Reseña: Unnamed «Oscuridad» (A New Label 2020)

Unnamed es ya la tercera iteración de esta banda toledana tras pasar por los nombres de Lithium primero y Suok después. A día de hoy se componen de Rafa (batería), Manu (bajo), Tito (guitarra y coros) y Vero (voz). “Oscuridad” vio la luz durante 2020, no sin antes sufrir las penalidades derivadas de la pandemia, a través del sello A New Label. Fue grabado, mezclado y masterizado en los Black Noise de la propia ciudad castellanomanchega.

La inicial “Destruye Represión” escatima en duración para entregar un rock alternativo, de tintes metálicos, aire contemporáneo y contrapuntos vocales. La acostumbrada confrontación entre rota voz masculina y melodiosa voz femenina. Poco novedoso a estas alturas, pero bien construido pese a lo escueto de su minutaje y coronado con un estilizado solo de guitarra durante el puente. El sonido cumple a la hora de diversificar todas las líneas incluidas en la mezcla en una producción que cabe calificar de equilibrada. “El Niño” arrulla con ese inicio calmo, comandado por la Vero más tenue. Irá ganando peso de forma paulatina tras el elegante prólogo, dejando por el camino una escritura para nada revolucionaria pero impecable en cuanto a ejecución. Ojo a la línea vocal del tercio final.

Además de darle nombre al disco, “Oscuridad” pasa por ser también uno de las entregas más extensas del mismo. El riff que ofrece en su buen prólogo trae cierto aroma a Tool con el que congenio en buena medida. Tras él irrumpe  la vocalista manchega exhibiendo sus tonos más altos, nuevamente contrarrestados por voces rasgadas que riman con el tema inicial. Superado el primer tercio, poderoso y directo, procede a descender hacia la calma más absoluta, para desembocar en un final a medio tiempo que huye de la clásica estructura cíclica. Puedo entender sin mayor esfuerzo por qué da nombre al disco. “Erradicando”, con Vero en tesituras más viscerales, ofrece una cara más sencilla en cuanto a escritura. Que para eso es un tema notablemente más poderoso y directo. Rabia contra la máquina en otro de esos cortes que, por temática, conviene tener siempre bien presentes.

Despertando” porta un prólogo de lo más transversal. Calma chicha que podrían haber firmado bandas de lo más dispar. Desde los Metallica más acomodadosde mediados de los 90 hasta los italianos Lacuna Coil, influencia reconocida por la propia banda toledana a la hora de sentarse a componer. Me gusta por estructura, también por ese crescendo por el que transita, y por como desemboca en ese brioso final a doble bombo. El sonido de “Mi Invocación” porta aires más atmosféricos y el tema transita siendo por momentos de lo más periférico del disco en este sentido. Diverso en escritura, a pesar de lo escueto de su duración, y más que notable en ejecución. En especial en un tercio final donde Tito se erige en auténtico protagonista. Me gusta.

Puede ser casualidad, pero es verdad que la línea vocal de “No Hay Salvación” me recuerda a los (terriblemente) infravalorados Aghora de Santiago Dobles y por donde pasaran los tristemente desaparecidos Sean Reinert y Sean Malone. Me voy por las ramas, empujado quizá porque no pasa este por ser el tema más destacado del disco. Sí que empatizo con “La Lucha” y el aire más melancólico y apesadumbrado que arrastra su estupenda línea vocal. Un corte donde, además, brilla especialmente el bajo de Manu, para terminar de aupar una composición sencilla pero con no poco gancho.

Resurgir” es otro de los puntales de este “Oscuridad” en lo compositivo. Resuena, a su vez, más contemporánea. Más moderna. Llamadlo como queráis. Más ligera en cuanto a producción durante su elegante primer tercio, donde tampoco destaca especialmente en lo interpretativo. Es toda vez supera su largo prólogo donde adquiere mayor interés, se adentra en una escritura más juguetona y gana de forma considerable en pegada. Estupenda. Rafa tras la batería comanda el gran arranque de la final “Terrorismo Irracional”. De nuevo reconozco tintes Tool que riman con el tema título, así como aprecio sus buenos contrapuntos vocales y una destacable diversidad gramatical, que llega incluso a coquetear con el groove. Un corte poliédrico y decididamente visceral, que se aleja del canon dominante del disco y lo cierra concentrando toda la rabia previamente amortiguada. Y me gana por ahí, por huir del habitual cierre ñoño y azucarado. Por desatar toda esa rabia contenida. Por cómo te da una patada en el culo en lugar de una almohada sobre la que dormitar. Que cunda el ejemplo.

Oscuridad” dista y no poco de ser un trabajo revolucionario. Y qué importa. Importa que Unnamed dejen por el camino una buena labor en lo interpretativo y notables detalles en lo escritural. Y aunque sea un debut, uno engañoso pues la primera encarnación del cuarteto data de 2003, posee una personalidad ya muy marcada. De banda hecha. Madura si se quiere. Un buen cimiento sobre el que establecerse y edificar el futuro de la banda. Pandemia mediante, claro.

Texto: David Naves

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