Reseña: Mara «Djävulstoner» (WormHoleDeath Records 2021)

Death melódico desde Gotemburgo. Conviene aclarar género y procedencia pues no es la única banda del país nórdico en operar bajo el nombre de Mara. La formación que hoy nos ocupa opera a día de escribirse estas líneas con Erik Blechingberg (batería), Tony McWilliams (bajo), Anton Holm (guitarra) y Dennis Olsson-Yaouzis (guitarra y voz). Formados en 2012, debutarían dos años más tarde con el Ep “Usurpers To The Crown”, al que siguió el minidirecto “Live At Sticky Fingers” en 2019. Tras firmar el pasado enero por el sello italiano WormHoleDeath, la banda entrega por fin su primer largo “Djävulstoner”, el cual está en la calle desde el 12 de marzo.

Ni tan siquiera un minuto alcanza a marcar en el reloj “The Pinetrees Wail Her Name”, la modesta y tranquila introducción que habrá de llevarnos hasta el primer tema con verdadera enjundia del álbum, “Under A Bleeding Moon”, que pronto decanta sus tornas sonoras por un metal orgánico y sin ornamentos. La voz de Olsson-Yaouzis en sus diferentes registros sobresale en exceso a veces, pero si por algo destaca esta “primera” entrega del álbum es por lo diverso de su escritura. Un corte que le está guiñando el ojo a At The Gates primero y a Opeth después. Todo queda en casa. La promo que acompañaba al disco hablaba de que la banda había puesto especial empeño a la hora de construir canciones con “estructuras innovadoras” y algo de eso hay en este “Under A Bleeding Moon”. Distrae la calma del prólogo en “Heaven Shall Burn”, que pronto habrá de virar hacia un metal a medio gas coronado por el siempre gritón registro de Olsson-Yaouzis. Existe aquí una mayor querencia por los riffs de sabor añejo, casi maidenescos, firmemente apoyados sobre una estructura más sólida que la del tema precedente. También más predecible. Más exhibicionista, en lo técnico y en lo gramático, durante su estupendo tercio final, resuelto con un más que apreciable buen gusto por los gotemburgueses. “Unconquered Prince” irrumpe tranquila y melódica. Olsson-Yaouzis aprovecha para mostrar su registro más limpio en unas estrofas con cierto aire a Manilla Road en gran contraste con unos estribillos más poderosos tanto en guitarras como en la propia voz de Dennis. Pero lo más interesante está después de un puente central, casi onírico, y el baile estructural al que precede. Atrevida y diversa, de mis favoritas del debut de los suecos.

Rået” es apenas una introducción, de nuevo tranquila y acústica, que nos introducirá en un tronco del álbum ocupado por las entregas más extensas del mismo. La primera de ellas es esta “Skärseldens Stråkar”, que porta en su prólogo uno de mis riffs favoritos de todo “Djävulstoner”. De una épica teñida de melancolía que pasa por ser uno de los momentos más personales de todo el trabajo. Son casi nueve minutos de composición y a fe mía que los de Gotemburgo se las han arreglado para sacar a relucir lo mejor de ellos en este aspecto. Y como nunca llueve a gusto de todos, pues habrá quien pida algo más de cohesión entre las partes, incluso de coherencia. Pero desde luego que si te gustan los cortes diversos en escritura y tono, lo disfrutarás en gran medida. Toda una declaración de intenciones el hecho de que “Born To Die”, que va más allá de los nueve minutos, fuese la encargada de presentar el álbum en sociedad allá por los últimos días de enero. Nada de anticipar con el clásico corte facilón de tres minutos y medio. Aquí hemos venido a jugar. Es por ahí que uno entiende la peculiar idiosincrasia de una banda como esta. Es un corte, además, dado a jugar con el tono imperante de “Djävulstoner”. Tendente a glutinar buena parte del ideario habitual de la banda sueca: riffs clásicos, aquella melancolía del tema previo, los interludios remansados, la diversidad estructural de los temas iniciales y, acompañando, algunos de los momentos más álgidos en lo que a despliegue técnico se refiere. Magnífica.

El tema título de este “Djävulstoner” resulta en una balada clásica, semiacústica, bien construida y que no deja de sorprender a estas alturas del álbum. Y si bien la voz de Olsson-Yaouzis en su registro más limpio no alcanza a ser todo lo redonda que sería deseable, los coros que irrumpen en su tercio final y esa serie de riffs a contrapúa, casi un trasunto de post-black a lo HFTS, terminan por salvar el resultado final. La penúltima “Violence Is My Heir” no iba a escaparse precisamente del buen hacer de la banda a la hora de componer. Al contrario. Sin llegar a parecerme tan redonda como otras de sus compañeras de duración similar, sí que aprecio detalles de calidad como el riff que acompaña a las estrofas o los buenos solos de guitarra previos al epílogo. El cierre, porque tiene que haber un final, es para la pequeña “Märkliga Musa”.

Djävulstoner” alcanza altas cotas en lo que a construcción de canciones se refiere. Y aunque eche en falta algo más de velocidad en ciertos momentos, no puedo decir que me haya decepcionado en aspectos compositivos. Al contrario. El pdf que adjuntaban desde WormHoleDeath hace promesas que la banda cumple sobradamente, lo cual no deja de ser buena señal. Es cierto que es una gramática que, por otra parte, no logra esconder ciertas carencias en lo técnico/ejecutivo. Demonios, después de todo no deja de ser un debut. Si andas buscando un melodeath, en cierta manera exógeno al género, este debut de Mara puede ser para ti.

Texto: David Naves

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