Reseña: Deriva «Haiku I & II» (Nooirax Producciones 2021)

Pasa la del post-rock y todas sus ramificaciones por ser una de las escenas más en forma dentro de nuestro territorio. Tanto por lo diverso de la oferta como por la calidad que uno encuentra dentro de ella. Un gran abanico donde cabe casi de todo: desde la imaginería religiosa de El Altar Del Holocausto hasta la elegancia de Syberia pasando por la técnica exuberante de Jardín De La Croix o la diversidad tonal de Toundra. Entre tantas otras. Los últimos en sumarse a esa corriente en crecimiento son los chicos madrileños de Deriva. O lo que es lo mismo: Muñi y Minchy (guitarras), Yago (bajo) y Álvaro (batería, si bien este abandonaría el barco de forma amistosa para ser reemplazado por el oriundo de Denver Rory Josh Reagan), quienes grabarían los dos Ep’s en que se divide este “Haiku” en los TMF Studios, donde también fueron llevadas a término las obligadas tareas de mezcla y masterización por Alex Cappa entre 2019 y 2020. Tanto el arte de las distintas ediciones de “Haiku” como el merchadising asociado ha sido obra de Álvaro Cubero. Dividido en dos Ep’s, La segunda parte de “Haiku” veía la luz el 12 de marzo en todas las plataformas digitales mientras que la edición física en LP y CD contendrá ambos Ep’s, “Haiku I” y “Haiku II”.

Haiku I

Nooirax Producciones editó “Haiku I” en septiembre 2019. Después la pandemia se hizo carne, habitó entre nosotros y logró retrasar la salida de su segunda parte hasta marzo de este mismo año. Aquella primera entrega arrancaba desde “Lluvia Templada”, donde no costaba encontrar dibujos de guitarra propios de sus paisanos Toundra entre otros buenos detalles técnicos, todo ello dentro de una escritura amena y una producción tan poderosa como cristalina. Alex Cappa ha hecho bien su trabajo y se nota. Todo brilla y luce como debe. En el remanso de paz que surge en su tercio final brilla con especial fuerza el bajo de Yago primero y la dupla guitarrera de Muñi y Minchy después para un final más poderoso, aunque siempre dentro de los férreos patrones del post-rock. Arranque muy de género que esconde muchas de las cartas que exhibirá el disco después.

A los seguidores habituales de Jardín de la Croix les gustará una “Despierta Del Letargo” donde Deriva hacen gala de una gran riqueza técnica, bien sustentada sobre un andamiaje de gran variedad rítmica y tonal. Truenos, guitarras reverberantes y una estupenda línea de batería para un estupendo puente central y, de nuevo, más que notable labor solística en un tercio final rico en capas y texturas.

Otra gran línea de batería de Álvaro comanda el estupendo prólogo de “Cerezos Sin Flor”, entrega más extensa del álbum. Ecos flamencos, que bien podrían recordar a ese gran tótem del rock patrio que fue Triana, en un larguísimo y cuidado primer tercio dueño de una elegancia casi rayana en lo palaciego. Tornará hacia terrenos más genéricos en su tronco central, donde las guitarras abandonarán toda complacencia. Un tanto previsible, quizá por aquello de abrazar los cánones del género micra a micra, pero desarrollada con el suficiente gusto técnico para que no resulte fallida en ningún caso. Como tampoco resulta fallido ese puente central que trae de vuelta la calma y el sosiego. A destacar también el buen crescendo final y la buena labor solista que lo acompaña. Con mucho uno de los momentos álgidos del disco.

Verso Libre” se encarga de finiquitar el primer haiku rimando con el arranque de “Lluvia Templada”, de tanto en cuanto parte desde la calma más absoluta. En la guitarra que surge tras su calmado prólogo no cuesta encontrar ecos de otra figura no poco totémica, la de David Gilmour, si bien un corte como este tendría difícil encaje en la trayectoria del músico nacido en Cambridge. Porque resonancias al margen, este cuarto corte pronto deriva hacia gramáticas más habituales del género, donde las influencias que se dejan notar son las de gente como Caspian o Collapse Under The Empire y no las del tipo que compuso “Wish You Were Here”. Magnífica.

Haiku II

Horas Pasadas” posee uno de mis prólogos favoritos del disco. Es interesante en lo técnico y atrevido en lo gramático. Se apoya en otra estupenda línea de batería y da pie a todo el saber hacer de la banda capitalina. Un crescendo construido a base de capas, como bien dicta el catecismo del género, pero lo suficientemente atractivo en términos técnicos para no resultar anodino. Ojo al riff del epílogo.

Viven En La Memoria” contrasta con todo lo oído con anterioridad de la banda. Su tono refracta con fuerza cualquier otra cosa dentro del álbum, y si bien su gramática no pasaría nunca por revolucionaria, sí que viene acompañada de una serie de recursos técnicos que aumentan la cuota de interés que es capaz de generar. Los solos del estupendo puente central son pura canela en rama. Después de todo, el post-rock en particular y la música en general crecen y evolucionan a partir de cortes como este, capaces de fundir distintos idearios y salir airosos del envite. Es un corte de género y a la vez planta sus miras más allá. Un poco como lo harían Long Distance Calling pero sin el subrayado que aportan las voces. Francamente estupenda.

Cierre de este segundo haiku del disco para “Las Brumas Del Ayer”, que parte desde su remansado prólogo hacia algunas de las guitarras más distorsionadas de todo el trabajo. Los riffs que preceden al bien tramado puente central tienen algo de progresivos, por lo cual resultan de lo más periféricos dentro de un álbum de estas características, pero personalmente los agradezco. Para el epílogo queda un indisimulado deje flamenco y muy buenas sensaciones en general. Me gusta.

Escuchando el disco al completo queda la sensación de que estamos ante una banda ya consolidada. Lo cual, teniendo en cuenta la juventud del proyecto en cuestión, es una muy buena señal. Luego el tiempo pasará y dará o quitará razones, pero Deriva han plantado sus reales en algo más de tres cuartos de hora de música donde proliferan los aciertos y escasean los errores. Soy poco dado a hacer pronósticos desde que se me ocurriera decir que Pau Gasol fracasaría en su periplo NBA (si os queréis reír, adelante) pese a lo cual voy a decir que este doble haiku posee los mimbres necesarios para figurar en los habituales best of que se hagan a partir de diciembre del año presente.

Texto: David Naves

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