Reseña: Scream Collision «Memories» (WormHoleDeath Records 2021)

Los inicios de estos Scream Collision vendrían a ser los de tantas otras bandas alrededor del globo terráqueo, esto es, como banda de versiones. Ocurrió en Atenas, allá por 2017, y no ha sido hasta ahora que han fichado por Wormholedeath de cara a editar este “Memories”. En el seno de la banda atenea encontramos a George Labrakos (batería), Evgenios Diamantidis (bajo), Georgios Christodoulou (teclados), Johnie Chorianopoulos (guitarra) y Giannis Pantelaios (voz).

El interior de este “Memories” acoge la historia de un hombre en plena lucha contra sus demonios internos y cómo sale victorioso de ellos, si bien comentan desde el sello italiano que se trata de un concepto un tanto “libre” ya que cada canción posee su propia personalidad dentro del álbum. Veamos cuánto hay de cierto en todo esto.

El inicio con “Mess Inside My Head (Memories)” no podría ser más versátil. La sinfonía que acompaña al prólogo, cómo transita después por el rock más liviano y la forma en que alcanza un estribillo donde resuenan ecos de unos Queensrÿche de finales de los 80, pueden dar fe. Diversa y bien escrita, una coctelera agitada, que no mezclada, que en lo técnico alcanza su punto álgido durante el estupendo epílogo. Un entretenidísimo arranque.

Nightmares” vuelve a regalarnos otro inicio sinfónico, si bien esta segunda entrega muestra una mayor desnudez en estrofas, bien aprovechada por el bajo de Diamantidis. Se endurece a medida que camina hacia el puente central, donde echo en falta una producción con algo más de pegada, pero que en cualquier caso da pie a un buen solo de Chorianopoulos primero y a un buen epílogo después. Pantelaios sabe moverse sin alcanzar una autoexigencia que descubra sus carencias como sí hará en otros cortes de “Memories”.

Un riff muy marcial comanda el interesante prólogo de una “The Last Straw” que aproxima a los griegos a terrenos más metálicos, en algún punto entre Symphony X, Nevermore y Control Denied. No conecto igual que con el par de cortes que la anteceden, pero ello no quita para que aprecie en buena medida el riff en que se sustentan las estrofas o la buena labor técnica que corona el puente. Pero en líneas generales la noto algo falta de la personalidad que sí tienen muchas de sus compañeras de tracklist.

Con “Asylum” llega la canción más larga de este “Memories”. Elegantísima en su prólogo. No ya por ese piano de Christodoulou sino también por los bonitos dibujos de la guitarra de Chorianopoulos y que acompañan a una línea vocal casi impoluta. Tras ese buen arranque se irá hacia terrenos más grandilocuentes, subrayados por una buen aporte coral y donde tan sólo echo en falta una mayor presencia de la base rítmica. Para el epílogo quedan coros opulentos, un apañado solo por parte de Chorianopoulos y una escritura un tanto formal y predecible. Su tono divergente con respecto al disco se convierte aquí en el mejor aliado. Suma en lugar de restar, como creo que ocurría en “The Last Straw”.

Así las cosas, “Awol” se arriesga con unos indisimulados toques funkeros en la construcción de unas estrofas con las que cuesta poco esfuerzo conectar. Sorprende, por tanto cuando irrumpen los estribillos siendo como son los más viscerales y poderosos de todo el trabajo. Uno de esos cortes bipolares que tanto se estilan últimamente, resuelto aquí con buena mano, gracias en buena medida a una buena ejecución. Ojo al solo de Johnie en el epílogo.

Invincible” vuelve a traer a mi memoria a la banda de Michael Romeo, más por los arreglos en que se apoya que por lo avezado de su escritura. Marca un mayor acercamiento a territorios metálicos, lo que la conectan de forma inmediata con aquella “Nightmares” de comienzos del álbum. Le encuentro más pegas en cuanto a sonido (la voz de Pantelaios altísima en la mezcla) que en términos ejecutivos. Sea como fuere, otra de mis favoritas del debut de los griegos.

Rigged Game” marca un viraje al pasado que pronto emparenta con los Deep Purple más lucidos, salpicado aquí y allá de toques más rockeros, y que si bien resulta poco sorprendente en términos gramáticos, no puedo decir que me aburra. Un final despreocupado, casi un verso libre, y que deja buenas sensaciones en general.

Treinta y ocho minutos. A nadie se le escapa que este es un disco que se queda un tanto corto. Y es una pena porque las siete canciones que componen este “Memories” muestran todo un abanico de influencias que bien podrían haber dado pie a alguna entrega más que redondease el producto final. Esa brevedad, junto con una producción algo falta de pegada, cuando no desequilibrada, son los puntos más negativos de un trabajo, en general, bien construido, portador de algunas interpretaciones a buen nivel y que ya da visos de la fuerte personalidad de los griegos.

Texto: David Naves

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