Reseña: Killing Addiction «Mind Of A New God» (Xtreem Music 2021)

Aunque formados a finales de la década de los ochenta del pasado siglo, “Mind Of A New God” es tan sólo el segundo disco de estudio para la bestia de Florida Killing Addiction. Cinco años les llevaría a los americanos debutar con “Omega Factor” con el desaparecido sello JL America para rápidamente adquirir estatus de banda de culto dentro de la escena extrema. Tras el parón que los mantuvo inactivos entre 1998 y 2006 y una diversa serie de Ep’s, la banda arremete por fin con un segundo largo donde encontramos al nuevo miembro Devon McDonough (guitarra) junto a los clásicos Chris York (batería), Chris Wicklein (guitarra) y Patrick Bailey (bajo y voz). Grabado en el Helton Music de su natal Ocala (Florida) y con arte de Samuel Araya (Cradle of Filth, Dark Moor, Elvenking…) veía la luz el 1 de junio en formato CD, digital, vinilo de 12″y cassette a través del madrileño Xtreem Music.

Tema título y apertura, “Mind Of A New God”, elude todo tipo de pompa y transfiere prácticamente desde su primer acorde toda la rabia que se le presupone a un disco como este. Metal vigorizado por una producción que alberga sin opacar todo el andamiaje instrumental de un death metal vibrante por diverso e interesante por ejecución. Tema corto (ni tres minutos), sí, perfecto aperitivo no obstante del disco que se nos vendrá encima. “As Utopia Burns” se sirve de una gran serie de riffs en su prólogo para desde ahí construir otro corte vibrante, de voces cavernarias, ritmos alternos y cierto toque marcial en sus estrofas. Goza, no obstante, de buenos detalles melódicos en unos solos apostillados y caóticos en la más pura tradición de los ineludibles Slayer de mediados de los 80. Mayor vigor a medida que transita un puente central de purísimo y añejo death metal pata negra floridana.

Más evidente en términos gramáticos, enfrascada en esa clásica confrontación entre estrofas machaconas con otras donde la batería de Chris York alcanza la zona roja del tacómentro, “Prophecy Armageddon” resulta en un corte tan predecible como entretenido. Clásico y atemporal. Grandes dosis de doble bombo y uno de los riffs más interesantes del álbum para una oportuna “Destroyer Of Worlds” que, sin tampoco abandonar el canon más clásico, desarrolla el suficiente nivel técnico como para resultar apetecible. Porta algún guiño thrash en el previo a un tronco central de corte melódico que, sin abrazar del todo el exhibicionismo, nos regala la cara más ¿amable? del cuarteto. 

Buena parte de “Lives Unworthy Of Life” recuerda a cortes anteriores por gramática, en especial a “Prophecy Armageddon” por esa alternancia en ritmos, resultando más poderosa en términos técnicos, detalles de producción inclusive, que compositivos. Más machacona y también diversa durante un epílogo que alcanza cotas grooveras algo desubicadas pero sorprendentes. “Dark Realm Atrocity” marca el paso desde un prólogo de puro thrash añejo cuyo toque distintivo viene más por el oscuro registro de Bailey que por sus riffs o su base rítmica. Devaneará después con un death metal veloz si bien no exento de melodía, para conformar otro de los temas grandes del disco en cuanto a escritura.

Condemned To Nothingness”, adelanto del trabajo allá por las primeras fechas de mayo, se adentra en la faceta más machachona del cuarteto norteamericano, resulta poco lúcida en el plano compositivo y nada espectacular en el técnico, al punto de que me cuesta encontrarle acomodo dentro del álbum. De alguna manera trata de representarlo, pero al final no logro deshacerme de la sensación de que resta más que suma. Por qué la banda, el sello o todos a una decidieron que este fuera el anticipo del disco es algo que escapa por completo a mi comprensión.

Sea como fuere, curiosamente, el final del álbum da cobijo a los dos cortes más extensos del mismo. El primero de ellos es este “The Chaos Older Than Time” cuyo prólogo lleva al disco a lindar con el doom más épico sin absolutamente ningún tipo de remilgo, termina derivando hacia un death metal acompasado y cadencioso, desbordado de doble bombo y librado más por ejecución que por escritura. El cierre “Altered At Birth” sí me resulta más atractivo en términos gramáticos. Ejecutivos incluso. Y aunque no sea capaz de abandonar los cánones más evidentes, con guiños al proto-death más elemental inclusive, arrastra una composición atractiva y algunas melodías dignas de escucharse, rematando un disco quizá no sorprendente pero sí resultón.

Ep’s al margen, ha habido que esperar mucho tiempo por un disco completo de Killing Addiction y el resultado puede congelar a más de uno. En términos temporales inclusive, con esa poco más de media hora que alcanza en sus nueve cortes. Pero en el álbum conviven buenas ideas. Todas, o más bien casi todas, refieren claro a cánones muy clásicos, muy elementales, están las más de las veces bien ejecutadas e intencionadas y no dudo serán del agrado de los suyos. Servidor tal vez les habría exigido  un punto más que separase al segundo de los floridanos de la masa ingente de discos de death metal que nos inunda, pero tampoco puedo decir que salga decepcionado de este “Mind Of A New God”. Esperando ya al tercero.

Texto: David Naves

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