
Pues aquí está lo nuevo del objeto cercano a la tierra (Near Earth Object) N.E.O., la banda en la que se desempeña actualmente Alberto Cereijo el legendario guitarrista de Los Suaves. Y junto a él, la base rítmica formada por Tino Mojón (batería) y Diego P. Castro (bajo) además de la voz de Pedro Regueira. “Punto De No Retorno”, que así se llama este segundo retoño, se grabó a caballo entre los estudios Planta sónica 2 y Pouland con producción del propio Cereijo. En la calle desde el 17 de septiembre vía Maldito Records.
Arranca esta segunda obra con una pequeña introducción que lleva por título “Horizonte De Sucesos” y en sus apenas 60 segundos resuena todo lo espacial que su propio nombre sugiere. Todo para que después irrumpa una más que correcta “Demasiado Tarde” de estrofas apesadumbradas, buen tratamiento armónico en lo referente a guitarras, construcción ágil y estribillo sencillo pero directo, con Regueira brillando con elegancia en los tonos más altos. Una llamada a la unión antifascista pergeña una lírica poco dada a la metáfora. Todo es tan claro y conciso como el propio solo que Cereijo desarrollará durante el puente. Una sentida llamada de atención con el deber de trascender.
“Sin Red”, lejos de descolocar al oyente, reincide en patrones cercanos a los de su predecesora. Vuelven esas ricas armonías guitarreras marca de la casa. El registro de Regueira resuena un tanto más roto mientras que el trazo va volviéndose más diverso, aupado por esos buenos enlaces que se producen entre estrofas. Recurrentes, muy clásicos y académicos, cierto es, pero con no poco brillo y carácter. Hay pequeños rasgos progresivos conforme nos encaminamos al habitual despliegue solista del guitarrista coruñés y tras él un epílogo sin grandes complicaciones. Un corte, en resumidas cuentas, sencillo pero ganchero, de construcción llamativa y digestión sencilla.
“Terapia” si hará de las suyas en cuanto a cambiarle el paso a este “Punto De No Retorno” con esos riffs de corte más machacón durante las primeras estrofas. Así todo, si por algo destaca es por los buenos build-up’s hacia estribillos que entrega. Es cierto que después reconducirá hacia tonos y, sobre todo, ritmos más asimilables al conjunto del álbum, dejando por el camino la sensación de que podría haber sido un punto de inflexión dentro del mismo y se queda a medio camino. En cualquier caso entregará una base rítmica rica y detallada así como una irreprochable labor ejecutiva, presupuesta en músicos de sobrado bagaje como los aquí presentes.
El prólogo de “Punto y Aparte” torna hacia tonos más agradables, también más ligeros, amplificados toda vez irrumpe la ahora delicada voz de Regueira y la cara más diáfana de los gallegos se hace carne. Pasa esta entrega por ser una de las mejor compuestas de todo el tracklist. Ágil, rica en contrapuntos, crescendos, buenas melodías y una línea vocal medida al milímetro y prolija en tonos altos. Cereijo me recordará a sus mejores tiempos en Suaves durante el solo y todo el conjunto me dejará el sabor del mejor rock patrio de siempre. Desde luego una entrega para nada revolucionaria pero de una factura por momentos brillante.
En ese empeño por trazar composiciones atractivas y construcciones ágiles se mueve una “En el Aire” donde adquirirá gran peso la estupenda base rítmica dibujada por Castro y Mojón. De lo más curioso del álbum su desempeño y, desde luego, un acierto a la hora de separar esta entrega de las anteriores. Cierto, encuentro su aspecto lírico un tanto naíf, pero la manera en que está afrontada por Pedro Regueira merece todos los parabienes que se me puedan ocurrir.
“Neolengua” se inmiscuye en tonos más oscuros, sin llegar a cambiarle el pie al disco, pero sí que sonando más marcial, amenazante incluso, a lo que contribuirá el desempeño más turbio de Regueira en estrofas. Por ahí dejará una construcción más monolítica, menos efervescente, más apegada a una concepción eminentemente clásica del género. Y en todo caso he de decir que funciona todo lo bien que cabría esperar. A la vez divergente con el álbum que la aloja pero sin excesos, solidaria a este.
Así pues, la instrumental “Sagitario a*” ofrecerá una cierta parsimonia teñida de riffs de calado más progresivo, que me recuerdan a los Fates Warning más leves, y que hará completamente suya el guitarrista de A Coruña para agrado de sus fans más fieles. A término no puedo evitar pensar que se merecía algo más de desarrollo que esos tres minutos y medio que marca en el reloj cuando su última nota sale por los altavoces.
“Norte”, que conocimos allá por julio, ya ha llovido, resulta en un corte agradable en cuanto a tono, pero cuya letra, con el drama de los refugiado como gran telón de fondo, no podría resultar más desesperada. Se produce así una cierta confrontación entre ambos elementos, que derivará en una sensación algo extraña.
Para el final quedará, a modo de bonus track, una versión del clásico de The Police “Synchronicity II”, que resulta todo lo fiel al original que permite el tono que desarrollan los gallegos. Esto es: más guitarreo, más tecnicismo, más energía… en definitiva más N.E.O..
Esperaba un mayor conservadurismo compositivo en esta nueva obra de los gallegos y hete aquí que el disco me ha sorprendido gratamente en ese sentido. Pasa en un suspiro, destila buen gusto a cada rato y parece consciente de su propio lugar en el escenario actual. No busquéis tampoco grandes alardes, aquí todo parece dispuesto en pos del conjunto y no de los egos de cada uno. Que los habrá, no me cabe ninguna duda, pero parecen haber sido dejados de lado cara a sacar adelante lo más importante de todo, que es esta buena colección de canciones entre la elegancia y la diversidad. Bienvenida sea.
Texto: David Naves