Hay quien afirma que el rock ha muerto, seguro que si el viernes se hubiese pasado por el ovetense Gong Galaxy Club daría su brazo a torcer sin oponer resistencia. Crudo y sus buenos amigos Porco Bravo repetían cartel tras Langreo en el 2015, en la efímera Franelrock de Oviedo en el 2017 y más recientemente en diciembre del pasado año en Bilbao para la presentación de “Somos” el nuevo trabajo discográfico de los de Barakaldo. Buena afluencia de público, prácticamente todos incondicionales de los protagonistas de la noche y que a buen seguro salieron más que satisfechos de una velada en que pocas cosas se echaron en falta. Quizás más minutos para ambas formaciones.

Como suele ser habitual en el Gong el show arrancaba con un ligero desfase horario. Nos acercábamos a las 10 y media de la noche cuando las lapidarias palabras de Terele Pávez en “El Día De La Bestia” nos anunciaban el comienzo del concierto de Crudo. Con esos antecedentes despachaban “Bocazas”, “Animal” y “Leyendas Urbanas” sin apenas pausa salvo una escueta bienvenida y solicitar un aplauso para Porco Bravo, quienes palabras de Victor Vivar mediante, nos iban a alucinar.

Aunque inmersos en la presentación de su notable nuevo disco “Negociando El Equilibrio” (reseña aquí) el grueso de sus 60 minutos sobre las tablas se basó en su primera parte en clásicos de su repertorio como “Héroes” o “Miedo A Caer”. Habría que esperar a mitad de setlist para disfrutar del galardonado “Otro Ladrillo En La Pared”, el tema compuesto junto a Alfredo González ha llegado para quedarse en la terna de imprescindibles de los avilesinos. Junto “A La Cara” y “El Equilibrista” serían la única representación del nuevo trabajo en la cita ovetense, tal vez la extensa puesta de largo del pasado mes en Mieres obligaba a variar el a priori guion esperado.
A punto de afrontar la parte final de su tiempo en el escenario, llegaba el momento de presentar a Juan Bertrand, su nuevo guitarra. Cómodo, solvente y cómplice con sus nuevos compañeros, nos contagiaba la sensación que para nada era su debut en la banda. Sin duda un gran fichaje a la altura del legado de Manu. Con “Quiso Escapar” y “Esclavos” afrontábamos el tramo final de su actuación. No sin antes agradecer a su Kike, su técnico de sonido, sonar de nuevo de lujo y su trabajo a una omnipresente Beatriz Viña. “La cabra tira al monte” y comprensiblemente a Bea le va a costar ir alejándose de la familia Crudo.

Como colofón nos reservaban “Recuerdos” y “El Avestruz” para corroborar todo lo apuntado hasta ese momento. Gran sonido, contagiosa actitud, la impresionante pegada de Petu a los parches y la máxima apuntada por Víctor al comienzo del show, “que hablen las guitarras”, para forjar una nueva muesca en una de las armas más afiladas del rock junto a la música, la palabra. Mientras resistan el inconformismo y las desigualdades el rock no dejará de existir.
Apenas 20 minutos para tomar aliento y Porco Bravo hacían suyo en el escenario de la Gong. Y lo que no es escenario. Con la fuerza de su enérgica propuesta tomarían el dominio de público, de la barra del bar, incluso del exterior de la sala en sus 90 minutos de sudoroso espectáculo. Tras un pequeño impás debido a las restricciones sanitarias retomaban en este mes de marzo la presentación de su nuevo trabajo discográfico “Somos” y parece que con las fuerzas intactas. La parada en tierras asturianas parece ser una cita especial para el combo vasco, nos reservaban 21 temas con lo más granado de su discografía.

El siempre presente recuerdo a su malogrado guitarra Asier Martínez “Pulpo” planea sobre la Gong en forma de bandera, unas veces en las manos de Manu, otras en las del público más próximo al escenario. Sin bajar nunca la intensidad, muchas veces rozando lo salvaje, con un Manu desatado en labores de “frontman” y maestro de ceremonias. Varias veces se escuchó “Grooo!!”, su clásico grito de guerra, durante una velada que arrancaba con la terna formada por “Al Despertar”, “Mírame” y “Lasciva”. Gran inicio que nos preparaba para el primer viaje de Manu por la sala llevado en volandas por una amalgama de voluntarios locales junto algunos llegados de la propia Euskadi, Burgos y comunidades vecinas. No faltó la ceremonia de homenaje a Lemmy con su habitual ronda de Jack Daniels para los asentados a pie de escenario. Tampoco tomar posesión de la barra del bar al otro extremo del local o el paseo a bordo de su habitual tabla de surf hasta el exterior de la Gong, mientras Manu canta trallazos como ”De Cristal”, “Mienten”, “Brindemos Juntos” o “Morir y Matar”.

Con “No Te Puedes Marchar” en homenaje a las pérdidas sufridas en el camino, bien por los avatares de la vida o la maldita pandemia, anticipaban un clímax final de concierto protagonizado por “La Piara” y el himno de nuevo cuño “Somos”. Tras las descargas de la noche mucho tiene que cambiar las cosas para matar al rock, con paladines como Porco Bravo y Crudo no se antoja fácil la empresa. Aún no os habéis ido y ya os echamos de menos. Deseando repetir pronto.
Texto: José Ángel Muñiz
Fotos: H.M.B.