
Poca info, y a veces está bien así por la forma en que el hermetismo contribuye a alimentar en cierta manera la magia que emana del proyecto, la que nos llega del dúo astur La begoñaverónica. Curioso nombre que fue, claro, lo primero que me llamó la atención. Y como todo tiene su explicación, apuntar que el nombre proviene de “una superstición que tienen los toreros” y que la banda aprovecha para “desearles de vuelta todo el mal que provocan”. El disco, si se le puede llamar así a estos apenas 18 minutos de música, vieron la luz en los Breakdown Studios con el Sound Of Silence Nefta Vázquez a los controles y puede encontrarse en su perfil de bandcamp.
“Alborá” propicia un arranque denso y cenagoso, en cualquier caso muy clásico, lleno de resonancias oscuras, movido en cadencias muy marcadas y repetitivas, que dará pie a una “Neñu Gela” de nuevo tenue y apagada, que sin abandonar la quietud del inicio, añade una pizca más de mordiente a la mezcla, así como una estructura más rica y diversa, con especial atención a su tramo final. “La Llomba” se inunda de crust callejero y aires punkarras para aprovechar su apenas minuto de duración en entregar tanta calma gramática como brío interpretativo.
“Solapeña I (subida)” rebaja el brío previo para ejercer de brevísimo anticipo a una “L’Antroxu Bimenes” que tiende sin remilgos hacia el black metal más clásico, nuevamente bajo un fortísimo influjo punk en su arremetida y que resultará, finalmente, en uno de las ofertas más interesantes de esta pequeña obra. “Solapeña II (baxando)” introduce a su vez una “El vampiru d’Avilés” que porta la gramática menos previsible de todo el conjunto. En ningún caso atribulada ni falta de cohesión, aupada gracias a una estupenda línea de batería y cuyo tono se atreve a divergir, a ratos, con el imperante dentro del disco.
La pequeña y tranquila “Solapeña III (escaecimientu)” será la encargada de trasladarnos a una “Tapecer en Pedrosa” cuya gramática bicéfala, movida entre la calma y la rabia, añadirá las pocas voces que alberga este curioso artefacto. “Martinón (Llué)” cerrará este “La begoñaverónica” a medio gas, en un corte que me recuerda a aquellos Dartkthrone del (a menudo) poco valorado “Panzerfaust”.
Uno de esos trabajos que si parpadeas puede que te lo pierdas. En el cuarto de hora largo de música que nos ocupa caben las suficientes ideas como para, al menos, enarcar alguna ceja que otra. Suficiente diversidad gramática pese a lo escaso de su desarrollo como para resultar interesante y, si bien puede que no alcance cotas extraordinarias en cuanto a ejecución, no es menos cierto que hay varios riffs por ahí que me llaman la atención. Si tendrá continuidad o se quedará en una mera anécdota dentro del metal asturiano en particular, sólo el tiempo lo dirá.
Texto: David Naves