
Sexto trabajo ya para estos black thrashers de la zona centro y parece que fue ayer cuando allá por 2009 “Thrash Metal Is Violence” se hizo carne y habitó entre nosotros. Son Omission, o lo que es lo mismo, Patillas en voz y guitarras, Juan al bajo y Alex Laiho tras la batería, y para este nuevo disco que lleva por nombre “Worship What You Fear” cuentan con la inestimable ayuda de Diego Pizarro (Roar, ex-Wastëland Riders) en coros. El álbum se publicó el 8 de octubre en ediciones LP (vinilo color oro) y digital a través de Clifford Steel.
“Somber As Retaliation” sirve de entremés calmado y tranquilo a un disco que no destacará precisamente por su tibieza. Y es que la banda no tarda en arremeter con la consabida amalgama de riffs simples pero directos, la batería galopante y una voz de habituales gorgoritos rasgados en una muy acomodada y sin embargo entretenida “Scavenger Vultures”. Que tiempo habrá para cosas más vistosas desde el plano compositivo más adelante. “Enfeebled By Vice” clava prácticamente en duración a su predecesora, moviéndose sin embargo por un metal más pesado y hasta cierto punto marcial. Cabe destacar aquí el buen engarce que se produce en su base rítmica. Aupada por una línea vocal de innegable sabor añejo, este tercer corte del disco viene a ampliar, aún de manera tímida, la gramática de los madrileños. Es un disco que marca más de cincuenta minutos de reloj y no conviene repetirse más de la cuenta. Aparecen también aquí detalles más que notables en el plano ejecutivo, en especial claro durante en su último tercio, sin apenas abandonar nunca su característico caminar a medio gas. Estupenda.
Será “Crowned For Dust” la primera que venga a ampliar el abanico compositivo del trío, que se enredará aquí en una de las gramáticas más ágiles, atrevidas y significativas de este su sexto disco. Por contra, será también una de las que más destape ciertas carencias del álbum en cuanto a producción, necesitada más de la cuenta en este corte en particular de una base rítmica con mayor pegada y mejor engarce. En cualquier caso ya digo que se trata de un corte más que atractivo por trazo, rico en contrapuntos y con varios riffs de estupenda factura. Atención especial merece el solo de Patillas que da pie al epílogo.
Contra la ambición compositiva precedente se rebelará esta “Anger Ablaze Discharge” que en apenas dos minutos pondrá al disco patas arriba. Un pequeño pero violento arranque de thrash entre apunkarrado y vigoroso, que en un suspiro trasluce la cara más visceral del trío sin mayores complicaciones y que aún así portará una más que curiosa línea de batería. “Blue Water” tendrá en la anterior “Enfeebled By Vice” su mejor rima dentro del tracklist. Es de nuevo ese particular thrash pesado y machacón, culminado por uno de los estribillos más simples, pero también con más gancho, de todo este “Worship What You Fear”. Destaca la desnudez de su segunda estrofa, la buena línea de bajo que irrumpirá después y el buen hacer en el terreno técnico que desplegará camino de su tronco central, enfrascada en un crescendo de atractivo innegable. La guinda vendrá dada por el buen solo de Patillas que atraviesa el epílogo. Trabajo bien hecho, ya lo creo.
“Furious Fighting” me recuerda a los albaceteños Angelus Apatrida. Quizá por haberles visto en directo no hace demasiadas fechas atrás con respecto a la redacción de este texto. En cualquier caso, no puedo más que comprender por qué la banda eligió este séptimo corte como una de las cartas de presentación de esta obra. Directo y con sobrado gancho primero, más agresivo después y en gran medida quizá no del todo redondo pero desde luego tampoco fallido.
“The Signs Of Living Fast” engaña en parte con la extraordinaria simpleza del riff que ocupa su prólogo. En gran medida es otro aporte de metal acompasado y poderoso, con Patillas estirando sus cuerdas vocales a conciencia y Alex dibujando una más que atractiva línea de batería. Creo que había hueco para un solo más amplio en su tronco central, pero en cualquier caso me resulta otro corte más que notable. En “Crush The Christian Scum” cabe una introducción que en clara rima con el arranque del álbum propicia un corte de primeras violento, blast beats inclusive, pero que si por algo destacará, más allá de la colaboración de Pizarrro en voces o lo poco metafórico de su título, es por una construcción ágil y diversa, hasta cierto punto inhabitual en cortes presentación como este y que en suma disfruto en gran medida.
“Darkness Itself” profundizará en patrones lentos y arenosos, en clara discordancia con los grandes leitmotivs del disco, recordándome vagamente a Megadeth en cuanto a riffs y sirviéndole en gran medida a Juan para trazar una línea de bajo tan resonante como atractiva. Corte de construcción ejemplarme, rico en alternancias y colores, capaz de exprimir las posibilidades de su a veces tan cuadriculado género. Ojo al riff que precede al epílogo. “Obliteration Proselitism” será la encargada de cerrar esta larga fiesta con una sucia y hasta cierto punto caótica narración que, no negaré, terminará por hacerme algo de bola.
Atractivísima nueva obra de los madrileños por mucho que su epílogo me deje tan extraño sabor de boca. Caben en gran medida temas bien escritos, un trabajo a nivel técnico quizá nunca espectacular pero en cualquier caso sobradamente eficaz y, sobre todo, un acertado viaje tonal que, dentro de los ya digo férreos patrones del género en cuestión, construye un álbum atractivo y más que solvente. La banda, o en este caso el único miembro original que permanece en ella (Patillas) se conoce todos los recovecos y trucos del género, circunstancia esta que uno termina notando conforme avanzan las escuchas del disco. A seguir así.
Texto: David Naves