Reseña: Deimler «A Thousand Suns» (Xtreem Music 2021)

Los orígenes de los death metaleros cacereños Deimler hay que buscarlos allá por 1998, si bien la banda se disolvería apenas cuatro años después. El guitarra y voz Pako Deimler los reactivaría en 2018 para por fin debutar con el Ep “Zero One” vía Awakening Rec en 2020. Le acompañan en esta andadura los músicos de directo Alberto González (guitarra), Luisma Romero (bajo) y Gabriel Artina (batería).

Tanto las voces como las guitarras y los bajos de este “A Thousand Suns” se grabaron en los Hell House Studios de Cáceres, mientras que las baterías verían la luz en Moontower Studios, donde Javi Bastard (Balmog, Körgull the Exterminator, Graveyard…) mezclaría y masterizaría todas las pistas resultantes. Finalmente, el arte de José Antonio Vives adornaría la portada de un trabajo que veía la luz a través de Xtreem Music el pasado 19 de octubre.

El tema título “A Thousand Suns” arremete con furia orgánica, clásica, nórdica y frontal desde un death metal simple en planteamientos y directo en sus formas. Pocas complicaciones para un primer tercio con no pocos guiños, cuando no dejes, a los madrileños Avulsed, insertado en su ADN. Su puente central resultará más tranquilo, aprovechando para situar un más que interesante solo de guitarra y plantear un epílogo de trazo más diverso. En mi modesta opinión un arranque más que notable. “Blessed All Forms…” amplifica los blast beats en un arranque desapegado y feroz, pero pronto revelará un trazo en constante lucha contra el tedio, reforzado por unas buenas melodías de guitarra y solidificado gracias a una medida línea de batería. Fundamental ese doble bombo, pero también los cumplidores solos que Pako extrae de su guitarra y ese final más machacón y marcial. Interesante.

Ese final más marcado del tema previo tendrá su resonancia en una “The Chosen One” que confrontará esos toques marciales a un death sueco tan clásico como categórico. Es un corte de escritura ágil, detallista en ejecución, que representa una de la entregas más avanzadas del disco en ese sentido, pero a la que se le puede achacar quizá su acabado final un tanto disperso. “Skull’s Smiling”, que introdujo al disco allá por la primera mitad de agosto, resulta en una entrega menos dinámica y atrevida, arrimándose más a los preceptos habituales de los cortes adelanto pero sin que aquello alcance a resultar desastroso. Tiene buenos riffs y un desarrollo que cabe calificar de aceptable, pero qué duda cabe que no me engancha tanto como algunas compañeras de tracklist.

La oscura y a la vez apaciguada introducción de “Nebuchadnezzar” sorprende de primeras, si bien toda vez esta dé paso a las primeras estrofas todo se reconducirá hacia tonalidades más reconocibles. Pero es un corte de nuevo interesante por escritura, bien ornamentado y que solo palidecerá por unos solos que, ahora, distan de resultar brillantes. Buenos riffs no obstante, con especial énfasis en los que habrán de encaminarnos al (casi) desquiciado puente central. Un bien trazado epílogo terminará por conformar el que es uno de los grandes puntales del álbum. Así las cosas, “The Sentinels” resultará mucho más diáfana, aunque sin alcanzar tampoco a resultar predecible. Al menos en primeras escuchas. De hecho porta una buena línea de batería y riffs más que apañados, arreglándoselas para funcionar como emblema de la cara más directa y descarnada de estos Deimler.

The Architect…”, que viera la luz en septiembre en forma de lyric video, apenas desentonaría en uno de los muchos discos que Rogga Johansson es capaz de entregar a lo largo de un año cualquiera. Esto es, puro death sueco de la vieja escuela con las debidas reminiscencias a Grave, Dismember, Entombed y compañía. Te la sabes antes casi de escucharla y, aún con esas, funciona gracias al buen hacer guitarrero que entrega, tanto en riffs como en solos y melodías. Un acierto.

…And The Oracle”, canción mas extensa del disco, tiene su reflejo en la anterior “The Chosen One” por la forma en que colisionan la cara más marcada y la más trotona de los cacereños. A estas alturas de disco no sorprende, pero su buena ejecución y cierta diversidad adquirida por parte de su línea vocal terminan por salvarla de una hipotética quema. “Tenth Masters Sections (Outro)” culminará “A Thousand Suns” en una clave atmosférica capaz de coger con el pie cambiado a más de uno. Diferente y más que funcional como cierre.

Casi siempre a un buen nivel técnico y las más de las veces abrazado a unos trazos ágiles, cuando no atrevidos, “A Thousand Suns” es un primer largo de sobrados méritos. No tan atrevido como para resultar revolucionario, disco de género mediante, pero sí lo suficientemente entretenido como para agradar a más de un fan del death de inspiración nórdica. Un primer paso, por lo tanto, a tener en cuenta cara a este último tercio de 2021.

Texto: David Naves

Deja un comentario