Reseña: Sollust «(In) Versus» (Autoproducción 2020)

La escena extrema portuguesa sigue dando alegrías. La última que nos llega salió de forma independiente a mediados de septiembre y no ha entrado en mi radar hasta hace unos días. Se trata de Sollust, jovencísima banda de la ciudad de Peso da Régua, en el Distrito de Vila Real. La forman Miguel Lopes (samples y efectos visuales), Paulo “Axelandre” Queirós (batería), Amílcar “Mika” Araújo (bajo), Rui “Ruka” Monteiro (guitarra solista) y Rui Pereira (guitarra rítmica y voz). “(In)Versus”, una diatriba sobre la dualidad del hombre, fue mezclado y masterizado por Guilhermino Martins en sus Blind & Lost Studios de Santa Marta de Penaguião, Portugal. Una vez hechas las debidas presentaciones, procedamos.

Divider” es la introducción. Instrumental y oscura, conduce con prontitud a “Inversus”, primer tema con verdadera enjundia del disco. Marcial con denuedo, de guitarras más rasposas que oscuras y con un bajo muy presente en la mezcla. Cosa que agradezco. El imaginario gótico emerge en estribillos desgarradores acompañando por unas estrofas más ricas, diversas y extremas. Del sonido me chirría, y no poco, el sonido de la caja. Plastiquero y molesto a más no poder. Con “Lost In Oblivion” estamos ante el corte más extenso del álbum. Arreglos de cuerda en el prólogo, un mayor acercamiento al doom (británico de los 90, véase Anathema, Paradise Lost, MDB, etcétera). Pronto prende mecha y la buena labor de Axelandre apoya una escritura rica y diversa. El tono varía con asiduidad al tiempo que se alternan voces limpias y rasgadas. El tema se encamine hacia el puente más retorcido y no tan cuadriculado. La calma irrumpe al alcanzar ese tronco central y desde ahí, hasta el final, construir uno de los pasajes más ricos y poliédricos del álbum.

Hostage Of A Life”, tal vez por distanciarse del corte precedente, resulta más predecible y conservadora. Rock / metal gótico elegante, deprimente y clásico. Y es verdad que se energiza en su tercio final, tanto en la crudeza de sus guitarras como en el desgarrador registro de Rui Pereira, pero siendo en gran medida incapaz de quitarse el sambenito de rutinaria. El prólogo baladístico de “Beyond The Void” no hace intuir el corte más vitaminado y agreste en que se convierte toda vez supera el interruptus inicial. No sorprende por escritura, de hecho ésta resulta bastante canónica, pero si deja un regusto a mayor redondez que el tema previo. Notable solo en el epílogo. Fue uno del par de adelantos del disco allá por mediados de julio y puedo entender los motivos.

Creed In Life” sí que pasa por balada. Cambiante y mestiza, pero balada al fin y al cabo. Pereira atempera su registro, en consecuencia, y el reverb que domina los estribillos funciona para terminar de poner la guinda a uno de los temas más personales del álbum. “Blame Yourself” arranca al piano, tímido y lejano, que habrá de dejar paso a otro tema rico en cambios de tono y ritmo. A veces pesado y desgarrado, a veces liviano y contemplativo, desarrolla sin apenas alcanzar los cinco minutos todas las capacidades compositivas de la banda de Peso da Régua. Un buen solo de guitarra corona el puente central, y de ahí al final recupera la cara más arenosa de Sollust para conformar uno de mis momentos favoritos del disco.

Exolvuntur” es la otra instrumental del disco, ni minuto y medio, que da paso a “Reflection”, inicialmente machacón y marcial, valga la redundancia, que le sirve a Rui Pereira para exhalar lo más avinagrado de su registro, pero también el aspecto más meloso del mismo. Resulta de nuevo sencillo en cuanto a escritura,transfiriendo rabia y desencanto a partes iguales, bien apoyada en varios de los riffs más notables de todo el trabajo. Muy eficaz.

Con un título como “Dark Halo” no sorprende el arranque tímido, casi misterioso, que posee este décimo corte del disco. Ese tono mistérico es roto de forma abrupta para convertirse en un corte que alterna entre lo cadencioso y lo marcial. Un corte que se eleva por encima del resto al mostrar un mayor apego por la exhibición instrumental, desconocida en el resto de canciones que componen este debut de los portugueses. “Winding Path” tiene uno de mis prólogos favoritos del disco. Tranquilo, elegante, bien construido y mejor adornado. Perfecto y delicioso tono melancólico que va cediendo peso conforme las guitarras ganan en eficacia y distorsión. Se va por encima de los seis minutos y medio mientras exhibe una estructura bastante clásica y canónica pero tan bien realizada que me cuesta encontrarle peros. Uno de los cortes con los que más he empatizado de todo “(In)Versus”.

Messiah”, el otro adelanto, trae de vuelta la cara más frontal y abrupta de Sollust. Apenas ceja en su empeño durante el puente, donde se torna más acomodaticia, para irrumpir con toda la rabia primero y volver a decaer después, no sin antes entregar un buen solo de “Ruka” Monteiro. El cierre con “Amnesia”, durante el cual superamos los sesenta minutos, transcurre en líneas generales tranquilo y reposado, desprendiendo cierta luminosidad que contrasta con el resto del trabajo. Un cierre donde acuden nombres como Novembre o incluso Alcest. Excepcional más por contraste que por originalidad.

Puede achacársele cierta falta de consistencia derivada del amplio abanico de influencias que atesora, si bien creo que es más una cuestión que depende más del receptor que del emisor. Habrá quien disfrute de lo poliédrico de la escritura y quien, por otro lado, prefiera discos más conservadores y canónicos. Como se dice en mi tierra: “ca’ún ye ca’ún y ca’dos una piragua”. El mayor déficit de este “(In)Versus” viene en términos de producción. En especial en lo concerniente al sonido de baterías. Disculpable en este caso al tratarse de un debut y, para más inri, que ve la luz de forma independiente y que ha sido confeccionado bajo los rigores de una pandemia y el confinamiento que derivó de ella, pero que será imperdonable en futuras entregas. La banda ha puesto todas sus habilidades, por momentos a gran altura, y ahora solo queda empaparse bien de este debut y esperar un segundo trabajo que pula sus defectos y saque brillo a sus virtudes.

Texto: David Naves

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