
Redención son una joven banda arancetana formada allá por el año 2015 y que cuenta en su haber con los largos “Zero” (Foque) en 2017 y “Abruptum” (Maldito Records) en 2019. Ellos son el par de miembros fundadores Sergio Gómez (guitarra) y Jason Simmons (batería) además de David Peñalver (voz), Alex Posilio (guitarra) y Javier Díaz (bajo). Este Ep de cuatro temas que lleva por nombre “Derrota y Destino”, al igual que su anterior obra de estudio, vuelve a contar con producción, grabación y mezcla por parte de Carlos Escobedo (Sôber) en los madrileños Estudios Cube, para que posteriormente el prestigioso Dave Donnelly (Red Hot Chili Peppers, Slash, Aerosmith, Mötley Crüe…) masterizase las pistas resultantes en su estudio de la ciudad de las estrellas. En la calle desde el 14 de septiembre a través de Maldito Digital.
El cadencioso y tranquilo arranque de “Tu Héroe Interior” no deja vislumbrar la tensión y el brío que la banda desplegará toda vez irrumpan esas estrofas. El doble juego vocal ayuda a agrandar el poso contemporáneo de un tema apertura de sonido intachable, no cabía otra con semejantes créditos, pero que quizá echa en falta un estribillo con algo más de gancho. Interesante trazo el de su puente central en cualquier caso, coronado por un solo más que correcto y que conduce hacia un final con algo más de brío. Correctísima en cualquier caso.
“Derrota y Destino” ensombrecerá el tono, adoptará guitarras más livianas y desnudará unas estrofas que no tienen reflejo en ningún otro corte del Ep. Esa calma logrará amplificar el impacto de unos estribillos más enérgicos primero y del estupendo solo de guitarra que irrumpirá después. “La Marca”, que anticipó al Ep allá a finales del mes de junio, parte desde un prólogo que vira sin complejos hacia territorios mucho más clásicos. Y por ahí funciona bien tanto por su buena ejecución como por la forma en que se contrapone al resto de temas de este “Derrota y Destino”. Una base rítmica que gana en presencia, así como esas guitarras en constante derroche melódico, puntos álgidos de esta buena hibridación entre épocas.
Y para cerrar, qué mejor que este camaleónico “El Pozo de los Mortales”, que traerá aparejados varios de mis riffs favoritos de todo el Ep y alguna que otra línea de voz más que notable, si bien no alcanzo a conectar del todo con el aspecto lírico de la misma. Lo que no deja de ser una mera cuestión de gustos y no tiene mayor importancia pues no dudo que habrá quien la escuche y le parezca digna de Francisco de Quevedo. Gustos, ya se sabe. A nivel melódico resulta bien trazada y ejecutada con gusto y mimo, resultando finalmente en un cierre más que digno.
Buena hibridación entre clasicismo (menos) y contemporaneidad (más) para un cuarto de hora de metal agradable, que enseñorea una rabia en el primer corte que se irá diluyendo con el correr de las canciones en pos de ofrecer una cara mucho más melódica. A la par que asistimos a ese viraje tonal irán surgiendo detalles reseñables a nivel melódico y también técnico, injertos en estructuras, eso sí, eminentemente clásicas las más de las veces. Sencillo, agradable y sincero trabajo.
Texto: David Naves