarras así como de Gabriel al bajo para entregar uno de los cortes más técnicos de todo el trabajo, que ejerce gran contraste con el resto del álbum y le dota de una bien recibida frescura.

Impressions Of Life” apenas es una pequeña introducción de un minuto que nos traslada a “Depression”, corte de arranque arenoso que pronto nos conduce hacia un death a lo viejos Grave que debería de hacer las delicias de los fans de la escena sueca. Bien estructurado, con cambios de ritmo sencillos pero bien ejecutados y acompañado por una de las mejores líneas de voz de todo el disco. Con el prólogo de “Encrypted Brutality Of Life” regresa la cara más técnica de los bávaros en un corte que vuelve a exhibir una escritura rica en riffs y rica en cambios de ritmo y tono. Es precisamente esa diversidad la que permite a Nagel conformar una de las mejores líneas de batería de todo el trabajo. Uno de los cortes con los que más he empatizado de todo el disco.

Dead Man’s Face” se amarra al death más cavernoso para un prólogo lindante con el doom que virará, solos mediante, hacia postulados más briosos primero y de nuevo más arrastrados después. La línea vocal no brilla especialmente pero trasluce la cuidada elaboración de sus riffs que la convierten en otra de las puntas de lanza del álbum. El tercio inicial de “Rotting Bride” insiste con riffs pesados y ritmos medios que no alcanzan la brillantez de su predecesora. Tampoco es un tema plano. Tiene partes pesadas que bien podrían recordar a Asphyx y otras más veloces, pero sin alcanzar la excelencia en ningún caso. Podríamos pensar que siendo tanto el corte final como el más largo del trabajo, “Apud Vultum Tuum” condensaría en su interior buena parte de las ideas que conforman el disco y serviría a modo de resumen del mismo. Es algo de lo más habitual. Pero lo cierto es que este cierre viene marcado por una alternancia entre ritmos medios y lentos, que configuran un final de marcado carácter monocromático con el que conecto bien, pero que se le puede atragantar a más de uno.

Cuarenta minutos de buen death metal alemán. Más diverso en lo rítmico que en lo tonal, fuertemente influenciado por la escena sueca de principios de los noventa sin escatimar guiños a otros movimientos y que alberga grandes detalles en lo instrumental. Lástima que me sobrevenga la sensación de que la banda anda aún inmersa en plena búsqueda de algo a lo que llamar sonido propio y que ello redunde en un disco que, por momentos, parece algo disperso. Banda a seguir de cara a un segundo álbum que amplifique las buenas sensaciones que alberga este debut.

Texto: David Naves

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