
Largamente anticipado, “Black Harvest” es la vuelta de los asturianos Green Desert Water, que aprovechan aquí para remozar su actual line-up con la entrada de Dani Bárcena (Amon Ra) a la batería. Junto a él siguen Juan Arias García al bajo y Kike Sanchís en guitarra y voces. Añadir también que para este segundo trabajo han contado con las colaboraciones de Kent Stump (Wo Fat) y Álvaro Bárcena (Amon Ra, Electric Buffalo, Los Ministros…).
El disco lo grabó y mezcló Pablo Martínez en el Ovni Estudio de Bonielles (Asturias) y contó con asistencia técnica por parte de Dani Sevillano y Dani Valdes. Más tarde sería masterizado por el propio Sanchís en Green Desert Mastering (Oviedo). Con arte y diseño de Ossobüko Studio, está en la calle a través de Small Stone Records desde el pasado cinco de noviembre.
Los primeros pasos de “Sacred Tree” representan en parte a los Green Desert Water que ya conocíamos. Pero toda vez superado el prólogo, todo se inunda de unas tonalidades propias del doom más embrionario y primitivo, proclamando primeros visos del acusado cambio de rumbo que ha experimentado la banda asturiana con respecto al debut. Renovación, que no revolución, que consolida un primer corte desde luego no ambicioso por duración pero de gran funcionalidad como primera piedra de toque. En riffs, líneas de voz e incluso en ese solo que antecede al epílogo, Sanchís es pura elegancia.
El fugaz prólogo de “Dead Sacred Tree” enlaza con el riff precedente, al que fulminará de un plumazo para propiciar el viraje a terrenos más fangosos de este segundo álbum. Aquí toma el mando de las operaciones un riff angosto y clásico, siendo de todas formas un corte muy bien construido, rico en contrapuntos tanto rítmicos como tonales, que quizá no disponga de la mecha corta de su predecesora pero redondea un nivel en cuanto a ejecución técnica ostensiblemente superior a aquella.
Atractiva y con gancho esta “Too Many Wizards”, de construcción clásica y primeriza, con todos los visos de funcionar como un tiro en futuros directos de la banda asturiana. Construida a mayor gloria de su majestad el riff, resuena con hechuras más propias de su primer disco y por ahí resulta ahora un tanto exógena, que no fallida.
“Black Harvest”, con colaboración del Wo Fat Kent Stump, como no podía ser de otra manera, evidencia y amplifica la faceta más cruda de los asturianos, tiñe de un gran desarrollo técnico su largo e instrumental prólogo y juega más tarde con las cadencias para que Bárcena luzca una estupenda línea de batería. Muy reconocibles esas estrofas casi desnudas donde Sanchís acomoda su registro más cristalino, que vendrán a confrontar con unos estribillos más cargados y poderosos. Contrapuntos clásicos en un corte que sufrirá un verdadero chute de adrenalina en un fantástico epílogo. Estupenda.
“The Whale” traerá el riff más monolitico del disco y diría que de su, por otro lado, aún escasa discografía. Esa crudeza se traduce en un corte un tanto menos variado en cuanto a construcción, dispuesto a entregar la cara más cruda y desnuda de estos Green Desert Water, pero que no obstante ofrece un puente central de gusto indudable.
Con “Shelter Of Guru” estamos ante la oferta más ambiciosa, al menos en cuanto a duración, de todo “Black Harvest”. Apoyada en primer término en uno de mis riffs favoritos del trabajo, rima en gran medida con su debut gracias a ese rock de trazo ágil y diverso, donde aparecerá con fuerza el bajo de Arias García en ayuda del buen solo que corona su tronco central. Tronco central, por otra parte, entregado a la cara más bluesera de los Green Desert, estupenda por desarrollo y que amplía en gran medida el abanico de influencias que anidan en el álbum. Mucho ojo al epílogo furibundo y desatado que la corona.
“Soul Blind” parecerá de primeras la clásica balada a modo de despedida. Y digo parecerá pues es mucho más. Claro, hay calma y tranquilidad durante su largo primer tercio. Dueña, además, de una elegancia y un sonido envidiables. Otra vez sorprende que se pueda sonar así de bien sin ni tan siquiera abandonar las fronteras del Principado. Pero vayamos a lo que nos ocupa, que es cómo esta “Soul Blind” se perderá camino de su tronco central en una maraña de riffs pegajosos y viscerales para finalmente regresar a la calma inicial durante su epílogo. Todo con un saber hacer que parece el de una banda de trayectoria y experiencia mucho mayores. Gran cierre.
Un gran disco. Sobre todo por cómo la banda sigue ampliando miras en busca de su propio sonido, en lugar de afianzar la fórmula ya conocida, coger sitio y acomodarse a verlas venir. Nada de eso. Green Desert Water se tiñen ahora de una mayor pesadez cara a entregar un álbum atractivo, enérgico, delicado a veces, que suena como los ángeles y entrega no pocas ejecuciones técnicas de gran nivel. Sirviéndose de ellas siempre en favor de las canciones y nunca al revés. Mi más sincera enhorabuena.
Texto: David Naves
…una reseña muy maja… ahora que, hablar de todo el personal involucrado en el disco y no hacer ninguna mención al productor tiene pecado… un saludo
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Releído el mail que nos envió el sello y no hay en él nombre que no haya sido trasladado a la reseña. Si sabes quién es, dilo, que lo que no podemos hacer aquí es inventarnos las cosas. Un saludo.
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