Reseña: Guadaña «Erytheia» (Maldito Records 2021)

Regresa la banda portorrealeña de metal clásico y sinfónico Guadaña. Y lo hace esta vez por su cuenta y riesgo, corriendo con la producción de un disco que lleva por nombre “Erytheia”, título que referencia a la pequeña isla al norte del canal Bahía-Caleta, en cuyo solar hoy se encuentra la Torre Tavira y que en su momento fue lugar de asiento del Cádiz fenicio-púnico. El disco vino al mundo en el estudio Audiorama de Puerto Real, con Javier Rondan a los mandos y dirección de producción del dúo Pablo Casas y Juanma Patrón. El arte, obra de Fernando Nanderas (Centinela, Obús, Azrael, Medina Azahara…) “muestra la batalla entre Hércules y Gerión sucedida en la isla de Erytheia en el que transcurso del décimo trabajo del mítico semidiós”.

La banda, que se ha visto renovada con la llegada del nuevo bajista Fran “Chesky” Tineo, se completa con los habituales Pablo Casas (batería), Juanma Patrón (guitarras) y el dúo de voces Gloria Romero y Salvador Sánchez. Para este nuevo trabajo se acompañan de buenos amigos como Carmen Xina (ex-Oker, ex-Adamantia), Fortu Sánchez (Obús), Jaime Moreno (The Electric Alley), Jorge Berceo (Zenobia), Imanol Herrera (Nocheterna), Manuel Rodríguez y Álex Sánchez (Sphinx) y el coro NovaNerta (colaborador habitual de Saurom). El disco vio la luz el 13 de octubre del pasado 2021.

Retar al abismo” arranca con toda la pompa y el boato necesario para epatar en primer momento, pero me agrada por cómo equilibra después la fuerte dualidad que marca la música de los andaluces. Es un arranque clásico, construido con mimo, ornamentado en su justa medida y que dejará por el camino riffs muy simples en estrofas pero sobre los que se apoya una línea de voz ágil y bien medida. Hay algún efecto vocal que me resulta un tanto naíf por ahí, compensado por el agrado que me produce el solo de su tronco central y el elegante parón que acometerán después. El doble juego vocal enriquecerá el epílogo de la que no deja de ser una más que agradable apertura.

Guerreros de la tempestad”, que conocimos allá por septiembre, no me engancha de la misma forma aún cuando no niego que arrastra un estribillo con gancho y algún que otro sinte de corte retrofuturista (tan de moda) de lo más interesante. Me resulta correcta desde el plano técnico, quizá demasiado autoconsciente de su condición de single adelanto. No niego que les pueda funcionar más que bien sobre las tablas, pero ya digo que mi conexión con ella nunca llega a ser total.

Sangre de mi sangre” emergerá más sinfónica. Más pareja a propuestas como Last Days of Eden y similares, si bien se moverá hacia territorios más propios del power más ligero toda vez supere su bombástico prólogo. Así pues, es directa y resulta hasta cierto punto sencilla, beneficiada en gran medida por una línea vocal rica tanto en matices como en contrastes, favorecida por el buen nivel técnico que despliega. Que haya alguna melodía en el epílogo que me recuerde a los primeros Darna no sé si será casualidad o morriña.

Pablo Casas se hará fuerte desde detrás de la batería en una “Nueva generación” que, sin excesos, contribuirá a ennegrecer el tono dominante del disco. Al menos si nos atenemos al aspecto meramente musical, pues su lírica luminosa contrasta en gran medida con él. Fresca, bien construida, rica en contrapuntos, no tarda en recordarme a los Avalanch más atrevidos de canciones como “Aléjate de mí” o incluso “New York Stoner”, si bien esta no llega a estirar tanto la goma como aquellas. En cualquier caso, es una nota de color que le insufla otro aire al disco y funciona como un reloj.

Erytheia” da nombre al disco y como tal representa una vuelta a los leitmotivs más recurrentes y habituales del álbum en particular y de Guadaña en general:. buenas melodías, doble juego vocal, construcción clásica y sencilla… y si bien porta un pequeño descenso a los infiernos en su puente central, personificado en una pequeña serie de riffs más pesados y voces más graves, en buena medida reconciliará con Guadaña a quienes se pudieran sentir dolidos o atacados por la anterior “Nueva generación”. Que de todo habrá.

Con “Cuenta atrás” aparecerá uno de los cortes mejor construidos, más diversos y sobre todo más atractivos de todo el disco. Aquí cabe de todo, desde ramalazos propios del pesado y machacón thrash noventero a arranques de puro power metal europeo donde se dejará sentir un estupendo solo de guitarra de Juanma Patrón. Junto a “Nueva generación” lo más rupturista de este “Erytheia” y un vehículo para dejar patente que Guadaña tienen las miras más amplias de lo que otros cortes del álbum nos permiten ver.

Así las cosas, “Resurgir” supondrá el enésimo golpe de timón de este tracklist, reconduciendo nuevamente hacia preceptos menos complejos, más predecibles y, no obstante, irreprochables. Porque el doble juego vocal funciona aquí a buen nivel, porque el riff principal es simple pero va sobrado de gancho y el estribillo pasa por ser de lo mejorcito de todo “Erytheia”.

Estupenda serie de riffs la que muestra esta postrera “Una aventura más”. Clásica oda a la fiesta en lo lírico que parece pensada hasta el último detalle para acomodar la voz de un Fortu al que pueden pesarle los años pero jamás le faltará la actitud. El de Obús acompaña a la banda en una composición más que digna y desde luego parece mucho más a gusto, en su elemento, que en su triste (y estoy haciendo grandes esfuerzos por resultar benévolo) periplo televisivo.

Si se va a poner de moda esto de terminar los discos de este género con grandes composiciones llenas de colaboraciones, contrapuntos, colores, tonos… no seré ni mucho menos yo quien se queje. Por seguir barriendo para casa, este “La casa de los espejos” recuerda en cierta manera a aquél “Sigue la leyenda” que culminaba la última entrega de los gijoneses Arenia. Notable desde el plano melódico, rica en arreglos (el precioso cello del puente central) y permitiéndose algún guiño que otro a la cara más agresiva de la banda justo antes del epílogo. No se me ocurre mejor final para un trabajo como este.

Desde luego que buen trabajo el llevado a cabo por los portorrealeños, de esos que uno aprende a apreciar su diversidad con el paso de las escuchas, y que se sustenta en buena medida en unos desempeños desde el plano técnico que brillan siempre a un nivel, cuanto menos, muy por encima del aprobado. Entre medias de ese periplo tonal y de las buenas ejecuciones, hay cosas que me enganchan más y otras que lo hacen menos. He acostumbrado a empatizar más con los Guadaña más diversos, los que se hacen fuertes en cortes como “Cuenta atrás” y “Nueva generación”, que tal vez sean los peor aceptados entre los fans más monolíticos del género. Esos que verán en “Guerreros de la tempestad” al gran estandarte del álbum. En cualquier caso, unos y otros tenemos en este “Erytheia” razones de más para seguir apostando y creyendo. Que siga así.

Texto: David Naves

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