
Dicen que a la tercera va la vencida y tal parece ser la fuerza que impulsa la más reciente entrega de los death metaleros épicos de Cornellà de Llobregat, Ravenblood. Este flamante “Resurgent” sucede al debut “Beyond The Ghost’s Pride” de 2013 y a “Essentia”, de 2018, ambos autoeditados por la propia banda catalana. Una banda que, a fecha de escribirse estas líneas, componen Daniel Carnerero (voz), Arnau Vallvé y José Luis Gil (guitarras), Raúl Romero (bajo) y Pau Bonet (batería). Adornado con el arte de Fabián Olarte (Summoning Arts), está en la calle desde el primero de octubre vía On Fire Records.
El prólogo sinfónico aunque remansado de “Phoenix” nos introducirá en un corte clásico, de tono algo apagado, por no decir melancólico, donde mandan las buenas melodías de guitarra pero también esa batería galopante de Bonet. Arranque bien tramado, ágil en su construcción y más que digno en cuanto a ejecución, en especial durante los contrapuntos que surgen durante estrofas entre la abrupta voz de Carnero y el colchón melódico en que se apoya. El sonido, sin alcanzar cotas extraordinarias, cumple por igual en cuanto a fuerza, presencia y nitidez. Una inmejorable forma de inaugurar un álbum de estas características.
El tema título “Resurgent”, que fuera además encargado de anticipar este nuevo trabajo allá por las primeras fechas de junio, si bien de primeras ofrece la cara más orgánica de la banda, toda vez transita más allá del prólogo presenta una estructura clásica, movida por la forma en que la banda colisiona aquí su metal épico y ornamental con tonos más desnudos y retorcidos, casi groovies a veces, convirtiendo a esta segunda entrega en un corte tan bicéfalo como funcional.
El prólogo de “Silence And Death” ya da pistas de la forma en que esta tercera entrega apostará por la cara más épica de los cornellanenses. Que al igual que en la anterior “Phoenix” resulta en una épica revestida de cierta melancolía que, por otra parte, nunca suena fingida o forzada. De nuevo reseñable labor de la dupla guitarrera, en riffs pero sobre todo en el aspecto más melódico, colchón indispensable para uno de los cortes más entretenidos, en términos gramáticos, de todo el trabajo. Impecable epílogo, por cierto.
“Traces Of A Murder” vuelve a cambiarle un poco el pie al disco, apostando por un metal de trazo más enrevesado, cimentado en su inteligente gama de riffs, pero donde echo en falta una base rítmica mejor empastada con el resto de elementos o un tronco central menos conservador. Diverso y atrevido prólogo el de una “Crow’s Call” que me engancha por su construcción ágil pero también por el buen nivel técnico que despliega. Incluso el registro de Carnerero parece adoptar una mayor riqueza en matices. Un tanto coja en cuanto a su faceta sinfónica, lo que por otra parte contribuye a poner en valor la cara más orgánica de Ravenblood. Por lo demás, todo me cuadra y me satisface en un corte que no necesita de una duración hipertrofiada para dar buena cuenta de las capacidades compositivas de los catalanes. Estupenda.
Así las cosas, el inicio de “The Valley Of Oblivion”, con un (inesperado) sabor a Symphony X, sorprende todo lo que tarda en irrumpir un metal de construcción más asimilable a los grandes leitmotivs del disco. Por ahí resultará menos sorprendente que su predecesora, lo que no quita para que estemos ante otra obra ágil en el terreno compositivo, cuyos arreglos tratan, casi de forma continua, de disociarla de sus compañeras de tracklist. No siempre con éxito, es cierto, pero sea como fuere, los toques más virgueros de su tronco central no alcanzan a empachar y su epílogo resulta bien trazado y definido. En suma, otro gran acierto. Siendo como es el tema más rácano en cuanto a duración, era de esperar que “In The Depths Of The Lost Valley” terminase por ser una entrega más directa y agresiva. Que lo hará, pero dejando entremedias no poco lugar al metal más melódico que impulsa a este “Resurgence”. Por cierto, llamativo impás a bajo, piano,voz y puro blast beat durante el puente central.
Raúl Romero hará suyo el prólogo de una “Love Or Truth” que, aún bajo el dominante registro roto de Carnerero, navegará por aguas más tranquilas. Tanto en lo tonal como en lo gramático. Fácilmente el corte que menos me transmite de todo el tracklist. “Unreality” borra pronto cualquier mal sabor de boca. Construida desde un prólogo tan reposado como elegante, afianza los puntos fuertes de Ravenblood a la par que oscurece sus posibles déficits. Todo, o casi, está en los buenos riffs que desarrolla, pero también en una magnífica línea de batería, cimiento indispensable de un corte muy pensado y medido para finiquitar el disco por todo lo alto, al que solo oscurece cierto el convencionalismo que abraza durante su epílogo. Aún con eso, un más que notable capitulo final.
Digno, dignísimo trabajo el ofrecido por los de Cornellà de Llobregat. Que si bien es un disco de género en gran medida, al menos resulta más que firme en sus convicciones y no todo lo ortodoxo que cabría esperar. Con sus más (“Silence And Death”, “Crow’s Call”, “The Valley Of Oblivion”,) y sus menos (especialmente “Love Or Truth”), un más aceptable nivel técnico/ejecutivo, ofreciendo de tanto en cuanto un gran nivel compositivo, al tiempo que volando a nivel más que aceptable en cuanto a ejecución, lo cierto es que “Resurgence” tiene los mimbres suficientes como para satisfacer de sobra a sus acólitos. Está por ver si también a los fans más casuales. Ya sabéis en qué tejado está la pelota.
Texto: David Naves