
Nueva entrega para estos death metaleros de Ermua tras nada menos que siete años desde aquél “Idolatry Of The Unethical” (New Standard Elite). La banda, que repite sello para este “Ominous Flesh Discipline”, está formada a día de hoy por los Numen Eihar (batería) y Jabo (guitarras), además de Pe (guitarras) y Cosme (bajo y voz). Este quinto largo de los vascos, en la calle desde el 10 de agosto, contó con mezclas de Walter Tuzzeo en el Legarre Studio y posterior master del guitarrista de Vile Colin Davis (Condemned, Decrepit Birth, Defeated Sanity, Deeds of Flesh, Thy Catafalque…) en Imperial Mastering. Finalmente, el arte de Lordigan (Putrid Pile, Mental Cruelty, Ingested…) adornó la portada.
“Interbreeding Animosity”, a la vez tema apertura y adelanto, parte de la a veces tan habitual introducción oscura y acechante hacia un brutal death seco y directo, de guitarras abrasadoras, voces pútridas y una escritura si no sorprendente, sí que lo bastante ágil como para mantener tu atención. Algo de Devourment en las partes más pesadas y de los Cryptopsy primigenios en las más veloces para conformar un eficaz arranque.
“Maniacal Disturbance” amplificará la dosis de blast beats en una primera parte entregada a la cara más atroz de los ermuarras, para después confrontar a ella la habitual dosis de slam, si bien siempre lejos de la caricatura. Esto es: sin excesos y de forma solidaria al global de la canción en cuestión y no contra ésta. Estupenda línea de batería de Eihar, por cierto, empequeñecida si acaso por un sonido un tanto plastiquero. Mínima introducción oscura y electrónica para una “Compelling The Epidemic” que, tronco central al margen, representa una de las mayores apuestas del disco por el death rápido y conciso, en detrimento de los pasajes más densos o machacones. De resultas de ello adolece quizá de una escritura más ágil o diversa, pero de todas formas resulta tan efectiva por interpretación que poco importa.
Y como entrega más rácana del disco en cuanto a duración, poca sorpresa al ver que “Descending Into Psychodrome” apuesta de nuevo y en gran medida por la cara más veloz de estos brutalistas vascos. Resulta no obstante lo suficientemente dinámica en su construcción como para alcanzar a ser relevante y su tronco central, pesado y arenoso, me resulta uno de los más atractivos de todo el trabajo. Quizá una introducción como la de “Unstained Exploitation” resulte un tanto anodina, por redundante, a estas alturas del cuento. Sin embargo tras ella emerge otra entrega que si bien no sorprenderá a ningún habitual del género, porta una serie de riffs en su desarrollo la mar de eficaces. Más en las partes rápidas que en las más arrastradas, si bien creo que esto atiende más a los gustos individuales de cada uno que a cualquier otra consideración.
“Delirious Urges”, que por momentos me recuerda a los mejores Suffocation, resulta tan interesante por trazo como predecible en la amalgama de riffs que incorpora, resultándome finalmente no fallida pero sí un tanto carente de chispa. Y la final “Formless Transmigration”, corte más generoso en cuanto a duración de este “Ominous Flesh Discipline”, funciona en la medida de sus ambiciones, sin apenas malgastar un segundo en incorporar a su trazo ágil y dinámico buena parte de todo el ideario que impulsa al disco: cuando tiene que ser pesada, lo es más que ninguna otra. Cuando la batería vuela, lo hace inasequible al desaliento. Y si bien no atraviesa por ningún riff inesperado o sorprendente, al final, entre unas cosas y otras, la sensación es tanto de agotamiento como de satisfacción. Estupendo cierre.
Tan poco sorprendente como conciso, centrado y eficaz. Disco de género a las buenas y a las malas, ágil por escritura las más de las veces, a ratos más que notable por interpretación y donde no caben la sorpresa ni la innovación pero tampoco la apatía o el aburrimiento. Un más que interesante y meritorio regreso.
Texto: David Naves