Reseña: SomeWhereOut «Deep In The Old Forest» (Autoproducción 2021)

Segundo largo para el proyecto de rock progresivo de Raúl Lupiañez, SomeWhereOut. Tras debutar en 2019 con “Eternity, Infinity”, obra basada en historias de mi querido y admirado Isaac Asimov, el músico malagueño vuelve ahora con este “Deep In The Old Forest” para profundizar en los cuentos populares europeos y, de paso, rodearse de una enorme lista de colaboradores que ya os iré relatando durante la reseña. El disco fue grabado en Big Sound Corp y The Forest Studio, producido y mezclado por el propio Lupiañez, masterizado por Israel Lupi y se encuentra en las calles desde mediados del mes de enero.

Ya en los albores del álbum encontramos las primeras colaboraciones. “Prelude: The Stories” viene acompañada de Begoña Ramos (Hey Listen) al violín y John Serrano (Nightmare Vibes, CIONClub) a la voz. Tan escueta como tranquila y ensoñadora. Un buen preludio para “Bones, Blood And Fear” con Dante Martín (Neptunia) en voces y los solos de David Santana (The Void) y Eduardo Antón (War Dogs). Uno advierte enseguida muchas de las bazas del álbum con sólo escuchar este primer corte con enjundia del mismo. No extraña por ahí que fuera el adelanto del mismo. Más allá de que su producción no sea de diez, ni mucho menos, no se puede decir que ésta empañe el gran trabajo en lo que a composición se refiere y la forma en que vira desde la abrupta sequedad inicial hacia un final más lucido en lo técnico, también más atmosférico.

Mara”, basada en el relato de origen serbio del mismo nombre, incorpora a Francisco Garoz (41 Ravens) tras la batería y a Raúl Medina (Rey Eco) en voces. Lupiañez coloca aquí un breve prólogo que deambula entre el pop más ligero y la psicodelia para posteriormente virar hacia terrenos más endurecidos. Sin perder la perspectiva ni, digamos, el leitmotiv principal del disco ni la buena gramática, sí siento que se merecía algo más de tiempo en el reloj. Claro que con un disco entre manos que va más allá de los sesenta minutos, quién soy yo para quejarme.

Tal y como cabría esperar de un tema inspirado por el cuento de La Caperucita Roja, SomeWhereOut cuentan aquí con una voz femenina que no es otra que la de Alba Bermejo (Memorias de Sefarad, Rojo Once). El largo primer tercio de “Someone With No Name” oscurece el tono general del álbum, volviéndose este más oscuro y sombrío, pero también más sinfónico. Superado ese arranque entre brumas, se inunda primero de una luz donde brilla con fuerza la voz de Bermejo, para arrimarse después a postulados cercanos al rock progresivo. Ojo a un epílogo donde Alba Bermejo (graduada en canto del nivel máximo Rockschool England y profesora de canto y técnica vocal desde 2014) brilla con especial fuerza. De mis favoritas del disco.

Basada en el cuento ruso “Finist, el Halcón”, “Our Promise” cuenta con la voz de Abraham Linares (41 Ravens), el bajo de Andrés Gabarrón (ex-Bauer, ex-Kinesic), trae de vuelta al violin de Begoña Ramos y se completa con un solo de guitarra de David Espinar (ex-Sonora, ex-Hangar 24). Los bonitos arreglos de cuerda arrullan la delicada voz de Linares en una composición que aporta los momentos más calmos del disco. Resulta, claro, más plana en lo gramático, pero no deja de estar bien planteada y mejor ejecutada.

La pequeña instrumental “Interlude I: Covenant. I” antecede a “The Fallen One”, basada en la leyenda polaca Pan Twardowski y donde irrumpe la voz de José Mañas (The Oxide Pipes). Con ella regresa la faceta más virguera de la banda, tanto en lo gramático como en lo técnico, en un corte que pisa territorios más psicodélicos primero y más metálicos después. Es en estas partes más pesadas donde quizá eche en falta algo más de fuerza en la línea vocal, pero en cualquier caso me parece uno de los temas más certeros y redondos de todo este “Deep In The Old Forest”.

You and I”, basado en el cuento ruso “María de las Muertes”, cuenta con la voz de Eleison Braiden y el violín de Begoña Ramos para ofrecernos un corte de nuevo oscuro, sí, pero también acompasado y portador de cierta sensualidad, coronado por el resultón duelo violín – guitarra que habrá de anteceder al epílogo. Menos avezada en lo gramático que otras compañeras de disco pero curiosa y muy personal por tono.

The Midnight Bell” se basa en el cuento alemán “Juan El Erizo” y cuenta con las voces de Abraham Linares y Alba Bermejo. Por tono recuerda a “Our Promise” en particular y por arreglos y sonido de guitarras a las composiciones más tranquilas de Steven Wilson en general. Sea el parecido casual o intencionado, que los ecos del músico de Kingston-upon-Thames no distraigan del corte bien concebido y mejor rematado que en realidad es.

El cuento polaco “La Princesa y la Montaña de Cristal” sirve de background a “The Crystal Mountain”, donde aparecen la voz de Jesús Martínez (The Ivory Hawks) y el solo de guitarra de Israel Lupi (41 Ravens). Si su antecesora rememoraba a su vez a “Our Promise”, esta habrá de hacer lo propio con “The Fallen One”. Disfrutona y enérgica, casi exhibicionista en lo técnico y todo un chute de intensidad y energía antes de introducirnos en el que será el epílogo del álbum.

Adornado por la voz de John Serrano y las cuerdas de Begoña Ramos, “Interlude II: Winter”, en realidad una melodía anónima y popular de origen alemán, es la encargada de anteceder al tema final del álbum. Este casi cuarto de hora de “The Old Forest”, basado en el cuento alemán “Hansel y Gretel” y para el que Lupiañez ha contado con la voz de Dante Martín y el solo de bajo de Antonio Maña (41 Ravens) construye un buen crescendo desde su tranquilo prólogo para llegar a lindar con el metal más marcado primero y recubrirse de arreglos sinfónicos posteriormente. Un solo de aires floydianos inunda el tranquilo puente central y nos conduce hacia un final de gran carga sinfónica y que por tono lo mismo recuerda a Yes que a The Neal Morse Band o The Flower Kings. El cierre, sin embargo, es acústico, casi tímido, poco o nada representativo del corte (y el disco) al que pone broche, pero de elegancia más que sobrada.

Dignísimo segundo disco de Raúl Lupiañez y/o SomeWhereOut. Florido en cuanto a influencias, diverso en lo tonal y, por momentos, brillante en lo técnico. No tiene, claro, la consistencia de las bandas propiamente dichas. Incluso diría que hay alguna colaboración un pelín fuera del encuadre. Discos como este adolecerán siempre de lo mismo. No puede estar uno en misa y repicando que reza el viejo dicho. Pero más allá de detalles “idiosincrásicos” de la propia naturaleza del proyecto, y si eres habitual de este tipo de obras, encontrarás aquí motivos sobrados para tumbarte en tu rincón favorito, ajustar bien los auriculares y dejarte llevar por este notable “Deep In The Old Forest”.

Texto: David Naves

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