Reseña: Skuld «Skuld» (Autoproducción 2021)

Desde la pequeña localidad de Puerto de Vega, en Asturias, nos llega el debut de los heavy metaleros Skuld, o lo que es igual, Roberto Peláez (batería) José Carlos Peláez (bajo) la dupla Roberto J. García y Chinky Peláez (guitarras) y Lorena González (voz). Este debut se grabó en el Estudio Acme con Pedro Pire a los controles y se encuentra ya en la calle.

Atravesaremos una introducción antes de meternos de cabeza en el primer corte con verdadera enjundia del trabajo, un “Odín” en el idioma de Shakespeare donde la banda saca pecho principalmente en labores gramáticas. Es un corte diverso y atractivo, de lo más ágil en cuanto a composición de todo el álbum y nada despreciable en ejecución. Metal clásico, que lo mismo recuerda a Hammerfall en sus primeros pasos que a Iron Maiden por los riffs que emplea en estrofas. Más épica en sus pasos finales, constituye un arranque, al menos, llamativo.

Lágrimas de Freya” portará unos aires cercanos a los Accept más primitivos y hard rockeros, si bien la línea vocal de Lorena porta una cadencia que nada tiene que ver con la banda alemana. Más tenue que su predecesora, tendente a irse a terrenos más hard y dueña de un relajado y curioso puente central. Como curioso es el prólogo de esta “Hear Me”, de estrofas un tanto atropelladas pero que resultará más que agradable por trazo y construcción. Su tono más melancólico y apagado constituye un buen contrapunto dentro del disco, funcionando finalmente por la distancia que marcará con el resto de temas presentes en el trabajo

La Xana del Caballar” me trae a la memoria a los eternamente añorados Darna. De forma leve en estrofas y más evidente en unos estribillos de influencias fácilmente identificables. Aquí marcarán distancias unos arreglos que bien merecían algo más de espacio o presencia. Metal clásico, directo, sencillo y sin grandes complicaciones. “La Horca” enlazará estrofas con uno de mis riffs favoritos en lo que es, por otro lado, otro corte sencillo aunque efectivo, construido a mayor gloria de la lucida línea vocal de Lorena. Buenos solos en su tronco central y un resultado de lo más clásico y funcional.

La filtrada voz de Lorena nos conduce por una “The Rumor” de cadencias un tanto más viscerales, que enseñará las voces más agresivas de todo el álbum, resultando finalmente interesante no ya por ese tono más agrio sino también por un trazo no tan acomodaticio. La buena línea de batería de Roberto terminará por redondear la oferta.

Tombuctú”, por contra, hunde sus garras en lo más granado del viejo y clásico heavy metal, lo emparenta con el rock más callejero y el resultado es tan despreocupado como atractivo y funcional. Para el final, eso sí, quedará la curiosa versión del sempiterno “Hallelujah” de Leonard Cohen. Bien llevada a su terreno, alejada de las habituales reinterpretaciones respetuosas y aburridas.

Metal clásico y funcional sin mayores pretensiones ni mayor aspiración que pasar un buen rato. Es cierto que la inicial “Odín” plantea unas capacidades gramáticas que poco reflejo tienen en el resto del álbum, pero tras ella no deja de haber momentos si bien nada estelares, desde luego sí interesantes, lo suficiente cuanto menos para tener cierta curiosidad cara futuros trabajos. Somos todo oídos.

Texto: David Naves

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