
Segundo disco para los villarrealenses Six Burning Knives. O lo que es igual: Igni y Paul (guitarras), Noel (voz), Lex (bajo) y el reciente fichaje Javi (batería). La banda ha vuelto a los Burn It! como ya hicieran con su debut para registrar la continuación de aquél “Knife Therapy” de 2016, este “The Øath” que hoy nos ocupa.
Un trabajo que la propia banda define como “oscuridad en estado puro; es un disco conceptual, sumamente introspectivo. Un álbum sin filtros que no tiene otra pretensión más que la de sacar a la luz emociones tan duras y sombrías como las que vivimos hoy en día”.
Con unas hechuras en el prólogo que me recuerdan a los Chimaira de Cleveland y un desarrollo más próximo al metalcore más rabioso durante estrofas, “Love” es un inmejorable punto de partida para un disco como este. Desnuda la cara más agresiva de los valencianos y, al mismo tiempo, abraza una escritura clásica dentro del género, con sus habituales breakdowns durante el tronco central. A un nivel ejecutivo aún lejos de la brillantez que exhibirá en el corte final, este primer avance termina funcionando en gran medida gracias a esos desesperados aunque rabiosos estribillos. Parte de culpa tiene también una producción, cabe decirlo, impecable tanto en nitidez como en pegada.
“The Ascent” acelera los biorritmos del disco, se inunda de riffs que serpentean entre el thrash más contemporáneo y el industrial más liviano toda vez conduce a unos estribillos más acordes a los grandes leitmotivs del disco. Por ahí aún tendrá tiempo de dejar cierta cuota de protagonismo a una tímida faceta solista camino del tronco central. Se beneficiará aquí de la acertada presencia del bajo de Lex, que dibujará una línea entre lo floral y lo efectivo que le viene como anillo al dedo. Es el corte más extenso de esta primera parte del álbum y por ahí que trasluce una mayor diversidad en lo tocante a estructuras, sin que ello devenga como digo en exhibiciones ególatras o masturbatorias. Al contrario. Todo funciona a favor de obra y no sorprende, por ello, que fuera una de las elegidas para presentar “The Øath” en sociedad:
El último de esos adelantos, esta vez en forma de videoclip, fue este “M.A.N.”, donde unos Machine Head de “The Blackening” colisionan con Korn y Soulfly en un corte tan redondo que me cuesta ponerle pegas más allá de lo marcado de sus influencias. Líneas de voz exquisitamente dibujadas, un trazo diverso, ágil, una estupenda línea de batería… si acaso sus riffs no me parecen los más lúcidos de este “The Øath”, pero creo que en su conjunto es un corte que acostumbra a funcionar, tiene gancho e incluso cierta elegancia antes de acometer el precipitado epílogo.
“New World Disorder” si bien resulta más básica en términos puramente gramáticos, con ese acentuado groove durante estrofas y el ambivalente registro vocal, lo cierto es que se beneficia de un tono, a veces, un tanto más atmosférico, electrónico incluso, adquiriendo su mayor cuota de personalidad gracias a la atrevida (y diría que acertada) producción que no por un trazo revolucionario o en exceso disociado del género. Todo lo contrario. Al final uno de los temas del disco con los que más me ha costado conectar.
“Before The Throne” pronto emparenta con la anterior “The Ascent” a la hora de conectar la cara más veloz de los villarrealenses con la más agreste y pesada, dejando por el camino los estribillos más curiosos de todo el álbum. Adolecerá de una sobreproducción que, por momentos, puede no hacer toda la justicia que debiera a lo que, por otra parte, es otra excelente pieza de metal híbrido y contemporáneo. Brilla especialmente Noel aquí, yendo del alarido más agónico y desesperado al susurro más leve. Se me queda un tanto coja por duración, pero dicen que bien está lo que bien acaba:
Pétreos, casi marciales, los ritmos que desarrolla una “Crying An Ocean” que pondrá en liza alguna de las estrofas más rocosas del disco. No diré que me ha sorprendido pero sí que su tono, en líneas generales, logra disociarse de los grandes leitmotivs de este “The Øath”, en especial por el fuerte contraste que produce su acelerado aunque aséptico tronco central. El cierre, en su academicismo, no resulta para nada tan brillante. Idea a la que contribuye ese «fade out» final. Y aun con eso, otra de mis favoritas del segundo de los villarrealenses. “War” incorpora algún deje más tendente al death melódico. Un deje que si bien nunca llega a hacerse carne, sí que habita en buena parte del adn de otro de los cortes más característicos de este segundo disco de Six Burning Knives. Que si bien no resulta sorprendente en cuanto a trazo, abrazando unos patrones de lo más reconocibles, sí que termina por funcionar más que nada por contraste con sus compañeras de tracklist.
Y para el final los dos temas más extensos de todo el trabajo. El primero es este “The Void” a lomos de un estupendo riff pero cuyo primer tercio me resulta un tanto reiterativo a estas alturas del disco. No así la buena construcción que habrá de acercarnos a su tronco central. Más enrevesada y atrevida. Más dinámica incluso, aupada que no solapada por orquestaciones y producción. La elegante calma tensa durante el tronco central y el buen hacer camino al descarnado epílogo terminan por elevar lo que parecía un tema condenado al más puro ostracismo.
“Primitive” es otro de los grandes puntales del disco. Al menos en lo que a gramática se refiere. Por ahí muestra una agilidad, cuando no un atrevimiento, que la elevan por encima de buena parte de sus compañeras, sirviendo además como trampolín a una labor ejecutiva que brillará en no pocos de sus muchos recovecos. Su tono desarrolla a la vez lo más agrio de Six Burning Knives, así como también lo más liviano. Incluso aprecio ciertos detalles en lo referente a producción que me resultan destacables: en el tratamiento de voces en general y de coros en particular, resulta siempre llamativa, siempre acertada, siempre interesante. Un gran final.
Texto: David Naves