
Pocas bandas belgas alcanzan estas líneas y no será porque a la escena del país de Romelu Lukaku le falte calidad. Pero es tanta la oferta que a veces cuesta acertar con la mejor demanda. Sea como fuere quienes sí han pasado el corte son estos Rituals Of The Dead Hand de la Provincia de Limburgo. La banda belga está formada por Isangrim (teclados, batería y samples), Beleth (bajo y coros) y Lykaios (anteriormente bajo y a día de hoy voz, guitarra y teclado). El propio Lykaios es además el encargado de grabar toda la música a excepción hecha de las baterías, cometido llevado a término por Jan Lathouwers, encargado también de mezcla y masterización. Jurgen S. hizo el logo y el diseño del disco e Istvan Bruggen las fotografías. Se espera que este “With Hoof And Horn” vea la luz el primero de mayo en CD y doce días más tarde en vinilo vía Dunkelheit Produktionen y distribuidoras asociadas.
Antes de entrar en harina, acontece la breve, oscura y desasosegante introducción “Praesemino”. Un pequeño lapso de ni tan siquiera un minuto de duración que habrá de conducirnos hasta el primer corte con verdadera enjundia del segundo de los belgas. “Sulphur” irrumpe a medio gas sobre un riff a la Burzum (banda, de hecho, citada de manera explícita en la hoja promocional que acompaña al álbum), coros poderosos y un leve gusto por la disonancia que se disuelve llegado el puente central. Precisamente en ese tronco central amaga con adquirir buenos bríos, quedándose tan sólo en un guiño. Es durante su buen tercio final que se vuelve gramáticamente más diversa. Añadiendo incluso pequeñas orquestaciones (cortesía del ex-Walpurgis Davy Rodiers) que terminan por variar, de forma leve eso sí, el tono general de la misma. Redondea este último tercio la rica y variopinta línea de batería de un Isangrim bien inspirado. El sonido tiene buena disposición, pegada y capacidad para no discriminar a ninguno de los elementos presentes. Ninguna pega en ese sentido. Un gran arranque.
“Inception” trae consigo una diversidad mayor que su predecesora. Más veloz en su prólogo, pronto reconduce hacia el habitual metal oscuro y pausado de la banda, si bien aquí se sustenta en una escritura mucho más abierta, convirtiéndose de pleno derecho en uno de los cortes más ricos de este “With Hoof And Horn” en ta sentido. No obstante encuentro el mayor atractivo en su puente central, repleto de coros que inmediatamente me hacen pensar en bandas como Urfaust, Oranssi Pazuzu o incluso Negură Bunget. Transmite y, hasta cierto punto, acongoja, que supongo es de lo que se trata. Más veloz y también más convencional en un tercio final que se limita a cumplir el expediente sin mayores alardes.
Superada su pequeña introducción, “The Defiling Days” apuesta por colocar un riff doom de escuela clásica en primerísimo plano que ayuda a mostrar la cara más desgarrada de la banda. Con mucho el corte más desesperanzado y descosido del disco, también extraño, que me lleva a pensar en gente como Skitliv o Bethlehem. De resultas de ello, claro, arrastra una gramática menos retorcida que sus compañeras de tracklist. Ni siquiera en ese puente central, que nuevamente vuelve a recordar a la banda del ignominioso Varg Vikernes, alcanza a desquitarse el cartel de predecible. Para nada una canción fallida, pero sí aquella con la que menos empatizo de todo el álbum.
“Vuurstaeck” cierra esto elevándose por encima de los doce minutos. Un final que amplifica el gusto por las disonancias que ya exhibiera “Sulphur” a comienzos del álbum,y donde cabe destacar una afinación de guitarras que contrasta con todo lo oído previamente. Vuelve a ser este un tema de gramática diversa, distintivo en cuanto al uso de arreglos y poseedor de un tono que sorprende por la manera en que diverge con todo lo oído anteriormente. Incluso el registro de Lykaios alcanza profundidades hasta ahora inéditas. Y aunque bien es cierto que su final resulta más convencional, visto lo visto, tampoco escatima éste en la creación de atmósferas desasosegantes y oscuras, lo que amplifica su valía, revelándose finalmente como un epílogo tan negruzco como eficaz.
Un disco que vale un poco por la escritura y ejecución y un mucho por las sensaciones que es capaz de generar en el oyente. Un trabajo de esos que va más a las tripas que al cerebro. Si entras en el oscuro viaje que Rituals Of The Dead Hand proponen y te dejas llevar por los largos desarrollos y las oscuras atmósferas que construyen, más que presto y dispuesto a dejarte arrastrar, no habrá salida posible. Por ahí, pocas pegas. Yendo más allá e intentando ser más analíticos, es cierto que hay cosas que me chirrían, o ideas que yo habría planteado de distinta manera, pero tampoco me parece que alcancen a enturbiar el resultado global. Así que ya sabéis, luces fuera y a disfrutar. O no.
Texto: David Naves