
Formados en la ciudad mexicana de Monterrey en 2010 por el guitarrista y compositor Ricardo Escobar y el bajista Antonio Valdés y más tarde emigrados a tierras finesas, en pos de “perseguir el sueño de construir música en el propio país donde radican gran parte de sus influencias”. Al dúo transatlántico se les unen en 2018 los músicos locales Jon Welti (guitarra), Niko Sutinen (teclas), Ville Nummisalo (batería) y Tuomas Antila (voz). “Symphony Of The Night” salió al mercado el día 19 de marzo, en los habituales formatos físico y digital, a través del sello también finlandés Inverse Records.
El inicio de este “Symphony Of The Night” inicia abrazando los cánones más tocones del género, recordando, puede incluso que rememorando, más a bandas como Norther o Children of Bodom y menos a At The Gates o Dark Tranquility. “Black Swan” se entrega al derroche sinfónico, pero lo hace en su punto justo, sin apabullar. Contiene, además, varios buenos solos durante el puente central y es dueño de una producción a la altura. Lástima que el sello no nos envíe datos al respecto pues hay gente aquí que ha hecho su trabajo de forma notable y se quedará sin créditos por mi parte.
“Tears Of Fire” contrae la oferta, al tiempo que le añade mayor profundidad gracias a una faceta ornamental de corte más épico y pronunciado, sin dejar por ello de descansar sobre la casi hiperactiva batería de Nummisalo. Poco sorprendente en lo gramático y salvada en gran medida por una buena labor en lo ejecutivo. Se me ocurren pocas cosas más finesas que el arranque de “Belegar”. La serie de riffs y melodías que adornan el pequeño prólogo tienen, de nuevo, poco de sorprendentes, innovadoras o rupturistas, pero funcionan. Es un formato este mil y una veces probado y, por ahí, su eficacia persiste inasequible al desaliento. Si algo funciona no lo cambies. De todas formas, es a medida que se aproxima al puente central que todo adquiere una mayor diversidad. Y personalmente diré que un mayor interés. Gramática mediante, resulta más atractiva y poliédrica a medida que se acerca al epílogo, pero estoy abierto a debate.
El estupendo primer tercio de “Daughter Of Twilight” viene para moderar el paso, atemperar el ritmo y circular sobre arenas más tranquilas. En esa reducción del tempo subyace una escritura más abierta que en el trío de cortes que la preceden. Gana también en melodías, y Antila suena más feroz que nunca. Se estandariza a medida que alcanza su tronco central, pero empatizo con la forma en que no llega nunca a ser del todo predecible. Uno de mis cortes favoritos del debut de esta banda entre nórdica y ultramarina. “Beyond The Veil” encauza de nuevo el tono hacia terrenos menos explorativos, que encuentran buena rima en aquella “Black Swan” que inauguraba el disco. Uno de los cortes más notables en lo que a la actuación de Sutinen a las teclas se refiere. También destacable por la buena serie de riffs en que se sustenta, y que vuelve a tener en lo sencillo de su andamiaje su punto más débil.
Mucha pompa y boato para una interesante “Eternity”, llevada a buen término de nuevo por una estupenda ejecución, pero que resulta, además, más florida y plural en lo compositivo, acercándose más a “Daughter Of Twilight” y dejando entre medias otro gran desempeño por parte de Sutinen. Estupendo puente central, que si bien roza por momentos lo masturbatorio, no puedo decir que llegue a descarrilar. Otra de mis favoritas. Siendo como es un corte más directo, en gran parte por lo escaso de su duración, es apreciable como “Dancing With Shadows” es capaz de jugar con el tono general del álbum, incorporar grandes detalles en lo gramático y dejar, de paso, uno de los riffs más interesantes del trabajo. Escasa y, aún así, redonda.
“Ulthima” deja la sensación de que la banda ha puesto todos los cilindros a trabajar. Se conduce sobre un mayor brío rítmico, ennegrece el tono, se acompaña de una buena carga de arreglos, amplifica miras en lo gramático y redondea con otro gran desempeño técnico. No se podía dejar nada al azar tratándose del corte que da nombre a la banda, desde luego. Cierre para el corte que, en este caso, da nombre al disco. Este “Symphony Of The Night” con un riff cabalgante de los de toda la vida durante el prólogo y que a buen seguro hará las delicias de los más talluditos. Sorprende sobremanera en estribillos al sonar no demasiado distante de bandas de viking a la Ensiferum, Wintersun o, barriendo para casa, Incursed. Un cierre que le da otro color al disco y que tal vez sea un primer esbozo del camino que Ulthima pretende seguir en un futuro. El tiempo dirá.
La notable falta de originalidad presente es algo que, personalmente, puedo perdonar a un primer largo. Tiempo habrá en un futuro de asentarse y crecer tanto como músicos como compositores. Tras lo oído aquí creo que está en sus manos. Por lo pronto han arrancado su carrera entregando un disco más que digno en lo técnico, en ocasiones atractivo en lo gramático y cuyas lineas maestras muestran un respeto por el género casi reverencial. Disco de género, por tanto, con todas las ventajas e inconvenientes habituales de los discos de género y que encandilará sin remedio a los fans de las bandas citadas durante la crítica. Avisados quedáis.
Texto: David Naves