
Que dos personalidades tan inquietas y prolíficas como las de Dave Rotten y Rogga Johansson llegaran a cruzarse algún día era una mera cuestión de tiempo. Ocurriría allá por 2004 y, de forma embrionaria, el dúo operaría bajo la denominación Deadbreath para, finalmente, adoptar Putrevore como nombre definitivo en 2007 y entregar un interesante debut de nombre “Morphed From Deadbreath” al año siguiente. Le seguirían “Macabre Kingdom” en 2012 y “Tentacles Of Horror” en 2015. Y entre medias, sendos splits con los mexicanos Putrefact y los neerlandeses Grim Fate. Ahora, tras nada menos que seis años en barbecho, nos llega un “Miasmal Monstrosity” donde el dúo hispanosueco vuelve a recurrir al batería Brynjar Helgetun, quien además ha corrido con las mezclas del álbum en sus Brainjar Studios, así como a las hábiles manos de Andriy Tkalenko (Daemorph Art) para ilustrar la portada. Veia la luz el 5 de octubre en CD, 12” LP, cassette y diferentes formatos digitales vía Xtreem Music.
Oferta más extensa del álbum y a la vez apertura del mismo, “Those Who Dwell Beyond”, desprovista de toda pompa introductoria, pronto deriva en un trazo abiertamente bicéfalo entre la cara más descosida y veloz de Putrevore y la más fangosa y arrastrada. A lomos del que es, seguro, el sonido más oscuro de toda su trayectoria, cocina un arranque poco original en cuanto a su trazo alternante pero bien eficaz como anticipo y a la vez resumen del disco. “Vortex Devourer” ahonda en esa senda en cuanto a gramática, si bien su tono resultará un tanto más luminoso que el de su antecesora. Por el registro de Rotten en parte pero sobretodo por una guitarra de Johansson que habrá de dejar destellos aquí y allá que afianzarán ese viraje. Nunca fuera del guión establecido en cualquier caso pero desde luego palpables y notorios.
“Terrible End Of The Conjurer” resultará en una de las entregas más furibundas, frenéticas y coléricas del álbum. La maraña de blast beats que traza Helgetun tiene como compañía unos riffs, cierto es, un tanto simples, descerrajados eso sí con toda la mala baba hasta llegar a un puente central más tendido, atmosférico incluso, que nos conduce hacia un epílogo menos previsible de lo que cabía esperar. De mis favoritas. “Clad In Skin And Rot”, por su parte, se adhiere a la tradición de temas hasta cierto punto pegadizos, propia de cortes como “Through The Vortex To Aeons Past” de su anterior álbum. Un tanto por el riff de Rogga en estrofas y un mucho por la cadencia de la batería de Helgetun sobre las mismas. Trazo diverso y atractivo, algún que otro solo de Johansson y la sensación final de estar ante uno de los cortes más peculiares del disco.
“Bloodlust Of The Sleepers”, a lomos de uno de los mejores prólogos del álbum, construye sobre un trazo pesado, en la vena de los Incantation más cavernarios, uno de los cortes más exógenos de todo “Miasmal Monstrosity” en cuanto a tono, donde todo resulta tan pesado como extraño, tan asfixiante como monolítico. Un descenso a los infiernos dentro de un disco ya de por sí oscuro y negruzco. Así las cosas, el tema título “Miasmal Monstrosity” resultará mucho más elemental, cabalgando de nuevo a lomos de una escritura que parece querer rimar con la del tema apertura y donde a pesar de haber poco lugar a la sorpresa, disfruto en buena medida de la serie de riffs desplegada por el guitarrista de Gamleby.
El prólogo de “The Fleshmen Awaits” persiste en mostrarnos la cara más veloz del dúo, si bien su trazo subsiguiente transcurre en su habitual serpenteo entre blast beats incesantes y partes más atemperadas. Es aquí donde emerge la cara más melódica de Johansson como eficaz contrapunto a la ennegrecida tesitura de un Dave Rotten en su registro más abisal. “With Tentacles Adorned”, adelanto del álbum allá por el cinco de agosto, aprovecha de nuevo para habitar a medio camino entre los Putrevore más veloces y los más pesados, resultando a término algo simplona en cuanto a escritura pero, supongo, más que eficaz como introducción de un trabajo como este:
El escueto final “Consume All Flesh” se adhiere en gran parte a la cara más monolítica y arrastrada de su particular visión del death metal, trayéndome de nuevo a la cabeza a la banda de John McEntee, y rompiendo la dinámica únicamente durante su más ferviente y algo desatado tronco central. Un cierre que quizá merecía algo más de desarrollo.
Comparado con su inmediato predecesor, este “Miasmal Monstrosity” pierde en tiempo lo que gana en crudeza y pesadez, resultando de forma inequívoca la oferta más cavernaria de todas cuantas han tenido a bien editar desde aquél “Morphed From Deadbreath” de 2008. Rotten, como viene siendo habitual en la banda, enfanga su registro más allá de toda legibilidad y la guitarra de Johansson acompaña las más de las veces con riffs tan clásicos como putrescentes, llenos de requiebros negruzcos y chirridos imposibles. Todo ello sin sorpresas y, a excepción hecha de la curiosa “Bloodlust Of The Sleepers”, siempre dentro de los cánones esperados, como disco de género que es, pero sin resultar en ningún modo impostado ni fingido. Dicen que no hay quinto malo, pero de momento, el cuarto de estos dos me ha dejado más que satisfecho.
Texto: David Naves