
Cuarto disco ya para los murcianos Hitten, pensado para colocarles en primera línea de la escena clásica nacional y terminar de rematar el buen año del que ha gozado el género en nuestro país. “Triumph & Tragedy” sirve además como carta de presentación de su nuevo batería Willy Medina, alrededor del cual encontramos a Johnny Lorca y Dani Meseguer en guitarras, Mr. C al bajo y finalmente Alexx Panza en voces. Las guitarras se grabaron en Terror Twins Studios y Greenstain Studio registró todas las voces. Todo ello para que Javier Félez (Iron Curtain, Lóstregos, Foscor…) lo mezclase en sus Moontower Studios y se masterizase posteriormente por Patrick W. Engel de Temple of Disharmony. Con arte para la portada de Marc Schoenbach de Sadist Art Design, se encuentra desde el 26 de noviembre en la calle vía High Roller Records.
La batería de Mr C. hace suyo, en pura clave motörheadiana, el inicio de la hímnica y pegajosa “Built To Rock” a la que toca en gracia inaugurar esta fiesta. Un gran derroche de buenas melodías, riffs pegajosos y poderosos coros para empatizar su sencillo estribillo. Una gran labor solista antecederá al epílogo exudando todo el clasicismo que se le presupone a un corte apertura como este. El sonido, aún rayando a gran altura en líneas generales y ofreciendo una pegada nítida y potente, bien es cierto que otorga un protagonismo a las voces un tanto excesivo en estrofas. Nada catastrófico por otro lado y un buen arranque en todo caso.
“Eyes Never Lie” hará de las suyas para ampliar el arco argumental del disco, llevando su heavy metal clásico de forma muy marcada hacia finales de los ochenta, por donde dejará una serie de estrofas de lo más cuidadas y precisas. Podría achacársele lo poco originales que resultan ciertos riffs, si bien no el buen nivel ejecutivo mostrado por los murcianos en todo momento. Estupendos esos pequeños puentes que conducen a estribillos y el doble juego armónico del dúo guitarrero en su tronco central. Ese «fade out» final quizá desmerezca el conjunto pero eso ya es cuestión de cada uno. Juzguen:
Le viene bien al álbum algo como “Meant To Be Mean”. Más pesada y rockera, más aguardentosa incluso, aunque siempre dentro de los clasicos leitmotivs de la banda. Aquí lucirá galones la buena producción de Félez, que dará merecido lustre a todos los ingredientes de la mezcla y procurará no poco brillo a sus estupendos estribillos. Panza construye una gran línea vocal y, al final, todo termina carburando cerca del sobresaliente. Uno de los puntales de este “Triumph & Tragedy” para quien escribe.
No es que vengamos de inventar la rueda pero bien es cierto que “Hard Intentions (Secret Dancer)” habrá de manejar un ideario, si cabe, más previsible y acomodado. Especialmente durante un primer tercio anclado con firmeza en postulados clásicos. Con todas las consecuencias. Buenas y también malas. El mayor empaque y presencia de la base rítmica enriquecen un buen final, si bien en conjunto éste sigue siendo uno de los cortes del disco con los que más me cuesta conectar.
Por ahí que la ganancia en testorena de “Ride Out The Storm” resulte tan efectiva. Necesaria incluso. Panza manejará aquí tesituras exigentes durante buena parte de un quinto corte ágil, potente, directo, con las hechuras necesarias para funcionar como un tiro sobre las tablas. Todo redondeado con unos efectistas coros y esa buena labor solista durante el tronco central. ¿Un tanto rácano en cuanto a duración? A veces menos es más:
“Core Of The Flame” es una balada, a veces medio tiempo, orgullosa de su trazo clásico y elegante. Especialmente en un primer término de esos que pareces saberte ya de antemano. De ahí que el crescendo que conduce al solo resulte tan acertado. Tan efectivo. La fuerte presencia coral, el buen riff en que se apoya y el notable nivel de Alexx al micro coronarán una transición que resulta en uno de los puntos álgidos de todo “Triumph & Tragedy”. Y de ahí al final, una auténtica balsa de aceite. Estupenda.
“Under Your Spell” amenaza con seguir navegando aguas tranquilas, y si bien lo hará en cierta medida, en realidad ofrece una genética tendente al medio tiempo clásico, hard rockero incluso, que hará un claro y acertado esfuerzo por disociarse de su predecesora. Y si bien ese solo de guitarra a lo Rudolf Schenker bien merecía algo más de recorrido, lo cierto es que conecto y empatizo de sobra con esta séptima entrega del álbum.
“Light Beyond The Darkness” nos devuelve a los Hitten más animosos, entroncando de forma directa con aquella resultona dupla inicial. Un corte que sufrirá un viraje casi dramático en su tronco central hacia terrenos más metálicos, de lo que resulta en uno de los momentos más exhibicionistas desde el plano técnico de este cuarto trabajo de los murcianos. Bienvenido sea ese gran nivel ejecutivo y esa construcción no tan predecible.
La balada “Something To Hide” tiene algo del mejor Bon Jovi en sus desnudas estrofas. Su construcción, clásica y académica, si bien parece amplificar el rango de influencias del disco, no alcanza a resultar tan redonda como “Under Your Spell” y no digamos ya “Core Of The Flame”.
Una lucida serie de solos de guitarra darán la bienvenida al cierre “Triumph & Tragedy”. Once minutos donde primero brillarán Lorca y Meseguer para que más adelante se dejen notar los sintes y pianos de una acertada Laura González. En este primer tercio Hitten abrazará tropos asumibles, nada catárticos, eso sí, pero de una elegancia innegable. Panza dejará la línea de voz más distintiva, rica y diversa de todo el álbum aquí. Toda una galería de susurros, tonos medios y altos, ejecutados con enormes dosis de clase. Transitará hacia el epílogo de forma más acompasada, dejando lo mejor del dúo Lorca y Meseguer antes de su calmo final. Un cerrojo por todo lo alto.
Otro buen disco de Hitten. Leales a una determinada forma de entender los géneros clásicos, lo que deviene en una falta total de sorpresas, si bien es cierto que el disco termina saliendo airoso en gran medida gracias en primer término a una muy buena labor compositiva y, en segundo, al gran nivel técnico desplegado. También a la producción, quién lo diría, de un músico acostumbrado a trabajar con bandas de metal extremo como es el Balmog o Körgull The Exterminator Javi Félez. Pero la banda y él se conocen bien (tercer trabajo ya que firman en comandita) y, al final, esa buena conexión entre banda y productor termina por dar sus frutos. Un más que buen trabajo para los fans de la banda en particular y todo buen amante de la escuela ochentera en general.
Texto: David Naves