Crónica: El Barón se despide de Asturias (5/12/2021)

Como declarase el propio Armando de Castro a un medio local hace escasas fechas, la despedida de Barón Rojo es “un último vuelo con muchas escalas”. Una de esas escalas aconteció el pasado domingo en la sala ovetense Tribeca Live. La banda, esto es, el mencionado Armando de Castro (guitarra y voz), su hermano Carlos (guitarra y voz) y la base rítmica que conforman Rafa Díaz (batería) y José Luis Morán (bajo).

La larga cola que se formó a la puerta de la sala ovetense auguraba una buena entrada. Y si bien no diría que el recinto estuviese abarrotado, sí que esta última escala del Barón en Asturias pareció encontrar respuesta, esta vez sí, en el tantas veces esquivo público asturiano.

Una vez dentro, lo primero que observamos es lo austero de la puesta en escena. Un escenario pertrechado con lo básico, donde eso sí llama la atención la mampara que nos separa de la batería de Rafa Díaz. A eso de las 20:30 da inicio el show con una intro de corte épico que coge con el pie cambiado a más de uno. Tras ella, en bandeja, el primer clásico de la noche, que no es otro que “El Baile de los Malditos”, celebrada con algarabía por la audiencia y entregando un sonido claro y nítido pero también potente.

Si bien es cierto que tanto Armando como Carlos nunca llegan a estar cómodos a la hora de defender el aspecto vocal de estas canciones, huelga decir que el cariño y empuje de la audiencia hace mucho por saldar el envite. Un público que apenas perdonó estribillo durante toda la noche y que puso sus cuerdas vocales a tono durante una de las primeras joyas ineludibles de la noche como es “Los Desertores del Rock”.

El desfile de clásicos es inevitable. Y el nivel al que son desarrollados, nivel vocal al margen, es intachable. Hay bandas que envejecen y con ellos sus habilidades a la hora de representar dignamente sus canciones en directo. No pareció el caso de Barón Rojo el domingo, quienes ejecutaron su setlist de manera impecable.

Las no tan habituales ”Al Final Perderán” o “Herencia Letal” ponen el punto de color, así como “El Presidente” enfervoriza a los más acérrimos y pone la directa hacia el tronco central del show. Ese en el que nos dejarían con “Hijos del Blues”, “Con Botas Sucias”, atravesada por una fugaz versión del “Born to be Wild” de Steppenwolf, y en especial una “Breakthoven” que pareció ser la más celebrada por sus fans en esta parte troncal de la velada.

Y claro, de aquí al cierre, toda la artillería pesada. Empezando por “Concierto Para Ellos”, siguiendo con “Incomunicación” y “Canon Cañón”, es difícil errar el tiro. Para cuando aparecen “Las Flores del Mal” y “Los Rockeros Van al Infierno” antes del obligado parón previo a los bises, la comunión es total. Y aunque noté ya muy justo de voz a Carlos a estas alturas de la noche, el empuje y el calor del público le arroparon como nunca. Presentación de la banda primero y la pequeña versión del “Asturias Patria Querida” por parte de Armando arrancarían dos de las grandes ovaciones de la noche.

En los bises se desata la locura. “Cuerdas de Acero”, “Hijos de Caín” y en especial, claro, “Resistiré”, junto a las inevitables “Siempre Estarás Allí” y “Barón Rojo” (donde la guitarra de Armando se puso en huelga) vuelan altísimo, finiquitando un show que dejó con una gran cara de satisfacción a sus fans, afónicos de corear unas canciones que son historia viva de nuestra música y dichosos de poder despedir como se merece a una banda legendaria.

Texto y fotos: David Naves
Edición: H.M.B.

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