Reseña: Lykhaeon «Opprobrium» (Repose Records 2021)

Segundo largo para el dúo de black metal de inspiración helénica y mitológica, si bien de origen suizo, Lykhaeon. Esto es: Kerberos (bajo y voz) y Meister T. (guitarra y voz). Formados en 2013, cuentan ya con un disco en su haber, autoeditado, de nombre “Tanz Der Entleibten” (2015) y el Ep de dos temas “Ominous Eradication Of Anguished Souls”, esta vez bajo el paraguas de Godz ov War Productions (2018). Ahora nos llega este “Opprobrium” vía Repose Records con J como batería de sesión,  masterizado por VK de Vassafor o Temple Nightside y adornado por el bonito artwork de Elijah Tamu (Spectral Lore, Midnight Odyssey, Our Survival Depends on Us…). El disco está en la calle desde el 21 de julio en formatos digital, CD y en dos ediciones diferentes de vinilo.

La propia “Opprobrium” es la encargada de arrancar el disco. Y lo hará partiendo desde una calma tensa, oscura, indómita, quebrada más adelante por una suerte de metal acompasado, monolítico, no exento de cierta cadencia, reverberante y hasta cierto punto angustioso, con cierto regusto a Temple Nightside (la elección de V. Kusabs, por tanto, resulta cualquier cosa menos casual) y que en cualquier caso sirve como poderosa introducción a una “A Stain Upon Celestial Rule” que, ahora sí, deriva de forma violenta hacia patrones más propios del black metal. Son once minutos comandados por una gramática abiertamente diversa, preñada de ingentes cambios tanto rítmicos como tonales, estos últimos ayudados por una producción deliberadamente oscura y cavernosa. En su tronco central irrumpirá, a pecho descubierto, la faceta más técnica del dúo, que dará paso a la más pesada y grandilocuente después. Estupendo segundo corte.

Abducting The Seed” es pura intensidad casi desde el primer acorde. Es otra entrega extensa (9:05) que igualmente se apoya en gramáticas de una diversidad y un dinamismo verdaderamente aplastantes. De ese ir y venir, como suele ocurrir, podría achacársele cierta falta de cohesión, si bien es cierto que el dúo sabe bien cómo administrar los obligados cambios de tono que inundan la composición. Machacona y amenazante en las partes más lentas, más marcial después mientras transita a bordo de un medio tiempo que comanda el buen doble bombo de J y ligeramente más convencional después. Y aunque tengo la sensación de que no brilla igual que su predecesora en el aspecto técnico, tampoco baja éste del aprobado en ningún caso.

Descent Into Ruinous Splendor”, que anticipó al disco allá por el mes de mayo, resulta en una apuesta decidida por la cara más extrema y veloz del dúo, que no obstante ofrece buenos detalles técnicos mientras pergeña una composición que si bien no brilla con la misma fuerza que los cortes grandes del álbum, tampoco puede decirse que se trate del habitual adelanto mediocre y desechable.

Se podría decir que todo retorna a la normalidad al alcanzar “Scorching The Wings Of Destiny”. De elegante prólogo y dramático giro hacia un black metal más convencional después, vuelve a apoyarse sobre otro andamiaje rico y diverso donde Meister T. dejará algunos de mis riffs favoritos de todo el trabajo. Encomiable labor de J tras los parches. No tanto por velocidad, que también, sino por lo diversa en ritmos y rica en matices que resulta su línea de batería aquí. Abrazará una calma chicha después, en clara rima con el prólogo del álbum, que nos devolverá la faceta más mística y oscura de estos Lykhaeon, y otro gran despliégue gramático en su largo tercio final. Redonda.

Hay coros dentro de “The Whorish Arrogance Of Immortals” que no dudarán en hacer de este uno el corte más diferente en lo tonal de este segundo disco de Lykhaeon. También en la guitarra de Meister, que declama aquí sus afiladas líneas entregando más destellos de luz, lo que termina por conferir a esta penúltima entrega un aura muy particular. No exógeno, pero casi. Bajo ese viraje tonal refulge su black metal retorcido de siempre, sus cambios de ritmo, la atmósfera oscura, las voces agónicas, los coros sombríos. En su tercio final virará de forma abrupta para que Meister T. deje un llamativo solo de guitarra y de ahí, al epílogo, dejar un cierre redondo. El cierre será para los apenas dos minutos de oscuridad instrumental de “To Salvage The Seed”.

Con sus más y sus menos, “Opprobrium” puede estar fácilmente entre los discos de black metal más interesantes que he podido oír en lo que llevamos de año. Si no aburre, rozando como lo hace la hora de duración, es gracias al dinamismo de unas canciones entregadas magníficas a nivel gramático. Hay mucha sabiduría en estas composiciones, también en la forma en que están arregladas y en las sensaciones que logra transmitir. Y aunque esa “Descent Into Ruinous Splendor” no alcance las mismas cotas que el trío de temas gordos, tampoco creo que alcance a desentonar La producción, que de primeras puede chocar por oscura y reverberante, finalmente termina por encajar como traje a medida. En definitiva un gran disco para todo fan del buen black metal que se precie.

Texto: David Naves

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