
Una muesca más en la cada vez más nutrida escena extrema asturiana. Crummer es la nueva banda de los Cathexia Lalo (guitarra, bajo y teclados) y Abel Suárez (voz). “Deathwards”, al que anteceden un trio de singles, verá la luz vía Pathologically Explicit Recordings en digital y en una tirada de 500 CD’s entre finales de marzo y comienzos de abril. El álbum ha sido elaborado en su totalidad por los dos músicos portoveguenses, desde la composición hasta las tareas relativas al estudio (grabación, mezcla, master) pasando por el arte e incluso el diseño. El dúo cuenta, eso sí, con la ayuda del compañero de Lalo en Legacy Of Brutality Borja Suárez, que ha aportado tres solos de guitarra.
“Funerarum Ritual” inaugura oscura y cinemática, como si de una antigua película de terror se tratase, el debut del dúo asturiano. Encuentra buena rima en el prólogo grandilocuente a la par que tétrico de una “You Are Dead” que no tarda en destapar el tarro de las esencias en cuanto al tipo de death metal a desarrollar. Encontramos aquí el habitual registro osco de Abel Suárez, sobre unas guitarras que evocan lo más granado de la escena extrema sueca. Hay algo de At The Gates en los momentos más melódicos, y de los primerísimos Entombed en los más embrutecidos. Un más que interesante arranque. Me vienen los nombres de Asphyx o Hail of Bullets a la cabeza mientras escucho “The Silence Of Death”, quizá por cómo el registro de Suárez me recuerda aquí al del bueno de Martin Van Drunen. Sea como fuere, una entrega corta y directa, entregada al acostumbrado d-beat durante su tronco central y que me resulta más interesante por ejecución que por escritura.
Puesto que Cannibal Corpse son citados de forma expresa en la información que acompaña al disco, puede ser “Echoes Among The Tombstones” la canción de este “Deathwards” que más se acerque al combo estadounidense, si bien lo hace sin abandonar en ningún momento esas guitarras de incuestionable afinación sueca. Un corte, por tanto, que me resulta atractivo en esa colisión entre escuelas, que le insufla otro aire al álbum y que se eleva gracias a una escritura rica y diversa pero también a varios detalles técnicos de interés, como el buen solo durante el puente o el estupendo riff del epílogo. Diferencial.
Y si el corte anterior guiñaba el ojo a la banda de Alex Webster y Paul Mazurkiewicz, este “Drowned In A Sea Of Solitude” hace lo propio con John McEntee e Incantation. Se adivina enseguida tanto durante las partes lentas pero repletas de doble bombo del prólogo como durante los blast beats que surgirán después. Bien construida, en especial en un epílogo donde ganará tanto en pegada como en melodía, y donde pasa por ser uno de los momentos con los que más y mejor he conectado del disco.
Y el d-beat se hizo carne y “The Chosen Ones” habitó entre nosotros. Pero que no os engañe ese inicio apunkarrado, pues tras él emerge uno de los cortes más diversos en cuanto a escritura de todo el disco. Aprecio mucho la cantidad de ideas y/o de ritmos que habitan en ella. Canción capaz de arrancar desde el bailoteo inicial, pasar por un death metal absolutamente canónico después y enfangarse en la previa al solo que adorna su puente central. Y todo en poco más de tres minutos y medio de reloj. Estupenda.
“Deathwards Into Unight” es la pequeña introducción que necesitaba “Sacks Of Bones”, que pasa por ser y con mucho el corte más ambicioso del álbum en términos gramáticos, para brillar aún con más fuerza. Y no se trata sólo de que este sea el corte más extenso del mismo, aunque también. Desde el prólogo, que recuerda con su ritmo acompasado y acechante a los Morbid Angel del “Covenant”, hasta la forma en que después construye un death vigoroso que aporta algunos de los momentos más contemporáneos y ostentosos de este “Deathwards”, amplificados por una producción algo más recargada. El estupendo solo de su puente central se me antoja la guinda perfecta.
Sin ser un corte fallido en ningún caso, es verdad que “Iced Gardens Of Remembrance” no resulta para nada tan ambiciosa. Tampoco fallida. Incorpora buenos cambios de ritmo, un par o tres de buenos riffs y si falla, o no alcanza a cumplir según qué expectativas, es por aparecer en el tracklist justo después de la gran catedral del álbum. Aunque aprovecho para decir que estoy abierto a debate y más abajo tenéis un cajón de comentarios precioso a tal efecto. “Deathwards” echará el telón con la outro “Era Of Obscurity”, más rica en ornamentos, y refractante a casi todo lo oído previamente para construir un curioso final.
Lalo y Abel se conocen de sobra y su debut como Crummer da fe de ello. Tiene en su contra, eso sí, que resulta poco sorprendente a estas alturas, a fin de cuentas este no deja de ser un disco de género, con todos los tics habituales de este tipo de álbumes. A su favor, claro, lo diverso que resulta en cuanto a influencias, lo interesante que alcanza a mostrarse en términos compositivos, con “Sacks Of Bones” y “The Chosen Ones” a la cabeza, y su capacidad para empastar todo bajo un tono reconocible en todo momento. Si termina siendo un meritorio debut sobre el que cimentar una sólida carrera o simplemente una anécdota en la carrera del dúo portoveguenses sólo el tiempo lo dirá.
Texto: David Naves