Reseña: Selfaware «Entropy» (The Fish Factory 2021)

La escena asturiana sigue bullendo imparable. Los últimos en hacerlo son Selfaware, que no es otra que la banda de Luis Alberto Miranda, guitarrista que lo fuera de Leviathan o Innerself. Junto a él en esta nueva andadura encontramos al bajista Jorge Martínez Miranda (Blast Open), el batería José Martínez (Drunken Buddha, Stukas) y al guitarra rítmico y voz Simón Rojas. “Entropy”, que vio la luz el pasado 24 de septiembre vía The Fish Factory, vino al mundo en los avilesinos Estudios Acme de Miguel Herrero.

Chaos Theory” es un arranque elegantísimo, sito a medio camino entre riffs a la Megadeth y una línea de voz que me traslada a bandas como Sanctuary o, por ende, Nevermore, confiere por tanto un thrash con tintes de power estadounidense que terminará resultando, eso sí, más lúcido por ejecución que por escritura. Una buena carta de presentación en cualquier caso que introdujo al disco allá por comienzos del mes de septiembre.

Cognitive Closure” arrastra tras de sí un prólogo de tonalidades mucho mas heavies, si bien pronto discurrirá hacia un tono más parejo al resto del álbum. Rojas vuelve a trazar otra atractiva línea de voz, si bien es cierto que ésta ha quedado un tanto opacada en la mezcla final, en especial durante estrofas. En cualquier caso disfruto de ese aire un tanto marcial que entrega, así como de su construcción ágil y alternante. Hay hueco, claro, para un estupendo solo de Miranda previo al epílogo y, en líneas generales, todo me engancha y me funciona.

De esta “Keep The Wolf From The Door” que pasa por ser la entrega menos ambiciosa en cuanto a duración de todo el debut quizá uno esperaría a priori un corte desbocado y cabalgante, cuando quien se manifiesta en realidad es un metal pesado y rocoso, casi monolítico. Buen contrapunto dentro del disco, si bien más eficaz por el contraste que es capaz de producir con respecto a otros temas que por sí mismo como entidad única, donde acusa una escritura un tanto plana por momentos. “Soul In Pain” calmará aún más los biorritmos del álbum, amplificando el viraje tonal del mismo y trazando por el camino una de esas líneas de voz que, ya os aseguro, suena algo extraña en primeras escuchas pero luego eres incapaz de sacarla de tu cabeza. Sea como fuere, me deja la sensación de un trabajo bien hecho, en especial en lo que a desempeño técnico se refiere. De seguro una de mis favoritas de todo el tracklist.

Terriblemente pegajoso el riff que sustenta una “Dig Two Graves” donde apreciaré también una de las bases rítmicas mejor construidas del disco. Con el punto justo de groove, nunca cercano a la caricatura, aupada por el acertado uso del doble bombo y llena de destellos melódicos por parte de Miranda que convendría no pasar por alto. Si le tengo que poner una pega, ésta serían los poco más de tres minutos y medio que marca en el reloj. Que no te despiste el pequeño prólogo sinfónico de “Damage Is Done” pues estamos ante una de las propuestas más vigorosas de todo el álbum. Tanto en tono, como en escritura, siendo dueña ésta última de una flexibilidad desde luego más que notable, como en un desempeño técnico que alcanza aquí cotas más que destacables. Otro de los grandes puntales de este “Entropy”.

Triage” no vuela tan alto como su inmediata predecesora pero la disfruto igualmente. En especial por la lucida base rítmica en que se apoya, de trazo ágil y desarrollo detallista. Le achaco, si acaso, esa construcción tan evidente, tan embrionaria, pero ya digo que con eso y con todo es un corte que me engancha. “Learned From My Mistakes” se tiñe de una cierta melancolía que no hará sino contrastar con el resto de canciones que la rodean, en una entrega que vuelve a recordarme a los Megadeth del ínclito Dave Mustaine, en especial a trabajos como “Countdown To Extinction” o “Youthanasia”. Un aporte curioso al debut, nuevamente interesante desde el plano técnico y que en gran medida amplifica aún más el rango tonal de este debut. Acertadísima.

El prólogo tranquilo aunque tenso de “Demonized” contribuye a crear una cierta extrañeza, de tanto en cuanto ésta no posee gran rima con todo el desarrollo que vendrá detrás. Sea como fuere este penúltimo corte del álbum viene a amplificar, y de qué manera, la cara más groove del quinteto, enfrascado aquí en un riff obligadamente frontal, que dibuja por el camino un corte en clara rima con la anterior “Keep The Wolf From The Door”. El fin de fiesta viene dado por una “Pitch Dark” que cierra el debut entregando un tono más oscuro, bien ejemplificado en la oscurecida y casi arenosa línea vocal que desarrollará Rojas. Final contundente a la par que llamativo, coronado curiosamente por uno de los solos más ampulosos de todo “Entropy”. Gran cierre.

Una más que interesante carta de presentación la de estos thrashers asturianos. Detrás del nombre hay músicos de sobrado renombre y por mucho que se trate de un debut, al final la experiencia es un grado. Resulta diverso en cuanto a tono, ágil muchas veces en cuanto a gramáticas y generalmente a buen nivel en el plano técnico. ¿Qué más se puede pedir? Pues tal vez un sello más personal que les identifique como entidad propia y les separe de las influencias claras de las que beben, así como una producción dotada de un mayor equilibrio. Detalles nimios y/o fácilmente corregibles en cualquier caso. Sigo pensando que estamos ante un disco de alto mérito, entretenido, digno y eficaz. Nada mal para tratarse de un debut, desde luego. Ánimo y a seguir así.

Texto: David Naves

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