Reseña: Avaland «Theater Of Sorcery» (Rockshots Records 2021)

Y tú qué hacías con 22 años? Adrien G. Gzagg una ópera metal con algunos amigos y varios de sus ídolos colaborando en ella en lo que casi parece una reedición musical del meme aquél de Bernini. Y es que acompañando al joven francés hay gente como Ralf Scheepers (Primal Fear), Zak Stevens (Circle II Circle, Savatage, Trans-Siberian Orchestra), Zaher Zorgati (Myrath), Stéphan Forté (Adagio), Madie (Nightmare)… Comenta el propio Adrien que se adentró en esto del metal gracias a proyectos como Ayreon o Avantasia, por lo que dar vida a esta metal opera parecía el camino más lógico a seguir. También que pronto se dispuso a buscar músicos “lo suficientemente locos” como para acompañarle en esta andadura, con el guitarrista Christophe Feutrier a la cabeza. Acompañando a Christophe y Adrien en el núcleo central de Avaland encontramos al también guitarrista Lucas Martinez, Camille Souffron (bajo) y Léo Mouchonay (batería).

Las labores de grabación, colaboraciones al margen, se llevaron a cabo en los KNT Studios franceses por Steven Rozier, mezcla y arreglos por Caleb Bingham en los Nightmare Sound Studios, Kevin Codfert se encargó de la masterizarización y, finalmente, Stan-W Decker (Aldaria, Allen – Lande, Vanden Plas, Dragonforce…) se encargó del artwork. A la venta el 2 de abril vía Rockshots Records.

Con la colaboración del ex-Pretty Maids Ricky Marx en guitarras, “Theater Of Sorcery” inaugura el disco con toda la épica y el boato que se le supone a un álbum de estas características, al menos en su prólogo, pues toda vez irrumpen las estrofas todo resuena mucho más desnudo y práctico. Fabrice Emmanuelson (Ellipsis, Rising Steel) recupera la épica del prólogo para lustrar el buen estribillo y todo carbura cuando debe. Ciertos dejes a lo Rainbow del imprescindible “Rising”, mucho cambio tonal y una escritura más retorcida de lo que hacía intuir el arranque conforman un arranque que deja un buen sabor de boca.

Gypsum Flower”, de nuevo con Emmanuelson pero también con el omnipresente Stéphan Forté, Ralf Scheepers y Zaher Zorgati de los interesantísimos tunecinos Myrath, es la gran opus del disco. No sorprende que la voz del joven vocalista de Susa acompañe a una escritura que rima en gran medida con la de su banda madre. Un buen crescendo que se eleva desde la calma de toques orientales hasta un power metal con aires de Symphony X. Hay una estupenda línea de bajo acompañando a la desnudez de las estrofas, así como una gran labor en lo ornamental y, sobre todo, mucha frescura en lo gramático. Sorprendente en un zagal apenas escapado de la adolescencia.

Let The Wind Blow”, con Zorgati, Jeff Kanji y, sobre todo, Heli Andrea (Mobius), se adhiere a postulados más racionales. Un medio tiempo sencillo y bien estructurado  donde resuenan ecos de Nightwish en particular y del heavy / power metal nórdico en general y que va adquiriendo cierta épica con el transcurrir de los minutos. Funcional. “Storyteller”, con guitarra del gran Zak Stevens, resuena más contemporánea en cuanto a arreglos, y en líneas generales resulta en un power metal vigoroso en lo rítmico pero nada sorprendente en lo gramático, salvado eso sí por el buen nivel técnico que despliega. Stevens deja un buen solo en el puente, donde incluso irrumpe un tímido blast-beat, pero todo deja cierto sabor a trámite cumplido y poco más.

Retorna la dupla Zorgati & Kanji para una “Escape To Paradise” que en líneas generales parece más centrada que su predecesora. Muy Avantasia, claro, pero dueña de uno de esos estribillos bien acomodados ante los que no queda sino rendirse. El buen trabajo que muestra en cuanto a arreglos así como la notable exhibición solista del puente central y el up-tempo del epílogo terminan por redondear la oferta. En esa buena línea gramatical circula “Holy Kingdom Of Fools”, con los coros más ampulosos (no quisiera decir exagerados, pero ahí, ahí) de todo el disco. El bajo, porque resulta que hay un bajo en la mezcla y durante un par de cortes no lo sabíamos, resuena ahora con fuerza inusitada en estribillos y uno se pregunta por qué no pasa lo mismo en otros cortes del álbum. La música y sus misterios.

Madie (Nightmare) ejerce de buen contrapunto dentro de una “Never Let Me Walk Alone” envuelta en tonos que lindan con el hard rock más contemporáneo y, guitarra de Ayman Mokdad (Ayman, Kenobass Project) mediante, se alejan del canon dominante del álbum. En escritura resulta bastante convencional, apegada a lo más granado del hard / metal europeo de la actualidad y un estupendo ejemplo de cómo insuflar otro aire a un disco de estas características. Dos cosas regresan en “Deja-Vu”. Una, Fabrice Emmanuelson. Otra, el aire Nightwish que portaba “Let The Wind Blow”. El bajo de Souffron, qué bueno que volviste,  se hace fuerte en la mezcla y la línea vocal resulta en una de las más atractivas de este debut de Avaland. El solo del ex-Rising Steel Virgile y los cambios tonales del epílogo me resultan la guinda perfecta.

Piano y calma para el prólogo de “I’ll Be Ready For Your Love”, de nuevo con Heli Andrea a bordo. Baladón con todas las de la ley, con toda la pompa que se le supone a un trabajo de estas características, y donde el de Grenoble y su contrapunto femenino lustran con sus registros una de las composiciones más personales del álbum. Estupenda. Regresan Zorgati y Madie en “War Of Minds” pero también el tono predominante y todo para construir otro de esos cortes de escritura no del todo apasionada pero de digestión más que agradable, donde resuenan ecos de Iron Maiden en lo guitarrístico y que no hace sino conducir hasta el cierre sin mayores complicaciones. Cierre que no es otro que este “Rise From The Ashes”, con casi toda la tropa a bordo (Zorgati, Madie, Stevens, Heli, Kanji, Emmanuelson y Scheepers) para finiquitar este buen debut con toda la grandiosidad que cabía esperar y a la vez huyendo de finales interminables. Un buen crescendo que encandilará a los fanáticos del género.

Teniendo en cuenta que mientras escribo esto faltan tres meses para la salida del álbum, no estoy del todo seguro de si esta es de verdad la versión definitiva de la mezcla o quedan aún detalles por pulir. Digo esto porque la producción, sin alcanzar a empañar las composiciones en ningún caso, es verdad que dista de ser brillante. Y es una lástima vista la nómina de invitados, el empeño que ha puesto el bueno de Adrien en la composición y el gran trabajo en lo interpretativo. En cualquier caso, el jovencísimo músico francés ha entregado una metal opera más que digna, cuyos aciertos podrían achacarse a la bisoñez de su alma mater y que, en cualquier caso, espero tenga una buena acogida ahora y una mejor continuación en un futuro.

Texto: David Naves

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