
No miento cuando digo que el de Adventus es fácilmente uno de los debuts más esperados por la parroquia más clasicómana en años. A bordo, como muchos y muchas ya sabréis a estas alturas, Víctor García (voz), Fernando Mon (guitarra), Luis Melero (bajo) y Manuel Ramil a los teclados y composición. La grabación se llevó a cabo en los estudios Tercera Planta del propio Ramil. Cabe añadir también que tanto el arte que adorna la portada como el que acompaña a todo el libreto es obra de Daniel Alonso (Darksun, WarCry, Sauze, Centinela). Un trabajo que busca traducir a imágenes el concepto tanto lírico como musical de las once canciones que lo componen. Así pues, entremos en materia.
La introducción “Nemesis”, cinemática y poderosa en lo musical, viene acompañada por una narración con sabor a redención. A continuación irrumpe “Dame Una Razón”, con aires a los buenos Symphony X sobre el que se desarrolla un power metal nada sorprendente en lo gramático pero bien confeccionado, con buenas melodías de Mon y García centelleando con su habitual registro aguardentoso. Mon y Ramil se siguen el uno al otro en un estupendo puente en lo técnico que conduce a un correcto epílogo. Curiosamente, tras el corte más extenso del álbum, emerge el más rácano. “Solo Uno Más” es puro Víctor García. No me cabe la menor duda de que el de Ares ha compuesto esto con el vocalista asturiano en mente y se nota. No se olvida de un buen desarrollo técnico durante el puente pero en líneas generales es sencilla y directa. La clase de corte que los fans de WarCry han bancado durante años.
“Agua En El Desierto” ofrece un mayor peso en lo ornamental que enfrenta un riff más pesado así como una línea vocal sensiblemente más agresiva. De escritura sencilla y canónica, la disfruto más con el corazón que con la cabeza. El buen doble bombo de Ardines comanda “Donde Diga El Corazón”, que pasa por ser uno de los cortes más avanzados en lo gramático y al que acompaña una destacable serie de riffs por parte de Fernando Mon. Punta de lanza de la cara más power de Adventus y la más certera del disco en este sentido.
Tan solo piano y voz para el largo prólogo de la extensa “Parte De Tu Vida”. Ramil y García se manejan bien. Buena línea vocal, buen piano acompañando al asturiano, pero donde realmente brilla este largo baladón es a partir del puente con la irrupción de todo el peso metálico. Qué queréis, la cabra tira al monte. “Más Fuerte Que El Dolor” fue adelanto del disco allá por el pasado mes de diciembre y no cuesta mucho esfuerzo entender los motivos. Estandarizada, sencilla y funcional, apoyada en una de esas letras con tufillo a taza de Mr. Wonderful que tanto y tan bien le han funcionado a García durante años. No logro conectar del todo pero tampoco se me escapan los motivos por los cuales cortes así gustan tanto entre el público medio del género.
Empatizo más con “Luces Y Sombras”. Nuevamente más agresiva tanto en riffs como en voces, más diversa en lo gramático, más seria en lo lírico y en líneas generales más madura. Un corte que tendría mal encaje en discos como “El Sello De Los Tiempos” o especialmente “Alea Jacta Est” y que porta uno de los mejores duelos teclado – guitarra de todo el trabajo. Estupenda. “No Pudo Ser Mejor” retorna en lo lírico a un canon similar al de “Más Fuerte Que El Dolor” pero apoyada en tonos más cercanos al hard rock más ligero. Sencilla y funcional.
Buena construcción la que exhibe “A Corazón Abierto”. Un medido, elegante y bien ejecutado crescendo que vuelve a conectarme con el disco, especialmente en lo técnico. Y aunque predecible en lo formal, funciona gracias una ejecución intachable. Un estupendo solo de Mon en su parte final pone la guinda. De lo mejor del álbum. “Sin Miedo” pondrá una sonrisa en la cara de todos aquellos que añoren la primera etapa de WarCry. Power metal brioso, cabalgante y descamisado. Notable riff en estrofas sobre una incansable batería de Ardines y sobrevolando en todo momento la idea de que en directo podría funcionar como un auténtico tiro. La final “Trozos De Hielo” no anda muy lejos de su predecesora, y sin parecerme ni mucho menos brillante, no deja de portar ciertos detalles de interés en lo técnico. Un cierre correcto.
El gallego de Ares Manuel Ramil, principal cabeza pensante detrás del proyecto, puede estar más que satisfecho. Tal vez “Morir Y Renacer” no aporte nada a estas alturas, sobre todo pensando en términos formales, siendo como es un disco de género, pero sus composiciones, con el siempre particular timbre de Víctor García aportando carisma y empaque, tienen alma y dejan poso. En esto el vocalista nacido en Brisbane no decepciona. El ex-Avalanch pone todo de su parte en las líneas vocales y da lo mejor de su habitual repertorio. Y aunque no sea ya aquél vocalista de vitalidad inagotable que deslumbrara al público allá por el cambio de siglo, los años no perdonan, sigue siendo un intérprete capaz de transmitir como nadie. Podría hacerlo incluso mientras recita el listín telefónico. Y eso, amigo mío, es impagable. Le acompañan esta vez una más que notable labor de los Mon y Ramil en lo técnico y sí, claro, el aspecto lírico del disco…
Esto va en gustos, claro. Personalmente me cuesta horrores conectar con según qué letras, pero entiendo, y lo he dicho por ahí atrás, que la parroquia gusta y no poco de este tipo de mensajes. Y es ahí donde está ahora la pelota. Si Adventus salen adelante o se quedan en un proyecto fallido (y en esto Ramil, Mon y Ardines tienen experiencia) dependerá única y exclusivamente de ti, querido oyente. Único y verdadero juez todopoderoso que da y quita razones. El resto somos meros espectadores.
Texto: David Naves