Reseña: Inntermezzo «Off» (Autoproducción 2022)

Titulado lacónicamente “Off”, el quinto trabajo de los langreanos Inntermezzo supone a su vez el adiós definitivo de la banda asturiana. Ellos son, o mejor dicho, eran, Fran Tejado (guitarra y voz), Turo “Will” Fdez. (batería), Guti Gus Suárez (bajo) y Álvaro Cocina (guitarra). Los propios Fran y Álvaro fueron los encargados de grabarlo. Éste último corrió además con las mezclas del álbum (a excepción hecha de los cortes “52 Hz” y “Malvas” de los cuales se ocupó J.F. Tercero) y la masterización. David Brea (Voodoo Grass) se encargó del diseño y finalmente La Factoría del Ruiu lo trajo al mundo en un curioso y llamativo digipack.

Lo primero de todo es la pequeña introducción “Póstumo”, de corte huidizo, casi onírico, que nos traslada hacia una “Farmafia” de rabia controlada, guitarras potentes y buenas melodías. Metal entre lo moderno y lo contemporáneo, bien formulado y mejor interpretado. Un corte con las farmacéuticas en el centro de la diana, porque el innegable éxito sanitario y social de la vacuna contra la Covid-19 no debería jamás nublar nuestro sentido crítico. “Periferia” sorprende con el toque urbano que entrega su riff inicial y por cómo este se contrapone a los tonos más monocromáticos y un tanto marciales que arrastra buena parte de esta tercera entrega. Surge en las partes más melódicas cierto regusto a los gallegos ECO. De nuevo es un corte bien armado, si acaso con la línea de voz un tanto alta en la mezcla, pero sincera y sentida en su cometido.

Muy noventero ese riff que alimenta una “Olimpo” donde cuentan con la voz de Quilo Zapico y en el que la banda abraza sin temor preceptos más próximos al nu-metal, sabiendo siempre guardar las debidas distancias, inundándose de buenas melodías y otorgando gran protagonismo al bajo de Guti. Más convencional y menos discursiva en su trazo central, donde emerge una escritura sabia por su buen uso de los contrapuntos para desembocar en un correcto epílogo que no empaña al que es uno de mis cortes favoritos de este “Off”. La brevísima “Indolentes”, con colaboración de Ramón Lage, resulta en unas tímidas voces susurradas al viento, sin ni siquiera background al que agarrarse, y que nos introducirá en la pesadez bien arreglada de una “Rémora” donde la banda cuenta a su vez con la participación de Diego Riesgo (Drunken Buddha) a la guitarra. De trazo atrevido por cómo conjuga con gran soltura una velocidad cercana al heavy más estandarizado con una pesadez que encuentra en la anterior “Póstumo” su mejor rima. Buena línea de voz la que deja Tejado aquí, acompañada de manera algo tímida por una faceta coral que adolece de una mayor presencia en la mezcla final.

La base rítmica de Inntermezzo hará suyo el arranque de una “Ambar” donde uno divisa colores más propios de unos Red Hot Chili Peppers. De los buenos, de los de John Frusciante. Un corte que viene a tranquilizar los alterados biorritmos del álbum, poniendo la nota de color y entregando una composición más que digna, que no me apasiona pero tampoco me aburre. Orgánico el solo de su puente central para agrado de los más clasicistas. “Suplicio” regresa a tonos más reconocibles, dejando por el camino una línea de voz que no pasa por ser la más lucida de este “Off”. Y es una pena porque vuelve a dejar ideas interesantes en el camino, concentradas en unos riffs detallistas y en una base rítmica de agradable balance entre nitidez y pegada.

Se sucederán ahora dos cortes con Ramón Lage a bordo. El primero es este “Érase”, reducidísima narración que inmediatamente nos introduce en una “Cuentos” beneficiada no ya de la colaboración del ex-Avalanch en coros, que también, sino de esa mayor carga atmosférica que ofrecen sus melodías. Letra un tanto socarrona, que por alguna razón me lleva a pensar a los eternos Ñu de José Carlos Molina. Curiosísima. En “Parias” toma las riendas un aire más callejero a la par que vitaminado, ejemplificado en un prólogo que le podrías atribuir a Crudo y bandas del género. Trasciende más adelante hacia terrenos más asimilables a los grandes tropos del disco, con un ahora sí estupendo Tejado al micro. Los buenos detalles técnicos que la componen, el tono algo más melancólico lo curioso y llamativo e incluso divergente de su tronco central, con especial acento en esos coros, junto a ese final elegante y bien calibrado terminan por cuadrar otro de los cortes, en mi opinión, más llamativos y mejor confeccionados de esta despedida.

Aquellos riffs maquinales que irrumpieran en la anterior “Periferia” encuentran espejo en esta “Odisea” empeñada en ampliar el rango influencial del disco. Vuelvo a encontrar muy cómodo a Tejado en la sencillez de este corte clásico pero bien armado. Un tema que se endurece por momentos y deja la sensación de que les podría haber funcionado como un tiro en directo.

Interesante la colisión entre tonos que entrega “Malvas”, que entronca con aquella construcción más noventera que ya escuchamos en “Olimpo” y en la que la banda parece especialmente cómoda. Otra entrega con gancho, de estribillos bien construidos y donde solo echo en falta una base rítmica más nítida en las partes más calmas. El cierre es para una “52Hz” de inicio neblinoso y desnudo, que pronto deriva hacia un rock bien armado, lleno de melodías de gusto por momentos exquisito, conformadas sobre unos riffs, eso sí, muy clásicos. Como clásica es la construcción de sus estrofas. Un clasicismo ausente de riesgo que se traduce en pura firmeza. Un corte que no obstante entrega buenos detalles desde el plano técnico en su tronco central, sin derivar nunca hacia la exhibición pornográfica, funcionando siempre a favor de obra. Gran broche final.

Rock metalizado, o viceversa, bien armado, sin grandes sorpresas en lo argumental ni tampoco alardes exhibicionistas en lo técnico, configurado en gran medida para que sean las canciones las que brillen y no los egos individuales. Un gran abanico de influencias, que van de flirteos con el rock urbano a riffs limítrofes con el metal industrial, cuando no con el nu-metal más elegante. Una pena que estemos ante la despedida de Inntermezzo cuando uno piensa en cortes “Odisea”, “Olimpo” o “Parias” pero ya sabéis aquello de que bien está lo que bien acaba. Como acostumbro a decir siempre en estos casos: nos encontraremos en el camino.

Texto: David Naves

Deja un comentario