Reseña: Infirmum «Walls Of Sorrow» (Inverse Records 2020)

Sigo insistiendo con debuts de toda condición y pelaje. Tras Infirmum, one man band finesa procedente de la ciudad de Jyväskylä, se esconde la figura del cantante y guitarrista Timo Solonen, quien irrumpe ahora con este “Walls Of Sorrow” bajo el paraguas del sello, también de Jyväskylä, Inverse Records. Le acompañan en esta andadura Timo “Roni” Rutanen y Marko “Hoska” Suhola (coros), Johannes Tolonen (bajo) y Julius Lehtonen. Grabado, mezclado y masterizado en Fantom Studios con Samu Oittinen (Behexen, Waste of Space Orchestra, Sonata Arctica, Oranssi Pazuzu…) a los mandos y adornado con el arte de Jan “Örkki” Yrlund (Vhäldemar, Battle Beast, Pyramaze, Celtibeerian…).

La inicial “To Darkness” sorprende con ese riff de aire marcial y un marcadísimo tono agreste. Metal oscuro a un tiempo, amenazante al otro, de métrica vigorosa y andamiaje diverso. Al sonido, pretendidamente pantanoso y enfangado, quizá le falte algo más de presencia vocal en ciertas partes, así cómo algo de brillo, si bien es cierto que rima con las intenciones del músico nórdico. “Cause Of Sorrow” picotea entre el doom clásico y el sludge más contemporáneo para un corte donde prima un escenario lento y en que la voz de Solonen susurra inquietante mientras nos conducimos al puente central tras un notable y melódico build-up. Mucho más canónica y natural en su epílogo.

Shadows Of The Past” por su parte viaja a la vecina Suecia en pos de encontrarse con los Katatonia más primarios en un corte de puro doom – death (que no death – doom) añejo y funcional. Sin tratar de ser una apuesta innovadora y adelantada, resulta de lo más pintona gracias a lo apañado de su escritura, a la que acompañan, además, buenos destellos melódicos de Solonen a las seis cuerdas. “Silence” apuesta por un inicio de arquetípico doom melódico. Solonen declama entre el susurro y la rotura, adorna las estrofas con buenas melodías y construye otra entrega poco sorprendente en lo gramático pero de un pragmatismo innegable.

Doomed” arranca desde apenas una tenue guitarra acústica para convertirse en una de las ofertas más decididamente monolíticas de todo el disco. Incorpora pequeños dejes sludge que le otorgarán cierto parecido a “Cause Of Sorrow”, si bien esta resulta menos cromática y mucho más oscura y rocosa. “Wake Me”, por contra, resulta más vital. Si es que cabe hablar de vitalidad en un disco como este. Melódica en principio y más pesada en esas transiciones entre estrofas que Solonen maneja sin alardes pero también sin problemas. Resultona.

El riff que maneja en su prólogo “Autumn Breeze” exuda clasicismo. Podría firmarlo Mappe Björkman (Candlemass) sin problemas. Solonen vuelve a moverse entre lo gutural y lo susurrante y todo va perdiendo color con el paso de los segundos al tiempo que torna la cara más lenta y pesada de Infirmum, rota únicamente por el repentino acelerón final. La canción más corta es esta “Sail Away”, que vira hacia el rock depresivo recordando a ilustres como Alcest, Heretoir, Amesoeurs… Se enerva durante el puente central, para después concluir sin ninguna clase de alarde y en clara refracción al resto del tracklist.

Fearless” se adscribe, diría que punto por punto, al canon imperante dentro del doom – death más contemporáneo. Brilla Solonen más por su buen hacer en la cración de atmósferas que por una escritura diferencial. Un tema de género, para lo bueno y para lo malo, con Evoken, Saturnus, Esoteric y compañía en el punto de mira y que debería encandilar a los fans del género. La final “Trust” invierte los papeles al resultar mucho más atrevida y adelantada. Cierra el disco con los mismos aires marciales con los que iniciara “To Darkness”, si bien esta resulta mucho menos cromática y bastante más pesada. Un cierre curioso, al menos.

Oscuro, diverso y funcional. Ni está mal para ser un debut ni se eleva por encima de la media. Además a los más puristas puede rechinarles semejante ensalada de influencias. O lo poco cristalino de su producción. Otros en cambio disfrutarán con ese baile entre escuelas y géneros y la forma en que Solonen los distribuye en un ramillete de diez temas donde, de todas formas, encuentro más aciertos que errores. Queda sólo la duda de si el proyecto se afianzará hasta convertirse en una banda propiamente dicha o se quedará como un aporte más dentro de todo el inabordable océano de proyectos que al principio “parecía que sí” y se quedaron en nada. El tiempo dirá.

Texto: David Naves

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